16/01/1996 | 480

Debuta el año con movilización contra los decretazos

El último día hábil del año el gobernador Sapag firmó toda una batería de decretos por los cuales se rebaja el salario al conjunto de los estatales, docentes, judiciales, legislativos, municipales, etc., atacando conquistas históricas de los trabajadores como el 40% de zona (logrado con la toma de Casa de Gobierno el 14/5/95), diversos adicionales, rebaja del valor punto por el cual se liquida el básico docente y bonificaciones sustanciales en sectores como salud pública, etc.


El 11 de diciembre (al otro día de asumir), ya había sancionado los decretos 36 y 44. Estos decretos fueron apoyados por la dirigencia de ATE, ya que según ellos tenían por función limpiar la administración pública de ñoquis y arribistas ligados al anterior gobierno. Pero a fin de mes, por esos decretos comenzaron a llover telegramas de despidos en viales (más de 200), en bancarios (40), centenares de porteros contratados, etc.


También hacia fines de diciembre envió un proyecto de ley a la Legislatura reclamando superpoderes y mano libre para cesantías masivas e intervenciones en los organismo colegiados (candidatos a la privatización: caja jubilatoria, obra social, Consejo de Educación, etc.).


Por eso la silbatina que propinaron a Julio Fuentes los compañeros movilizados a Casa de gobierno, el pasado 21 de diciembre, marcando la falta de oposición de la directiva de ATE al nuevo gobernador, marcó la temperatura con que se iba el 95 y llegaba el 96.


En esa movilización se convocó a un plenario de delegados y activistas del CTA, el que finalmente se pasó para el 8 de enero. Pero ya en la primer semana, dos plenarios de ATE, otro de docentes, asambleas de judiciales y legislativos, etc., votaban movilizarse el viernes 5 de enero ante la batería de decretos de rebaja salarial.


Este viernes más de 2.500 trabajadores marchamos hasta la Casa de Gobierno y luego al Superior Tribunal de Justicia donde se presentó un pedido de inconstitucionalidad de los decretos (que anulan derechos establecidos por ley).


Otra manifestación que la temperatura no es sólo por el verano es la necesidad que hoy tienen los máximos dirigentes del CTA de pedir la libertad de Panario y la defensa de la Coordinadora de Desocupados desde sus discursos a las puertas de la misma Casa de Gobierno donde los compañeros fueron reprimidos, siendo que el conjunto del CTA se solidarizó con el gobierno y no con los desocupados.


Es que los decretazos que apoyaron ya han provocado centenares de despidos. En todas las localidades del interior los despidos significan un agravamiento infernal de la desocupación, llevando los índices a más del 25%. En la construcción la paralización de la obra pública ya ha puesto en la calle más de 100 obreros de la Multitrocha. Además la provincia por cuestiones de indolencia burocrática ha perdido el cupo de 1.500 PRENOS que hoy se suman a la lista de desocupados.


Como dice el volante distribuido por la Coordinadora de Desocupados: “Teníamos razón”. Desocupación, rebaja salarial, recesión. ¡Este era el programa de Felipe Sapag!


Esto que hoy ‘nadie’ discute, era el ‘solitario’ planteo del PO y de la Coordinadora desde mucho antes que asumiera el plebiscitado Sapag (55% de los votos).


Para ellos los desocupados eran unos “marginales”, “putchistas”, “lúmpenes”, “violentos”, etc.


La ‘visión’ de los que condenaron la lucha de los desocupados el pasado 2 de octubre, era que se venía un período duro porque Sapag asumía con un gran apoyo popular y vía una acción populista y demagógica, aislaría del resto de la población a los estatales, en la medida que éstos lo enfrentaran.


En este sentido en el periódico de ATE Neuquén, se desarrolla en toda su crudeza las ilusiones en los nuevos gobernadores: “… la disyuntiva para los gobiernos es inevitable: o se disponen a pagar el costo social del ajuste que vía recorte de recursos induce el gobierno nacional, o en conjunto los gobernadores se disponen a formar un bloque que rediscuta la relación fiscal Nación-Provincia”, para rematar “En definitiva a los gobernadores que asuman a partir del 10 de diciembre les quedará por decidir si enfrentan a Cavallo, o ajustan al pueblo… De ahí que sea necesario articular una unidad con el conjunto de los sectores sociales que sufren el ajuste…”


Punto por punto reproduce la estrategia del CTA: articulación con el empresariado y los gobiernos regionales que “sufren el ajuste”.


A escasos 30 días de asumir y de escritas esas líneas, el ‘nuevo’ gobernador (como no podía ser de otro modo) “ajusta al pueblo”, y los estatales han salido a enfrentarlo (3 movilizaciones y plan de lucha en puerta) con el apoyo del resto de la población.


La estrategia del CTA no tiene nada que ver con la perspectiva de una salida obrera a la crisis. Poner en pie asambleas populares como la de Centenario (200 compañeros y no 20 como salió en PO), o “Cabildos Abiertos” como en Zapala y una conducción de delegados de las masas en lucha, sin despreciar ninguna instancia de reagrupamiento, es la tarea para superar a las direcciones claudicantes.

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