01/11/2018 | 1526

El colapso de la Línea E, la punta del iceberg

El delegado de talleres Christian Paletti explica qué hay detrás del cierre de tres estaciones

En contraste con el precio sideral del pasaje, que ascenderá a 16,50 pesos en un par de meses, las condiciones materiales y del servicio del subte son deplorables. Como una manifestación de ello, la Línea E colapsó. Fueron cerradas, por tiempo indeterminado, las estaciones Bolívar, Belgrano e independencia, y un servicio que debería contar con 12 formaciones, no tiene más que seis disponibles, inutilizando dicha línea para un transporte medianamente regular de pasajeros.

 

Los dirigentes de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (AGTSyP) han denunciado en un comunicado, que a la falta de material rodante, se suma la carencia total de repuestos, rotura de las escaleras mecánicas, filtraciones cloacales en vías y andenes, falta de personal y de vigilancia. Este cuadro de decrepitud tiene -dice el comunicado- más de un año de existencia. Lo que habla también, debe decirse, de una falta de respuesta por parte de la conducción gremial, ante la queja sistemática que vienen haciendo trabajadores y pasajeros.

 

Prensa Obrera entrevistó sobre este tema a Christian Paletti, delegado de talleres y candidato a secretario adjunto por la lista Multicolor de oposición a la actual conducción.

 

-¿Qué podés agregar a los datos denunciados sobre este síncope de la Línea E?

 

-La improvisación es la regla general, no sólo en la Línea E. Las vías de esa línea -se informó que se están revisando- se han hecho incompatibles con ruedas de trenes aplanadas por falta de mantenimiento y con pestañas que crean riesgo de descarrilamiento. Los trenes General Electric españoles tienen una antigüedad de 44 años -es decir, cuatro más que su vida útil fijada en 40. No deberían circular porque están obsoletos y, por lo tanto, son inseguros. Los coches Fiat Materfer, a dos años de cumplir su vida útil, están deteriorados, sin mantenimiento y sin repuestos. Pero no es la única línea con deficiencias. En Línea B, los Mitsubishi tienen 60 años de antigüedad y son portadores de asbesto, una sustancia muy agresiva para las vías respiratorias. En la Línea C, los Nagoya japoneses de 50 años de antigüedad, también están contaminados con asbesto y sufren falta de mantenimiento.

 

-¿Cómo se llega a esta situación bajo un gerenciamiento privado con subsidios estatales millonarios?

 

-Justamente, es la fórmula perfecta para el fraude y el negociado. Roggio confesó que Metrovías coimeaba al gobierno con millones de pesos. Los gobiernos, tanto el kirchnerista como el de Macri, compraron con sobreprecios material rodante chatarra, descartado por los países de origen. Y las falencias de mantenimiento y de seguridad laboral son enormes. Un subte precario, carísimo y de pésimo servicio por la falta de inversión y el desvío de fondos a negocios privados y a la corrupción. Llevamos a cuestas seis compañeros muertos en pocos años, por causas evitables, y la empresa y su controlador, el gobierno, se niegan hasta hoy a implementar los protocolos de seguridad eléctrica. La estafa a los usuarios es total: la llamada tarifa técnica, que son los costos, amortiza bienes que ya están desvalorizados (valor cero) y lo siguen computando en el cálculo.

 

-¿Qué respuesta gremial hay para este cuadro tan indignante?

 

-Mi opinión es que la AGTSyP debería intervenir mucho más en la denuncia y con una agenda vigorosa de reclamos y medidas acordes de acción. En los hechos, son los delegados y compañeros de base los que hacen que diariamente no suceda una masacre como la de Once en el subte. Por ejemplo, la evacuación de pasajeros de formaciones siniestradas, por túneles oscuros y sin condiciones de tránsito y seguridad, son moneda corriente. Hemos denunciado, como delegados, ante todos los organismos de control,  las terribles deficiencias en la seguridad laboral y el mantenimiento de los trenes, que son, entre otras cosas, las más graves. Pero el gobierno mira para otro lado y está a punto de renovar la concesión sobre las mismas bases de parasitismo y corruptela. La patronal sólo mira el aumento de su beneficio leonino.

 

-¿Alguna propuesta de la Multicolor sobre el tema?

 

-¡Por supuesto! La Naranja del Subte y el Frente Multicolor plantean riesgo cero en el trabajo y en el servicio, mediante la implementación de inversiones necesarias y protocolos de seguridad y mantenimiento. Pero el alma del planteo reside en que se constituyan comisiones obreras de seguridad e higiene, con potestad de paralizar tareas y circulación de trenes con riesgo evidente o potencial. Es la única herramienta para contrarrestar la negligencia criminal, producto del afán del beneficio.

Sobre la responsabilidad patronal y del gobierno en esta debacle: anular el gerenciamiento privado, investigación independiente del destino de fondos e incautación del patrimonio de Roggio para resarcir los robos de patrimonio público. Por un subte bajo control de trabajadores y usuarios.