Sindicales
21/7/2026
El 22 a las calles con el Plenario del Sindicalismo Combativo contra los despidos, el ajuste salarial y la reforma laboral
Movilicemos en una columna independiente de las conducciones de la CGT y la CTA.

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La convocatoria de la CGT y las CTA para movilizar este miércoles 22 de julio expresa el creciente descontento de millones de trabajadores frente a un gobierno que profundiza el ajuste, multiplica los despidos, pulveriza los salarios y avanza con una reforma laboral al servicio de las patronales. Pero esa bronca no puede quedar subordinada a una burocracia sindical que, mientras convoca una marcha aislada, continúa negociando con el gobierno y las cámaras patronales la entrega de los convenios colectivos y la adaptación del movimiento obrero a la ofensiva capitalista, por lo cual el sindicalismo combativo y el movimiento piquetero convocan a movilizar con una columna independiente, levantando un programa propio: paro activo y plan de lucha nacional hasta derrotar el ajuste, los despidos y la reforma laboral antiobrera.
Los números oficiales son una radiografía demoledora de la catástrofe económica y social. Según el último informe del Indec sobre distribución del ingreso, más de 10,5 millones de personas perciben menos de $1.500.000 mensuales, un ingreso insuficiente incluso para cubrir la Canasta Básica Total, que en abril alcanzó los $1.469.767. La pobreza ya no es patrimonio exclusivo de los desocupados o de los trabajadores informales: más de la mitad de quienes no llegan a cubrir la canasta son asalariados registrados.
El relato oficial de la "desinflación" también se derrumba cuando se observan los salarios. En mayo, los trabajadores registrados volvieron a perder frente a la inflación: mientras los precios crecieron un 2,1%, los salarios aumentaron apenas un 1,8%. La caída del poder adquisitivo acumula un 4,2% desde septiembre del año pasado y, desde la asunción de Javier Milei, los trabajadores privados perdieron un 3,6% de salario real, mientras que los estatales sufren una confiscación histórica del 17,8%. En promedio, el salario registrado se ubica un 8,7% por debajo del nivel de noviembre de 2023.
Esto se expresa con igual fuerza en las provincias, con la pérdida del poder adquisitivo de docentes y trabajadores estatales, cuando tras las vacaciones de invierno se prevé un recrudecimiento del conflicto docente en varias provincias, contra e ajuste de los gobernadores, quienes replican la política antiobrera de Milei.
Entre mayo de 2025 y mayo de 2026 desaparecieron 140.659 puestos de trabajo asalariados formales, de los cuales más de 108.000 pertenecían al sector privado y más de 36.000 al sector público. Son fábricas que achican personal, reparticiones estatales vaciadas y miles de familias arrojadas a la desocupación mientras el gobierno celebra un supuesto éxito económico.
Este cuadro social no es una consecuencia accidental del programa oficial: es su objetivo. La caída del salario, el aumento de la desocupación y el disciplinamiento de los trabajadores son la base sobre la que el gobierno pretende imponer una reforma laboral que liquide conquistas históricas, flexibilice aún más las condiciones de trabajo y abarate el costo laboral para garantizar mayores ganancias al capital.
A ello se suma el ataque brutal contra los trabajadores desocupados y las organizaciones sociales. El gobierno decidió eliminar el programa Volver al Trabajo para cientos de miles de trabajadores precarizados, golpeando a quienes sostienen comedores populares, merenderos, emprendimientos productivos y tareas comunitarias en los barrios más castigados por el hambre. Mientras descarga el ajuste sobre los sectores más empobrecidos, mantiene intactos los privilegios de los grandes grupos económicos y cumple disciplinadamente con las exigencias del Fondo Monetario Internacional.
Por esa razón, las organizaciones piqueteras realizarán este 22 de julio una Jornada Nacional de Lucha con cortes de ruta, asambleas y movilizaciones en todo el país. Su reclamo es inseparable del de los trabajadores ocupados: frente al ajuste no hay dos luchas distintas, sino una sola pelea de toda la clase obrera contra un gobierno que pretende hacer recaer la crisis sobre quienes viven de su trabajo.
También los jubilados, que cada miércoles enfrentan una verdadera militarización para reclamar por ingresos de miseria, forman parte de esta misma batalla. Defender sus reclamos es defender el derecho de todos los trabajadores a una jubilación digna.
La política de la burocracia cegetista constituye un verdadero callejón sin salida. En medio de la complicidad de la burocracia con el gobierno, convocan una movilización sin continuidad, sin paro nacional y sin un plan de lucha capaz de quebrar la ofensiva patronal. Mientras continúan negociando modificaciones de convenios colectivos y adaptándose a la agenda flexibilizadora del gobierno y las patronales.
El Plenario del Sindicalismo Combativo ha resuelto marchar el 22 en una columna independiente, junto a las organizaciones piqueteras y todas las luchas en curso, levantando una salida opuesta: paro activo nacional de 36 horas como inicio de un verdadero plan de lucha; prohibición de despidos y suspensiones con reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario; reapertura inmediata de todas las paritarias; salario mínimo equivalente al costo de la canasta familiar y actualización automática por inflación; defensa irrestricta de los convenios colectivos; rechazo integral a la reforma laboral esclavista; restitución de todos los programas sociales y aumento de emergencia para jubilados y trabajadores desocupados.
La movilización del 22 debe ser un punto de apoyo para desarrollar una intervención política independiente de la burocracia sindical y de todas las variantes patronales. Es necesario transformar la bronca creciente en una fuerza organizada capaz de derrotar el ajuste de Milei, del FMI y de los grandes empresarios, contra los despidos, el ajuste salarial, la reforma laboral y el hambre.




