12/07/2007 | 1000

El mejor acuerdo… para las patronales

Ya cerró la paritaria de Comercio. Como explicáramos en Prensa Obrera, el anunciado aumento del 23% es una gran mentira. Pero, además, el acuerdo está plagado de cláusulas de flexibilidad laboral.


Un aumento por debajo de la inflación


Para los porcentajes de aumento no es considerado el total salarial, dejando afuera presentismo y otros ítems; si a esto le agregamos que es dividido en “cuotas” (12% en junio, 6% en septiembre y 5% en noviembre) y rige hasta agosto de 2008… nos encontramos con que el aumento real que obtendrán los trabajadores (anualizado) es del orden del 14%, muy por debajo de la inflación.


El aumento es no remunerativo hasta abril de 2008: las patronales se ahorran el seguro, la jubilación y las vacaciones. Además establece la posibilidad de firmar acuerdos a la baja a nivel regional, lo cual ya se ha hecho en paritarias anteriores, a merced de los mercantiles del interior.


Mientras las ganancias de los pulpos supermercadistas no paran de aumentar, el salario real de los mercantiles empeora: la categoría básica con el aumento apenas va a superar los 1.200 pesos… en abril de 2008. La realidad del gremio es incluso peor, porque existe una política extendida de “jornadas reducidas”, con básicos que llegan a ser inferiores a los 600 pesos.


¿Y la antigüedad?


La paritaria comenzó con el reclamo de un 2% de antigüedad, que luego fue dejado de lado. Esto fue festejado por los titulares de la Cámara de Comercio, que señalaron que se encontraban “muy conformes”. Se trata de una reivindicación central para los mercantiles. En Comercio la antigüedad no existe (¡1 peso por año!). Tampoco la escala salarial, que está completamente destruida, con una diferencia salarial que apenas llega al 10% entre el básico y la categoría más alta.


Aguinaldo, vacaciones, derecho de huelga


Como en el acuerdo de 2005, se atacan las vacaciones y el aguinaldo: se habilita a las Pymes (empresas de menos de 40 empleados) a “fraccionar” cada medio aguinaldo “en hasta dos períodos” (pago en cuotas) y a modificar “en cualquier sentido de las formalidades, aviso y oportunidad” las vacaciones.


El acta avanza en el procedimiento antihuelga fijado en 2005, estableciendo una Comisión de la patronal y la burocracia que funcionará en el Ministerio de Trabajo, la cual “tendrá competencia directa para actuar por ante cualquier conflicto que surja o se suscite por la aplicación del presente acuerdo”. Si dicha comisión interviene, por ejemplo frente a un paro regional o de un súper, ”las partes deberán abstenerse de tomar medidas de acción directa”. Se intenta abortar todo conflicto que pueda surgir a nivel de los sindicatos locales o lugares de trabajo, imponiendo una suerte de conciliación obligatoria adicional contra el derecho de huelga.


Por otro lado, se establece el compromiso de financiar a bajas tasas de interés y con facilidades (cuotas) las deudas que las patronales tengan con el sindicato y la obra social (cuota por convenio, cuota sindical, pago a Osecac, etc.). Este financiamiento subsidiado a las patronales lo pagamos todos los trabajadores con nuestro salario y la arancelización de la obra social.

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