Sindicales
17/11/2014
Desocupados: Evolución o Barbarie
Seguir
La agudización de la crisis económica y política hace sentir sus efectos sobre la clase obrera en su conjunto. A los tarifazos, inflación y devaluación que presionan sobre la clase obrera se suman los despidos y suspensiones. El gobierno nacional, en tanto, despliega la gendarmería para garantizar los despidos y atacar al sindicalismo combativo.
En este escenario vuelve a aparecer la figura del desocupado en el escenario político. El desocupado es un trabajador y como tal deberá organizarse. Necesariamente, los desocupados deberán vincular su organización a un método que contemple las experiencias recorridas en las últimas décadas.
Desocupación y lucha de clases
La lucha de los desocupados no puede limitarse a la conquista de un empleo temporal, alimentos o planes sociales, sino que debe orientarse al reclamo de trabajo genuino con un salario igual al costo de la canasta familiar. Está claro que bajo el régimen capitalista el trabajo siempre será fuente de plusvalía (ganancia) para el empresario y el estado, y que por sí solo no va a cambiar el régimen social: los esclavos no dejaban de ser esclavos porque consiguieran un poco más de comida o un mejor trato por parte de sus explotadores.
Pero las perspectivas que se abren, a corto y mediano plazo, son de un escenario de luchas que, para triunfar, deberían combinar la acción de trabajadores ocupados y desocupados. El pasado reciente muestra que la lucha de los desocupados, con piquetes y levantamientos populares significativamente importantes, ha conseguido relativamente pocos resultados en términos económicos: planes sociales, cooperativas como el Argentina Trabaja, el Plan Joven y algunas obras públicas insignificantes que profundizaron la precarización laboral.
Probablemente el mayor logro de las luchas piqueteras haya sido la organización del trabajador desocupado. Pero la misma debería profundizarse con un contenido clasista, lo que obliga a la vanguardia obrera a tener una mayor comprensión del problema político que representa.
Empadronamiento por rama de actividad
Hay que promover que los sindicatos clasistas y las comisiones internas combativas comiencen a empadronar a los trabajadores por rama de actividad para impulsar un plan de lucha por la reinserción de miles de compañeros con calificación laboral. Para ello, los trabajadores activos deberían pronunciarse respecto a la falta de personal en cada fábrica, industria o servicio y reclamar la ocupación de esos puestos de trabajo por los trabajadores desocupados de la actividad.
Entre los trabajadores de la energía, por ejemplo, se podría señalar cómo el crecimiento de las líneas de transmisión provocó la reducción de las cuadrillas de mantenimiento y los constantes cortes del suministro que se producen se deben a esa falta de mantenimiento. De este modo, fundamentamos la existencia de puestos de trabajo para esos compañeros y difundimos, además, nuestro planteo del reparto de la horas de trabajo sin afectar el salario.
Lo mismo en otras actividades: vamos por padrones de desocupados tabacaleros, petroleros, eléctricos, de la construcción, de la salud, etc., para coordinarlos en reclamos de trabajo genuino junto a los trabajadores activos. De este modo, estrechamos y fortalecemos la unidad entre trabajadores ocupados y desocupados.
Las organizaciones clasistas y, fundamentalmente, las organizaciones revolucionarias deberían prestar especial atención a los desocupados que ya demostraron que pueden ser parte importante de cualquier acción de transformación social si cuentan con una dirección que no se limite a recoger las migajas del sistema.
Vamos por lo nuestro

