Sindicales

16/4/2020

El conflicto de Dánica tras la visita de Kicillof: amedrentamiento y extorsión contra los trabajadores

En su visita a la planta, Kicillof afirmó que hay que producir y dejar a un lado el conflicto. ¿Y la deuda salarial de 10 meses y el bono de fin de año?


Evidentemente, la empresa entendió el mensaje del gobernador como un aval a su línea de ataque al salario y de presión sobre los trabajadores para extender la jornada laboral. En estos días, la patronal arremete contra los aceiteros recorriendo la planta junto a un escribano, exigiendo a cada trabajador individualmente que realicen horas extras.


El conflicto de Dánica tomó estado público debido al despido de 5 trabajadores durante la cuarentena, lo que desató un paro indeterminado, que luego fue respondido con un lockout por parte de la patronal. Esta amenazó con cerrar la planta y despedir a los 150 trabajadores, y desconoció la conciliación obligatoria. Sin embargo el conflicto viene de lejos, debido a una deuda salarial de alrededor $200 mil pesos a cada trabajador porque la empresa no cumple con el aumento de julio del 2019 acordado en mesa paritaria, y tampoco pagó el bono de $52 mil de fin de año. 


Frente al anuncio de una posible multa millonaria del gobierno de la provincia contra la empresa, el Grupo Beltrán acató la conciliación y dejó ingresar a los 5 despedidos, aunque no a sus puestos de trabajo. 


En su reciente visita, el gobernador Kicillof, lejos de tomar una medida que resuelva el conflicto, es decir, que la empresa pague la importante deuda salarial que tiene con los trabajadores, hizo declaraciones que fueron un aval para los atropellos que acostumbra la empresa. Kicillof dijo que por más conflicto que hubiera hay que seguir produciendo. Clarito como la margarina que producen allí, no importa la deuda salarial, acá los trabajadores deben seguir trabajando, y dejar a un lado su justo reclamo salarial, es el mensaje del gobernador.


En la reunión realizada en el Ministerio de Trabajo, con el grupo Beltrán y el sindicato (SOEIA), la empresa declaró que no va a pagar la deuda salarial. El resto hizo mutis por el foro.


Envalentonada con este accionar del gobierno, la empresa largó el apriete mencionado con escribano presente para amedrentar uno a uno a los trabajadores. En su comunicado público la patronal sostiene que cualquier negociación debe ser en el marco del Procedimiento Preventivo de Crisis, es decir, una extorsión para conseguir rebajas salariales y afectar las condiciones laborales amenazando con despidos. 


La empresa se apoya en el artículo 206 de la Ley de Contrato de Trabajo para exigir que los trabajadores hagan horas extras, señalando que la cuadro de la pandemia cabe dentro “casos de peligro o accidente ocurrido o inminente de fuerza mayor, o por exigencias excepcionales de la economía nacional o de la empresa” como dice dicho artículo. De esta manera la empresa intenta cubrir los puestos de trabajadores licenciados por ser factor de riesgo. Sin embargo, queda oculto detrás de esto un fuerte achique del plantel permanente en el último año, con el despido y luego el retiro “voluntario” de por lo menos 40 trabajadores. Detrás de la presentación de una crisis por parte de la empresa que los aceiteros afirman que no tiene sustento, aparece la intención patronal de aumentar el nivel de explotación de los trabajadores.


Está planteado que la empresa abra los libros bajo control de una comisión electa por los trabajadores de Dánica, que la patronal contrate personal para cubrir los puestos que destruyó en este último año, y que pague la deuda salarial inmediatamente respetando el convenio. Los 5 despedidos deben volver a sus puestos de trabajo, y la empresa finalizar el amedrentamiento personal a cada compañero. Este pliego de reivindicaciones se puede lograr con la acción del conjunto de los aceiteros de Dánica y de toda la Federación, con un plan de lucha que presione a las patronales y al gobierno. Para sostener esta perspectiva es fundamental la independencia política de la organización sindical.