26/08/2020

El gobierno prepara una «cumbre» antiobrera

El primer paso sería lograr una "mesa chica" integrada por la CGT y la Utep.

El sábado 22 el presidente Alberto Fernández recibió en la Quinta de Olivos al líder de camioneros, Hugo Moyano. Una reunión de seis horas con almuerzo incluido y de la cual se conocen solo generalidades en relación a los temas tratados. La foto tomó trascendencia porque los protagonistas no cumplieron las medidas mínimas de prevención sanitaria: ni barbijo, ni distanciamiento social. Sin embargo, lo sustancioso es el significado político de la foto.

Horas antes, el presidente participó en un congreso virtual del gremio de la Sanidad, dirigido por Daer, quien acaba de firmar paritarias con un año de demora: sumas fijas no remunerativas que dejan el salario de los profesionales de la salud muy por debajo de la canasta familiar, hoy calculada en $70.587.

Otra foto de Fernández fue en un acto en la estación de trenes Villa Rosa. Esta vez con los popes de la Unión Ferroviaria, Sergio Sasia, y de La Fraternidad, Omar Maturano.

El mensaje es claro. La burocracia sindical es una pieza fundamental en el armado de la poscuarentena. Un elemento clave en el engranaje del pacto social con el cual se pretende descargar la crisis capitalista sobre las espaldas de los trabajadores.

Pero el plan de Fernández es más ambicioso. Los operadores del gobierno están trabajando arduamente para lograr una «cumbre gremial-piquetera» (ámbito Financiero, 24/8). La burguesía sacó lecciones del Argentinazo. Por eso tanto empeño en cooptar e integrar a las organizaciones de desocupados.

El primer paso sería lograr una «mesa chica» integrada por la CGT y la Utep, sello sindical del trío Cayetano (organizaciones sociales integradas al Estado). Los operadores, optimistas, la bautizaron «Multisectorial por la Producción y el Trabajo». La idea es sumar también a los empresarios Pymes.

El «Plan de Desarrollo Humano Integral» se inscribe en esta línea. Es el modelo que condensa los lineamientos de la burguesía sobre la «nueva normalidad». Se trata de «formalizar la precariedad», tal cual lo describió su principal impulsor, Juan Grabois, quien lo presentó junto a Gerardo Martínez de la Uocra y cuenta con el respaldo activo de los popes de Camioneros, Smata, Unión Ferroviaria, Sergio Massa y la iglesia.

Vale mencionar que Fernández arrancó su mandato impulsando la unión de las Cta´s, y planteó la integración de estas a la CGT. El plan fracasó por el rechazo de la central de Azopardo. «Zurdos» y «Cirujas» nunca fueron bien visto por Daer y compañía.

Al interior de la burocracia existen también divergencias, que se manifestarán crudamente al calor de la disputa por los recursos del Estado de parte de los distintos sectores de la burguesía.

El triunviro Acuña salió con Barrionuevo y las patronales a manifestarse abiertamente contra la cuarentena. La filokirchnerista Corriente Federal está alineada incondicionalmente con el gobierno. Los «independientes», con la Uocra a la cabeza, no sacan los pies del plato. Moyano cotiza su integración. Sin embargo, en algo coinciden las distintas alas de la burocracia: todos buscan un lugar en el «Consejo Económico y Social» para darle forma definitiva al pacto social.

El medio millón de despidos del sector formal en el primer semestre no mereció para la burocracia ninguna medida de acción. Al igual que el congelamiento salarial y la falta de protocolos obreros en los lugares de trabajo. Por el contrario, impulsaron acuerdos de suspensiones con recortes salariales y aplaudieron los subsidios al capital con plata de la Anses, mientras a los jubilados les suspendieron la movilidad.

El pacto social está minado de contradicciones. La crisis en algunos casos las atenúa y en otros las exacerba. Es un proceso vivo que los trabajadores debemos seguir atentamente. Cualquier variante que tome será para descargar el peso de la crisis sobre nuestras espaldas.

Abajo el pacto social. Fuera la burocracia sindical.

También te puede interesar:

Editorial. De la crisis económica y sanitaria a la crisis política. Escribe Pablo Heller
El Consejo Económico y Social es contra los trabajadores.
La lucha por la independencia política de los trabajadores es una tarea estratégica.
Ya no hay lugar para dilaciones, es urgente, es ahora.
Vamos al segundo plenario nacional abierto impulsado por Tribuna Ambiental, el viernes 30 a las 18:00 por Zoom.