26/11/2017

El cierre de Diarios y Noticias (DyN)


Treinta y cinco años después de su nacimiento cerró sus puertas DyN, la principal agencia privada de noticias de la Argentina, lo que supone 100 nuevos trabajadores en la calle. Surgida en 1982, en el ocaso de la dictadura, la agencia cubrió en estas décadas los principales hechos políticos del país.


 


La desaparición de DyN se suma al cierre y vaciamiento de numerosos medios periodísticos que se han traducido en el despido de más de 1.500 trabajadores de prensa en la Ciudad y de otra suma similar en el resto del país.


 


La novedad con DyN es que puso en crisis el “relato” actual del macrismo y sus escribas, ya que la agencia no pertenece ni perteneció al fenecido mundo kirchnerista, nacido y fomentado por la pauta oficial. No, la agencia tiene como accionistas mayoritarios a Clarín y La Nación, dos empresas que nada en plata.


 


Por lo tanto, el cierre de DyN debe ser visto como ajuste en estado puro y como un mensaje de las patronales dominantes al mundo financiero, en el sentido de que están dispuestas a cualquier salvajada como garantía de repago del nuevo ciclo de endeudamiento en el que ingresan para financiar su apuesta por participar de los nuevos e inestables negocios de la comunicación.  


 


El vaciamiento que precedió al cierre se dio en el marco de un gigantesco reordenamiento capitalista de los medios de comunicación en el país, que amenaza llevarse puestos a otros miles de trabajadores. En esta lista se encuentran Radio Rivadavia, Del Plata, Vorterix, Indalo, y también Clarín, La Nación y Página/12, diarios en donde sigue abierto el retiro voluntario que está vaciando las redacciones.


 


Hace un mes, el anuncio de que cerraba la agencia encontró a sus periodistas con la guardia baja. Tres meses antes, diversos cambios en la dirección de la empresa preanunciaban el giro que se iba a producir. Incluso, varios comunicadores dieron el alerta sobre el peligro que se avecinaba. 


 


En un gremio bombardeado, golpeado por patronales decididas a liquidar todo vestigio de convenio colectivo, vaciar empresas y provocar su propia reforma laboral, era más necesario que nunca preparar a los trabajadores de DyN para la lucha. 


 


La historia del gremio de prensa, la más antigua y la más reciente, está plagada de ocupaciones de empresa ante despidos, vaciamiento, cierres o intentos de cierre. Debería haber sido, entonces, “natura l” colocar esta perspectiva a debate como elemental medida defensiva ante la inminencia de este desenlace. El balance indica que, en casi todos los casos, las ocupaciones lograron, sino frenar el cierre, al menos mejorar las condiciones de negociación de las indemnizaciones, o la reinstalación de los compañeros en otras empresas. 


 


Debido a esta falta de preparación, el cierre de DyN quebró una tradición de lucha.  Por primera vez en décadas, un medio a punto de cerrar no fue ocupado en ninguna de las fases de la crisis. 


 


La ausencia de esta disposición a la pelea no puede, ni debe, ser endilgada a los trabajadores de la agencia, que frente a la amenaza de una reforma laboral que acecha en el horizonte, con la consiguiente desaparición de indemnizaciones, quedaron rápidamente frente a un hecho consumado. Es un problema y una responsabilidad de dirección, tanto de la propia dirección del conflicto dentro de DyN, como de una acción orientadora más general, que atañe al Sipreba, en cuyo seno habitan distintas generaciones protagonistas de innumerables ocupaciones, como el viejo y el nuevo Tiempo Argentino, Critica, Perfil, Insofic/Infofax, Telam, La Razón, America, y siguen las firmas.


 


La Naranja de Prensa batalló por esta perspectiva, dentro y fuera de la directiva, pero no logro reunir las fuerzas suficientes para que se abriera paso.


 


El cierre de DyN, que se procesó mediante una lucha de baja intensidad y que no exploró  alternativas más audaces, obliga a un replanteo en los métodos y objetivos del Sipreba. La masividad de la asamblea general realizada el sábado 25, la participación con cese de actividades en las movilizaciones del 29 y del 6 de diciembre, y el planteo de paro general para el día en que se vote la ley marcan toda una perspectiva en un gremio que arde frente a los golpes recibidos. 


 


Las nuevas tormentas que se avecinan pondrán a prueba al Sipreba como organización de lucha de los trabajadores de prensa.

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