06/03/1997 | 529

Editorial Atlántida: Histórica movilización en la Panamericana

Cuando la segunda asamblea de los turnos tarde rompió las cartas patronales llamando a aceptar el cierre de la planta, se empezaron a ver las uñas de los obreros de Atlántida para defenderse de la masacre que intenta la patronal.


A esa misma hora, núcleos de activistas de los otros turnos y de Azopardo tenían listos carteles con la consigna No al cierre. 24 horas después, al atardecer del domingo, 200 pintadas invadían la Panamericana, instalando el conflicto en su inicio como pocas veces se recuerda en la zona. Probablemente desde la histórica ocupación de la Ford contra el plan Austral.


De este modo, el fin de semana, fríamente planificado por la patronal para la desazón y la angustia familiar, para el descontacto con la fábrica, para el efecto podrido de la carta divisionista, se transformó en el tiempo que necesitábamos para armarnos ante la sorpresa y deliberar, planificar un plan de lucha y hasta instalar el problema en la zona.


Semejante fin de semana fue nada más que el preanuncio de lo que sería el lunes, primer paso del plan de lucha con la convocatoria a los cuatro turnos y a Azopardo, juntándonos todos mediante una asamblea con abandono de tareas de los turnos involucrados a realizar en la calle, a la vista del movimiento obrero y del pueblo de zona Norte.


De entrada, la masividad y la fuerza del grito no al cierre empezaron a calentar el ambiente que siguió creciendo con los anuncios de la presencia de la Comisión Interna de AyC, del Suteba Tigre, de la CTA zona Norte, de la Comisión Interna de TDO, del INTI, de Fablac, Lumilagro, etcétera.


Luego, la fuerza la dio el planteo político de la Comisión Interna sobre el conflicto. La denuncia de la estafa de los Vigil, los Zorraquín, los Terra, de plantear un recurso de crisis de una empresa transformada al calor del régimen menemista en un pujante multimedios con Telefé, Continental, canales de cable y con una nueva gráfica, AyC, en sociedad con el pulpo norteamericano-chileno Cochrane.


Sonó fuerte en las narices de Ford, de Alba, de Terrabusi, que los obreros de Atlántida estaban dispuestos a quebrar este nuevo Fiat-Smata del gremio gráfico y la unidad política que hay entre la situación de Atlántida, de Ford y del gremio gráfico, que poco puede esperar para el futuro de su convenio si es derrotado este bastión de organización obrera que es Atlántida.


Se vio claro en los gritos y aplausos, la denuncia política de la sintonía de este ataque brutal que es el despido en masa de 390 trabajadores gráficos y periodistas, con la componenda CGT-gobierno para acabar con las indemnizaciones y los convenios colectivos de trabajo.


Produjo emoción el rescate de la ocupación de Fiat, de la rebelión de Cutral Co, de los santiagueñazos y las grandes luchas de esta etapa, de la lucha esa misma tarde en el Hospital Naval de La Plata y de la unidad que habrá entre esta movilización y la que se avecina ante los despidos masivos que vienen en Sevel de Caseros.


No faltaron lágrimas en los ojos de muchos compañeros que vieron resumirse en esta hora crucial, 13 años de lucha que edificaron la organización de fábrica proyectada como cabeza del movimiento antiburocrático del gremio.


Esa emoción de bronca y de lucha, de años de organización y de conciencia, fueron el material para protagonizar un hecho histórico en el movimiento obrero del cordón industrial de la zona Norte, el corte de la Panamericana, ante el aplauso de colectiveros, camioneros y trabajadores que pasaban por el lugar. Aunque el plato fuerte lo dio un numeroso contingente del turno tarde de Ford, que salió a las alambradas a mirar y aplaudir nuestro grito de No al cierre. Se aplaudió nuestro desafío político de decirle basta, basta, basta, a este régimen decadente que nos hunde en la miseria con su propio hundimiento en el crimen político, en la corrupción y en la entrega sin límites al gran capital.