Sindicales
16/1/2026
El dueño de Lustramax miente para quitar derechos y precarizar a trabajadores
Lejos de tener una crisis económica, la empresa aumentó sus ganancias sobrecargando las tareas de las y los trabajadores.
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La lucha en Lustramax.
Durante lo últimos días, el dueño de Lustramax, Ezequiel Sosa, se encargó de justificar los despidos ilegales, mediatizando su postura con puras falacias tales como que “la empresa está usurpada por personas sin autorización” o diciendo en una entrevista radial que era “extorsionado a pagar asados y canchas para que los empleados jueguen al fútbol” sino “le hacían paro”; también declaró que hacía más de 4 años que se siente rehén de los delegados… ¡Todas mentiras!
La verdadera historia la cuentan los trabajadores en las asambleas que vienen realizando desde el comienzo del acampe.
Franco Ferreyra, delegado despedido ilegalmente y acampante permanente dentro de la empresa, fue entrevistado en Batalla Cultural y desenmascaró las mentiras de la patronal. En primer lugar contó cómo la empresa viene achicando el plantel obrero desde hace varios años, donde eran más de 156 operarios y despachaban 4 camiones diarios; actualmente trabajan en planta 86 personas y despachan hasta 8 camiones, más algunas camionetas particulares diariamente. Esto es prueba suficiente de que la empresa no bajó sus ventas, muy por el contrario, lo que logró Lustramax es agigantar sus ganancias sobrecargando las tareas de las y los trabajadores.
Por otro lado, Franco comentó cómo la crisis económica de los patrones es inexistente ya que la empresa abrió 2 plantas más en los últimos años. El delegado dejó en claro que esto se trata de una persecución a la organización obrera y sindical ya que desde el año 2020, cuando los trabajadores lograron organizarse y conseguir mejores condiciones laborales, entre otras, poder cobrar el 100% del salario en blanco, reducir la jornada laboral y cobrar las horas extras o algo tan elemental como la indumentaria correspondiente al rubro, comenzaron los “problemas” casualmente en los que el dueño se siente “rehén”.
La solidaridad obrera rompe toda barrera
El pasado miércoles, en la asamblea abierta que se realizó en la puerta de Lustramax, una de las intervenciones más emotivas fue la de la madre de uno de los trabajadores, que sin haber sido despedido decidió quedarse en el acampe junto a sus compañeros haciendo “el aguante”, como suelen decir algunos jóvenes que entienden la necesidad de defender sus derechos.
En la voz quebrantada de su madre se escuchó decir “me emociona ver a mi hijo luchando por todos sus compañeros”, comentó también que al principio le daba pudor hablar con gente que no conocía pero al correr los días se dio cuenta de cuánta solidaridad había entre trabajadores de distintos lugares, y eso le hacía perder el miedo que sentía al pensar en una posible represión por la policía contra su hijo y los compañeros.
Otra situación que se dio y alimentó el “deseo de luchar” fue la llegada de un trabajador despedido de una fábrica de sillas, quien se bajó de su bicicleta luego de hacer un agotador trayecto bajo el sol para hacer un aporte económico para el fondo de lucha, pidiendo disculpas por no ser mucho, pero queriendo devolver un poco de lo que había recibido tiempo atrás cuando él se encontraba en las mismas condiciones.
El corolario de estos matices que hacen a los colores revolucionarios fue la llegada del padre de Franco, delegado que venía de afrontar hacía minutos una situación de amedrentamiento por parte del personal administrativo, que lo acusaban de ser causante de las pérdidas empresariales.

En el instante que cruzaron miradas padre e hijo (foto) no hicieron falta palabras, simplemente un abrazo a través de la reja que los separaba y muchas lágrimas contenidas, imposibles de ocultar.
Todos aquellos trabajadores que luchamos día a día enfrentando injusticias en nuestra clase trabajadora, sabemos de sentimientos encontrados que reflejan impotencia y dolor, pero a su vez nos dan fortaleza para seguir compartiendo el camino hasta conseguir romper con un sistema que alimenta el individualismo para poder dominarnos, sin dejar de luchar por una salida colectiva y socialista.
¡Viva la lucha obrera!




