19/06/2003 | 805

Declaración de Aten Seccional Plottier ante el gobierno de Kirchner

Cuando el gobierno de Duhalde, acorralado por la movilización popular de repudio a la masacre de piqueteros en Puente Pueyrredón, convocó a elecciones como una forma de encarrilar la tendencia a la rebelión, las expectativas presidenciables de Néstor Kirchner eran nulas.


Luego de una larga crisis, donde los candidatos del PJ (Menem, De la Sota, Rodríguez Saá, Reutemann) se sacaban los ojos de cara a una posible interna, apareció la candidatura de Kirchner con un tibio 2% de intención de voto.


Sólo cuando llegó a un acuerdo con Duhalde y recibió el apoyo del aparato del justicialismo de la provincia de Buenos Aires, Kirchner comenzó a remontar en las encuestas y se «olvidó» de su pasado menemista, hasta aparecer como el adversario de Menem ante la opinión pública.


Este viraje estuvo sostenido por una campaña publicitaria que agitaba el «cuco» de Menem (repudiado por el 70% de la población según las encuestas, lo cual quedó reflejado en su bajada de la segunda vuelta).


Así, y sólo así, Duhalde consiguió disipar la tendencia a la rebelión y hacer que el pueblo vaya masivamente a votar y a hacerlo por un candidato que apareció como el antimenemismo.


Kirchner: un menemista hasta el último minuto


El electo Presidente ha confesado que no sólo votó a Menem en el ’89, sino también que lo apoyó y votó en 1995, cuando el riojano ya había vendido medio país. Es decir, Kirchner nunca fue opositor a Menem.


Pruebas al canto: Kirchner no se opuso a la privatización de YPF y Gas del Estado, siendo que era gobernador de una provincia con grandes riquezas hidrocarburíferas.


En este sentido actuó igual que Sobisch.


Apenas asumió en Santa Cruz en 1991, impuso el presentismo a los docentes y aplicó la Ley Federal de Educación. Fue cómplice de la privatización de la mina de carbón de Río Turbio.


Y en estos días, precisamente, se está haciendo un juicio por el cual Kirchner demanda por un millón de pesos a un abogado laboralista que denunció los negociados en la privatización de la mina de Río Turbio. El empresario Taselli vació la mina y se llevó la plata. Pero el que está sentado en el banquillo de los acusados es el abogado que alertó contra ese negociado. ¡Igual que Sobisch!


Y más de una vez Kirchner utilizó su patota, al mejor estilo Barrionuevo, para apalear manifestantes o participantes de asambleas populares.


¡Y hasta su vicepresidente, Scioli, es un menemista de la primera hora!


Las expectativas populares en Kirchner, que aparece como distinto a Menem, Duhalde o De la Rúa han sido creadas por una campaña masiva de propaganda, financiada por las grandes empresas (como Techint o Repsol) que se benefician de la devaluación, la carestía y la licuación de nuestros salarios.


Los anunciados aumentos de tarifas en el gas, combustibles, electricidad, etc. son un claro ejemplo que no piensa suavizar el ataque al poder adquisitivo popular.


Kirchner no es el mal menor.


La Ctera-Cta y Kirchner


Ya vimos en qué resultó el apoyo de Maffei al gobierno de la Alianza. Ahora, Ctera repite la historia en un comunicado, donde manifiesta su apoyo al gobierno de Kirchner a través del designado ministro de Educación, el licenciado Filmus.


Maffei y Yasky dicen que Filmus les merece «expectativas favorables» y que es «un defensor de la educación pública».


En realidad Filmus actúa desde hace años como responsable de la educación en el gobierno de Ibarra en la ciudad de Buenos Aires.


Cualquiera que vea los noticieros de TV puede informarse del estado calamitoso en que se encuentra. La realidad de la Capital Federal no es distinta a la de nuestra provincia.


El licenciado Filmus impulsa la misma política que otro licenciado que conocemos muy bien: «Pillatti». Que se la dan de «progres», pero actúan como verdugos de la educación pública.


Filmus es famoso por haber dicho: «A la escuela se viene a estudiar, no a comer», defendiendo la desatención de los comedores escolares ante una denuncia hecha por la Defensoría del Pueblo de Buenos Aires.


Esta declaración de la conducción de Ctera tiene su correlato en el hecho de que la Cta se haya sumado de lleno a las listas de Ibarra en Capital Federal, con la candidatura a diputado de Claudio Lozano.


Conclusión: Por lo tanto, compañeros, fijamos nuestra posición para abrir un debate con todos ustedes, de cara a prepararnos para enfrentar otro ataque a la educación pública.


No bajar la guardia confiando en que Kirchner va a darnos un largo respiro.


Nuestro planteo es descarnado, pero tenemos la obligación de expresar nuestro análisis para generar las mejores condiciones para recuperar el salario, crear todos los cargos que hacen falta, defender la educación pública realmente gratuita y no permitir que los postulados de la Ley Federal de (des)Educación hundan al pueblo en la ignorancia y la miseria.


Junio de 2003

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