Sindicales

26/3/2026

Daniel Suárez, de Fate: “La lucha de mi hermano en la dictadura es la misma que hoy damos nosotros”

Trabajador y secretario tesorero de la seccional San Fernando del Sutna, en diálogo con Prensa Obrera.

Daniel.

De fondo hay folklore. Es domingo y en el acampe que conmueve al país en Blanco Encalada 3003 (San Fernando) hay un show musical. La gente va arribando para los espectáculos de la tarde noche. Unos pibes venden cerveza y empanadas fritas como aporte a la lucha de los trabajadores de Fate, que se organizan para la reapertura de la planta que dejó sin funcionar Madanes Quintanilla, en el marco de una política de Javier Milei que lleva al permanente cierre de empresas.

Daniel Suárez es secretario tesorero de la seccional San Fernando del Sindicato Único de los Trabajadores del Neumático de la Argentina (Sutna). Le dicen el “Tucu” porque vio la luz en esa provincia del norte argentino. Milita en el sindicalismo clasista desde hace casi veinte años. Actualmente es parte de la organización de la lista Negra que recuperó la seccional y luego el sindicato, en 2016. 

Le cuenta a Prensa Obrera su historia. La lucha es familia, hoy y antes. Ahora, por lo que implica ocupar una fábrica. Antes, porque su padre fue delegado de Ingenio Azucarero también. Su hermano, también activista sindical, llegó a estar secuestrado por la última dictadura. Se fue físicamente hace unos meses de este mundo, pero antes le dijo que le daban orgullo él y sus compañeros, por las victorias del movimiento obrero de los últimos años, sobre todo la del 2022. 

Sobre eso y mucho más, el “Tucu” se va soltando. La entrevista es en la esquina de Blanco Encalada. 

De fondo sigue el folklore. 

-¿Cómo está la lucha de Fate hoy y cómo están ustedes acá peleándola?

-Bueno, nosotros estamos fuertes, estamos firmes. Para la semana que viene tenemos reuniones con los senadores y con los diputados por el proyecto que presentamos en la Legislatura bonaerense para que el gobierno provincial se haga cargo de la fábrica. Esperamos que ellos entiendan y que lleven el apoyo de que la única cubierta de camión y ómnibus se hace acá en Fate. No hay ninguna otra fábrica que produzca este producto. Pedimos el apoyo de todos. Ahora, por ejemplo, en momentos de guerra como se están viviendo, si llegan a cerrar los buques e impiden que puedan ingresar las cubiertas, tendríamos un problema grave. Es más, ya ha pasado en la pandemia: hemos generado acá y abastecido todo lo que vienen a ser los camiones para que transporten los alimentos y todo ello.

-¿Qué pensás que diferencia la lucha de Fate de otras peleas sindicales? Porque fábricas que cierran hay un montón. Sin embargo, no cualquiera tiene esta lucha, con carpa en la puerta y festivales. ¿Qué diferencia al Sutna de otros sindicatos?

-Simplemente es defender la soberanía y el trabajo. Acá lo que estamos defendiendo es lo que es la cubierta de ómnibus y camiones. Esta fábrica es la única que la puede producir en el país. Por eso te vuelvo a repetir: no es lo mismo esta fábrica que comparar con las otras. Obviamente que somos todos trabajadores y nadie quiere quedarse sin trabajo a esta altura del partido. Pero eso es por la política desacertada que lleva este gobierno, que ha llevado a los cierres de fábrica y ha inundado con productos de afuera, y mucha gente se ha quedado sin trabajo.

-Vos sos de la Lista Negra.

-Sí. Soy de la Lista Negra desde que se inició, desde el 2016 que recuperamos el sindicato. Desde ahí fui delegado de planta hasta el 2021. Después fui elegido en la seccional San Fernando y voy por mi segundo mandato.

-¿Por qué decidiste activar, organizarte?

