09/10/2003 | 820

Debate fundamental en el Soip

Con motivo de la elección de cuatro delegados por parte de los compañeros contratados por Indupesa, se produjo en el Soip un debate político fundamental: reconocer o no a aquellos representantes obreros que no encuadran en la Ley de Asociaciones Profesionales.


Durante más de un mes, una mayoría de la Comisión Directiva se opuso a otorgar los permisos gremiales a los cuatro compañeros elegidos por los contratados de Indupesa, una empresa que, piquete mediante, tomó a 120 trabajadores bajo convenio. Los piquetes del movimiento piquetero fueron a cortar de cuajo, junto al Soip, el trabajo de compañeros con planes de empleo a razón de 150 por mes, lo que sólo se aceptó por 30 días en carácter de capacitación por cuatro horas diarias, y de ahí en más el salario y la jornada de convenio.


Como resultado de la experiencia de lucha, estos compañeros formaron su comisión interna rápidamente. Naturalmente, a pesar de estar en blanco, no completan la antigüedad que establece la ley aprobada en tiempos de Alfonsín, llamada «ley Britos», porque fue redactada por este viejo burócrata sindical de San Luis. Con esta legislación que repudiamos, las patronales despiden a los candidatos opositores de la burocracia después de los seis meses de cobertura, entre otras perlas. Por esta misma ley, que otorga el poder supremo de arbitraje al Ministerio de Trabajo, el Soip no está hoy reconocido, no tiene su certificación definitiva.


Nosotros repudiamos el intervencionismo del Estado en las organizaciones obreras que equivale a la injerencia de las propias patronales, porque el carácter de clase del Estado es patronal y de soporte de la burocracia sindical.


En el Soip el debate tiene más alcance todavía que en ningún gremio, porque hasta el día de hoy, la mayoría está en negro, y el Soip reconoce a los delegados de las cooperativas truchas, partiendo de que reconoce a los trabajadores en negro como obreros del pescado, a diferencia de la burocracia sindical. La prueba está en que hoy su lucha fundamental es por el blanqueo, y que en todas las medidas de lucha y acción sindical se ha tomado a los trabajadores como una unidad de clase y no por el status legal que le confiere la patronal y el Estado, que ampara a los evasores capitalistas.


Al día de hoy, la Comisión Directiva ha reconocido a los compañeros, pero se trata de un logro que nunca debió estar en discusión. La posición legalista, administrativista y de subordinación al Estado (persecutor del Soip, encubridor de los burócratas y evasores patronales) que adoptó un sector de la Comisión Directiva frente a los delegados de Indupesa, debe ser corregida, además de discutida y clarificada con todos los activistas.


Precisamente, los dirigentes fundamentales que pusieron esta lista Celeste en pie, no pudieron integrar la grilla que conquistó la conducción debido a estos mecanismos legalistas que proscribieron a la mayoría del gremio y a sus mejores activistas. Hoy son parte de la conducción por legítimo derecho de la clase obrera, y no por legislación vigente alguna.

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