Sindicales
11/5/2006|945
El Congreso de la UOM no discutió salarios
Apoyo a Kirchner y a la patronal
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El Congreso Nacional de Delegados de la UOM, que se realizó en Mar del Plata el 27 y 28 de abril, venía precedido por algunas señales del malestar de la base. Varias seccionales, como San Martín o Morón, votaron un mínimo equivalente a la canasta familiar, terminar con las tercerizadas y recuperar el 82 por ciento para los jubilados. El congreso sirvió, en cambio, para celebrar el “marcado apoyo a la producción (o sea a la patronal) que el gobierno nacional está implementando”.
El punto “situación salarial” fue el único que alteró el letargo de los asistentes. El informe de Caló resaltó “la feroz negativa del sector empresarial a acceder a sentarse a negociar un salario digno”, pero no propuso nada. Sólo unos pocos congresales dieron lectura a sus mandatos (los más críticos fueron convenientemente silenciados).
La resolución respectiva afirma que las empresas exhiben hoy “jugosas utilidades”, pero se limita a facultar al secretariado “a adoptar las medidas de acción directa que estime correspondan”.
Otra de las resoluciones adoptadas —muy ponderada por Moyano, que se agregó en el tramo final— fue el reingreso de la UOM a la CGT, formalizando así su pertenencia al ancho frente kirchnerista que hoy apandilla a la burocracia sindical. La presencia de la seccional Villa Constitución (enrolada en la CTA) en el plenario es por demás elocuente.
En un final a toda luz, los 252 delegados fueron obligados a “hacer de tribuna” para el gobernador Solá.
El despacho final, la “declaración de principios del congreso nacional”, fue simplemente la apología de “una acción de gobierno encaminada a poner en marcha la potencialidad argentina, con decisiones fuertes y corajudas, sin temor a enfrentar a los sectores históricos del privilegio y con una clara conciencia social de defensa de los más vulnerables”. “En esa lucha —dice el documento— el gobierno nos encontrará a su lado”.
En síntesis, el congreso demostró una vez más el abismo que separa a la cúpula sindical del conjunto de los metalúrgicos.

