Sindicales

13/3/2024|1688

Daer y Andrés Rodríguez se sacaron la careta ante las empresas norteamericanas

Habilitan la reforma laboral y los techos paritarios

Héctor Daer y Andrés Rodríguez, en el encuentro de la Amcham

Héctor Daer y Andrés Rodríguez tuvieron definiciones imperdibles, que marcan la entrega estratégica del movimiento obrero. Y no lo hicieron en cualquier parte, sino ante la AmCham, la cámara de las empresas norteamericanas radicadas en el país.

El triunviro cegetista dijo que “la caída (salarial) que tuvimos, salvo que tenga como estrategia bajar la inflación, es difícil de sustentar socialmente” (Infobae). Es una frase muy elaborada, pero que expresa la política de fondo del dirigente de la Sanidad. Acepta que la licuadora de salarios a la baja pueda tener como objetivo bajar la inflación. Prat Gay o Melconian no lo hubieran dicho mejor, es la reducción del salario real como ancla inflacionaria por su capacidad de deprimir la demanda y con ella contener los precios, claro, con el pequeño costo de colocar a la mayoría de la clase obrera argentina en la pobreza.

En esa misma reunión se transparentó lo que el editorialista Carlos Pagni adelantó el lunes 11 de marzo: que el gobierno ha puesto una pauta salarial o techo a las paritarias de 16% para marzo y 12% para abril. Se nota que los “libertarios” a la hora del salario son los primeros regulacionistas, como pasó con el laudo unilateral del Mínimo, Vital y Móvil.

Para mostrarse ecuánime y socialmente sensible Daer agregó “Tenemos que tener cuidado con los jubilados, con todos los sectores (…) el único norte (que tiene el gobierno) es el equilibrio fiscal, que es necesario pero no suficiente”. Un calco de la línea de Pichetto, por ejemplo, que promueve una movilidad intermedia a la de Caputo y Milei que “solo” les robe a los jubilados los 25,5 puntos de diciembre, además de todo el deterioro anterior. Lo que dijo Andrés Rodríguez importa poco, él hizo algo más importante que hablar, firmó el 12% de la paritaria estatal en febrero.

Pero los cegetistas no se quedaron ahí. Rodríguez, ante la pregunta de Fantino sobre la reforma laboral, se despachó: “No tenemos problema en consensuar una reforma laboral. Lo que no queremos es la destrucción de los gremios. Si nos convocan como corresponde a consensuar, así como se convocó a los gobernadores…” y siguió “en diciembre, Guillermo Francos se fue con un acuerdo en 90% en una reforma laboral consensuada y después salieron con el DNU y no nos llamó más nadie…”.

Es claro. Pueden aceptar los convenios por empresa que planteó Milei en la apertura de sesiones y allí meter todas las cláusulas de flexibilización laboral que pretende la UIA y toda la burguesía. Con la condición de que los firmen las burocracias centrales sin que se les toquen sus contribuciones solidarias y el unicato sindical, negociando la cuestión de las obras sociales donde ya está en marcha la desregulación o aceptando una reforma previsional ruinosa pero “sin acelerar los tiempos”, como planteó Daer.

En semejante línea de entrega del movimiento obrero, ocupado y desocupado, activo y pasivo al plan de guerra de Milei y Caputo, hay una íntima conexión con toda la estrategia del peronismo, el de Cristina, el de Massa y el de los gobernadores, que habilita la agenda de toda la clase capitalista referida a estos puntos. Cueste lo que cueste, en materia de flexibilización, precarización y licuación salarial y jubilatoria.

Con una desocupación abierta o encubierta masiva, hacer pasar la reforma laboral siglo XIX que está diseñada en el DNU y la ley ómnibus, que, recordemos incluye el cercenamiento del derecho de huelga para docentes, transporte y un sinnúmero de actividades. Ultralibertad al capital, totalitarismo a los trabajadores.

Por este motivo no hay paro nacional. Y cuando lo haya será para descomprimir tensiones sociales. Lo que necesitamos es otra cosa: un paro activo y un plan de lucha que prepare la huelga general y ponga en pie a la clase obrera para derrotar el plan Milei. Es claro que eso ocurrirá contra la burocracia sindical, no con ella a la cabeza. Luchemos por una gran Asamblea de Trabajadores para el 13 de abril para agrupar fuerzas en esta perspectiva.