-No, mirá, yo vengo de Tucumán, de un pueblito que se llama General Paz, Colombres, Cruz Alta, donde mi viejo era uno de los delegados del cerco. En esos años él trabajaba para el Ingenio Concepción, azucarero, pero en el campo. Después mi hermano también fue uno de los delegados del Ingenio Cruz Alta. Y otro primo hermano también acá en la Cuáquer, que estuvo trabajando muchos años ahí. Vengo de una familia… quilombera.

-¿Qué aprendiste de esa familia?

-Se sienten orgullosos de mí por el paso que he dado. Cada conflicto que tenemos es muy viral, entonces ellos siguen día a día todo lo que vivimos y atravesamos. Especialmente uno de mis hermanos me decía que estaba muy bien la forma. Según él, yo era el único que había llegado a la cima por el hecho de tantos conflictos que venimos ganando. Pero bueno, es a través de una lucha colectiva, no individual. Siempre hay que estar organizado, llevar a la dirección correcta a los trabajadores, a los compañeros. Es muy difícil y todos los días tenés que ir formándote, organizándote día a día.

-¿Qué ves en común entre ese movimiento obrero de antes y el de ustedes?

-Mi viejo, en su momento, cortó el puente Lucas Córdoba, que era el único acceso a la ciudad de Tucumán. Si vamos a comparar esa locura, es como cuando tomamos el Ministerio de Trabajo en el 2022. Me identifico mucho con eso. Mi viejo fue muy perseguido por la policía, en esos tiempos por los militares. De hecho, mi hermano, que falleció hace poco, estuvo desaparecido un año en la dictadura. Fue torturado, tenía marcas de las picanas. No fue nada lindo lo que vivió. Pensaron que era otra persona y luego quedó en libertad

-¿Cómo fue eso?

-Mi cuñada lo buscaba constantemente, iba a lugares donde ella presentía que estaba. Nosotros éramos muy chicos. Él se había casado a los 14 años. En esos tiempos era muy difícil la vida, más con los militares. Mi cuñada iba todas las semanas a preguntar por él, y nunca le decían nada. Después, cuando lo largaron, cortaron la luz y lo dejaron tirado en la calle. Él no entendía nada hasta que pudo reconocer el lugar y volver a su casa.

-¿Cómo fue tu recorrido laboral?

-Yo trabajé desde muy chico. En el campo, en trabajos golondrina: Mendoza, Salta, Santiago. Después trabajé en una panadería, en negro, con un sueldo muy bajo. Me acuerdo que me había comprado una bicicleta y hacía cuatro viajes por día, porque si pagaba el pasaje trabajaba solo para eso. Después me vine a Buenos Aires, en el 93. Estuve en Villa Domínico, después trabajé en una fábrica de repuestos de electrodomésticos vinculada al caucho. Después pasé por otra fábrica donde tuve conflictos por aumentos y condiciones, hasta que me despidieron. Y en 2007 entré en Fate. A los dos meses ya estaba en una asamblea, agarré el micrófono. 

-¿Qué perspectiva ves en el conflicto?

-Me siento fuerte. Esta fábrica la vamos a abrir. No solo por nosotros, sino porque detrás hay miles de familias. Si se cierra Fate, muchos compañeros de otras ramas del neumático quedan sin trabajo. Y además está el problema del abastecimiento: si no hay importación, en pocos días el país se queda sin cubiertas. Las automotrices tienen stock para una semana como máximo. El campo ya tiene problemas. Por eso es importante que esta fábrica se salve. Pedimos a todos los senadores y diputados que apoyen este proyecto.

-Para cerrar: el 24 de marzo, ¿qué te genera en relación con esta lucha?

-Es loco. La historia te lleva a estar presente en todo esto. Mi hermano estuvo desaparecido. Acá también hubo compañeros desaparecidos, hay placas en la seccional. Todo se refleja. La lucha que venimos dando es la misma. Y el apoyo de la gente es impresionante.

-¿Tu lucha y la de tu hermano, en algún punto, son la misma?

-Si. Es la misma lucha.

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