25/04/1996 | 491

Cuál es la política del Smata después del convenio Fiat

En 1994, cuando la burocracia del Smata firmó un convenio con General Motors que entregaba todas las conquistas de los obreros de la industria automotriz, aseguró que lo hacía para crear una fuente de trabajo que reforzaría las filas del gremio y que el sindicato no permitiría de ningún modo que esas cláusulas llegasen a ser aplicadas al resto de las terminales de la industria. Después de la firma reciente del acuerdo con Fiat y del que próximamente celebrará con Toyota, los cuales van más lejos aún en la entrega de los intereses de los trabajadores, pues incluyen una rebaja todavía mayor de los salarios y el establecimiento de los contratos de aprendizaje; después de esos convenios, ¿los trabajadores automotrices pueden estar seguros de que la burocracia cumplirá su promesa?


La burocracia del Smata enfrenta, sin embargo, con una gran claridad de ideas la situación que su convenio con Fiat le ha creado a los obreros de las fábricas ya instaladas. Así lo demuestran las grandes líneas que ha preparado para rediscutir los convenios laborales con Ford, Volkswagen, Ciadea e Iveco, a partir de julio próximo. De acuerdo al semanario El Economista (19/4/96), “las futuras tratativas (ya fueron) acordadas por el gremio y las empresas. Existe un pacto previo, por el cual el Smata no pondrá palos en la rueda a los reclamos empresarios para flexibilizar el convenio. De hecho, y todavía de manera informal, varios de los puntos que figuran en el convenio con Fiat (cambios de turno o tercerización) son aplicados por las terminales con la venia del sindicato”.


Preguntamos: ¿el gremio fue informado de este “pacto previo”? En todo caso, José Rodríguez no lo ha denunciado. ¿En representación de quién negocia José Rodríguez si no ha convocado a ninguna asamblea de fábrica y sus colegas se limitan a ‘tantear’ los sectores, como lo hiciera Pardo la semana pasada en Ford?


En cualquier caso, la primera conclusión que se desprende del informe del semanario económico es que los convenios establecerán ‘formalmente’ todas las normas de superexplotación que la burocracia de José Rodríguez aceptó hasta ahora en las plantas en expresa violación del convenio vigente. Los nuevos convenios pondrán ‘en blanco’ lo que la burocracia admitió e impulsó ‘en negro’ durante todos estos años. Difícilmente José Rodriguez desmienta esto.


Con todo lo importante que es, las patronales no pretenden circunscribirse a exigir que  la burocracia del Smata haga ‘formal’ lo ‘informal’. Para ‘acercarse’ al convenio Fiat, “Rodríguez”, dice El Economista: “habría dado garantías a las empresas de que la flexibilidad horaria, la polivalencia de funciones, la tercerización de operaciones y otros puntos, serán contemplados en los próximos convenios”. La burocracia tampoco ha desmentido esto ni le informó nada al gremio.


Los puntos que se entregan entrañan un duro golpe a los trabajadores,  porque significan la liquidación de la jornada de ocho horas y del régimen de horas extras que la acompaña, la liquidación de las vacaciones y, aunque no aparezca ‘formalmente’ escrito, los despidos y la baja de los salarios. Ocurre que la ‘tercerización’ significa la sub-contratación de tareas, las que serán realizadas contra el pago de salarios inferiores a los vigentes. Existe en la actualidad una reducción sistemática de los salarios en todo el país por medio del régimen de ‘tercerización’.


Es a partir de lo anterior que debe entenderse el tema de las escalas salariales, o como dice El Economista,  “El punto de potencial conflicto, gremial y empresario…: la fuerte brecha salarial que fue acordada con los operarios de Fiat y con las escalas de ingresos que hoy tienen el resto de las fábricas” (nota: ‘los operarios’ de Fiat no acordaron nada porque ni siquiera existen, sino que fue la burocracia). En el Clarín del domingo 14, la totalidad de los representantes empresarios declararon abiertamente que se proponían llevar las escalas a un 40% por debajo de las actuales, como las firmadas con Fiat. 


Sorprendentemente, El Economista dice que la brecha entre Fiat y el resto podría cerrarse, no con una rebaja de los salarios del conjunto de las terminales, sino con el progresivo aumento de los salarios que el Smata se propondría obtener en el futuro en la firma italiana, ya que “el resto de las compañías dan por sentado de que no existen chances de bajar los salarios”. Es evidente que esta ‘versión’ fue largada por Rodríguez para cosechar incautos, y de que el burócrata está dispuesto a hacer una extraordinaria gala de demagogia sindical hasta la firma de los nuevos convenios. Se mencionan demasiados ‘pactos’ entre Rodríguez y las patronales como para creer en la versión de la burocracia de que las patronales se han resignado a no reducir los salarios en forma directa.


¿En qué consistirá, en resumen, la política del Smata? En obtener, primero, el asentimiento de los obreros a la completa ‘flexibilización’ laboral, para tantear recién después la modificación de  la escalas salariales de los convenios actuales, sin decirles que las patronales podrán ir imponiendo las reducciones de los salarios, ‘de hecho’, gracias a los medios de presión que le ofrecerá la ‘flexibilizacion’ laboral y la complicidad de la burocracia.


El primer campo de experimentación de esta política serán, en julio, los convenios con Ford y VW, que se separaron recientemente. Ceretti, de la patronal de Ford, le dijo a El Economista “que ‘los convenios son vivos’, y por lo tanto existen acuerdos (con el Smata) para mover gente en la planta, e incluso de turno ‘previamente conversado’. Y también para tercerizar algunas operaciones en la planta, que en el pasado estaban penadas”. Pero más ‘clarificador’ aún es lo que está ocurriendo con el convenio que se negocia con la terminal alemana, porque en este caso serán “VW y las asociadas (es decir, las ‘tercerizadas’) (las que) se sentarán a discutir con el gremio el nuevo convenio que, tal como está dispuesto el escenario, no tendrá mucho que envidiar del firmado por Fiat”. ¿Será que las ‘tercerizadas’ son ‘nueva fuente de trabajo’ (no importa que provoquen despidos en las terminales), a las que se ‘incentiva’ con rebaja de sueldos? ¡Pero un convenio común del Smata con VW y ‘sus’ ‘nuevas’ asociadas  significará que las escalas salariales serán determinadas por las ‘tercerizadas’, lo que provocará una brutal rebaja salarial en VW! ¡Quizá para Rodríguez, VW y Ford sean ‘nuevas fuentes de trabajo’ ya que la ‘vieja fuente’, Autolatina, desapareció!


En definitiva, la burocracia del Smata está jugada a extender el convenio Fiat a toda la industria, apelando a fondo a la perfidia, a la maniobra y a la demagogia para quebrar la resistencia de los trabajadores.

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