03/10/1996 | 513

Daer: “No rechazamos la ‘flexibilización laboral’…”

Después del gigantesco paro de 36 horas y de las movilizaciones populares en todo el país, es necesario tener más claro que nunca la política de la buro­cracia sindical. Nadie puede negar, con los hechos que han ocurrido, su recu­rrente capacidad de adaptación. De Cassia a Martínez y a Daer, fue cam­biando su máscara en la medida en que se lo fue exigiendo la situación política. Los que la criticaban con criterios ´mo­rales´, como el CTA o el Perro Santillán del Ptp, hoy se han convertido en sus aliados, simplemente porque no com­prenden la naturaleza de la burocracia sindical ni su función política, y porque comparten muchas de las característi­cas de ella —como el seguimiento a la burguesía, la adoración al Estado (bur­gués), la falta completa de independen­cia de clase.


Aun después de la huelga general de 36 horas, la burocracia de la CGT se inclina a las presiones de las patronales para imponer la ´flexibilidad labo­ral´, o sea el convenio Fiat-Smata. El mismo viernes 27, Daer respondió de la siguiente manera a una pregunta de La Nación (28/9) que decía: “La flexibili­zación laboral es inminente. ¿La rechazan por principio…?”.


Daer: “Existen modalidades para adecuar los convenios a las nuevas técnicas laborales y proce­sos de producción, como en mi gre­mio. El proyecto del gobierno avanza más, e impulsa la negocia­ción individual entre el trabajador y el empleador”.


De acuerdo a Daer, el sindicato de la alimentación no debería haber parado el 26 y 27, porque allí el programa de reivindicaciones de la CGT estaría cumplido. Con Nabisco, Aguila, Canale y las otras ´multinacionales´ negre­ras Daer logró allí ´adecuar los con ve­mos´. No se entiende porqué las otras ´multinacionales´ del resto de las in­dustrias no se avienen a hacer lo mismo…y colorín colorado. Lo que sí se puede entender es porqué sus ´pares´ lo hicieron a él secretario general de la CGT —porque Daer personifica mejor que nadie la aceptación de la flexibili­zación laboral por parte de la burocra­cia sindical.


Daer es claro: ‘flexibilidad’ con nosotros, sí; contra nosotros, depende. Fue precisamente lo que planteó la CGT en la última reunión a la que asistió del Consejo del Trabajo y del Empleo: convenios base, por rama, que pueden ‘articularse’ con convenios es­pecíficos por empresa. Es lo que Daer le contesta igualmente a La Nación. Es­tos ‘convenios’ por empresa (sin con­sultar a los obreros de esas empresas), no solamente lo firmó Daer en la Ali­mentación sino que lo acaba de hacer Mastrocola, un ´ultramenemista´ que firmó la solicitada contra el paro de 36 horas, en ´su´ sindicato plástico. Como se ve, el acuerdo no podría ser más completo. Es lo que está tratando de hacer también la burocracia de la Conadu, al aceptar las paritarias por cada universidad por separado, dentro del marco de un decreto que limita las pre­tensiones de los docentes universita­rios. Rodríguez, que organizó una gran columna del Smata contra la ‘flexibili­zación laboral’, fue más lejos todavía, porque firmó un convenio con Fiat en representación de obreros que aún no existían y que ahora se pretende impo­ner como hecho consumado a los obre­ros de Cormec, que no tuvieron ni arte ni parte en aquel convenio.


Daer no hace ninguna referencia en su versión de las ´modalidades´ que aceptaría e impulsaría, a la poli- funcionalidad, a los salarios por pro­ductividad, al desconocimiento de las horas extras y por lo tanto al alarga­miento de la jornada de trabajo, al salario ´base´, a los .contratos de ‘aprendizaje’, ni al cálculo anual de la jornada laboral —lo que significa precisamente liquidar domingos y fraccionar vacaciones. Todo esto está vigente en la Alimentación, sin que para ello Daer haya consultado para nada a los afiliados. Una prueba de su alergia a las asambleas generales es el ´nerviosismo´ que lo embargó, según él mismo lo confiesa, cuando tuvo que hablar ante la multitud… El salario ´base´ de alrededor de dos pesos la hora, que rige en la Alimentación, ha­bla por sí solo de lo que Daer y toda la burocracia sindical pretenden.


El ´giro´ opositor de la burocracia obedece al cambio de la situación polí­tica, como consecuencia del derrumbe del ´plan Cavallo´, del derrumbe del régimen menemista, del brutal impasse nacional y de la gigantesca irrupción de las masas. Lo mismo ha ocurrido con la ´oposición´, con la UIA, con la iglesia y con franjas ente­ras de los políticos peronistas. La bu­rocracia, como todos los mencionados, busca un ´entendimiento´ —lo más difícil entre capitalistas y entre bui­tres, en especial en períodos de crisis económica, de desprestigio de las cú­pulas ante las masas y de ascenso en la confianza de lucha del pueblo.


Por eso hay que conjugar todo el empuje del pueblo hacia congresos de bases y autoconvocatorias —porque de esta manera aseguramos que el desa­rrollo y el éxito del ascenso popular no dependan de los ‘giros’ de los burócra­tas o de los ‘opositores’, es decir, de la política que les dictan sus bolsillos, sino de nosotros.