09/03/2001 | 698

El movimiento de lucha de los desocupados frente a una nueva situación

La FTV (CTA) ha convocado junto a otras organizaciones a un encuentro de organizaciones de desocupados de todo el país para el próximo lunes 12 de marzo en la Iglesia del Sagrado Corazón (Ruta 4 y Camino de Cintura), ubicada en el corazón geográfico del último corte de La Matanza. La convocatoria ha sido presentada como un intento de «reordenarse y volver con cortes y protestas múltiples y simultáneas» luego de la marcha de los desocupados matanceros y del conurbano ante el Ministerio de Trabajo, cuyo balance sintetizó el propio Luis D´Elía, de la FTV: «No arribamos a nada, esto es la nada, (nos vamos) sin ninguna propuesta de este gobierno y nos han humillado» (Página/12, 23/2 y Crónica, 22/2).


Aunque tienda a circunscribirse, de hecho, a las organizaciones del conurbano, la FTV (CTA) ha tomado una iniciativa que recoge el planteo de un Congreso Nacional de piqueteros y representantes de la clase obrera hecho por el Polo Clasista y el encuentro de organizaciones convocado por éste en la Fatpren (diciembre de 2000). Todas las organizaciones de desocupados deben ser convocadas y deben poder participar de este encuentro: la Coordinadora Departamental del Norte de Salta, los movimientos de lucha de los desocupados de Neuquén, del cordón de San Lorenzo, del conurbano bonaerense, de Córdoba. Es una cuestión de método fundamental, en particular frente a la ofensiva en regla que el gobierno de la Alianza y los gobernadores peronistas han desatado sobre las organizaciones de desocupados.


El empadronamiento sigue en pie


El gobierno nacional ha fijado el 10 de marzo como plazo máximo para el empadronamiento oficial de los beneficiarios de los planes Trabajar en La Matanza (8.400), en lo que constituye el banco de prueba de una ofensiva de proyección nacional.


Viniendo de quien viene, el propósito de este empadronamiento no es el de «transparentar» el manejo de los planes, eje de la campaña de la Bullrich y la Alianza, sino atacar las conquistas de las organizaciones de desocupados en sus centros neurálgicos.


Se quiere sustraer el manejo de los planes de las manos de las organizaciones de desocupados para colocarlo (de nuevo) en las de los punteros y funcionarios y dar paso a la utilización de los planes como mano de obra barata para las empresas.


Allí está el acuerdo con los gobernadores que plantea utilizar los planes Trabajar en la industria automotriz para que las patronales puedan tomar trabajadores por 160 pesos y reemplazar a los «viejos». O el llamado Plan de Infraestructura, que permite que los Techint y los Roggio dispongan de la misma franquicia. O los programas oficiales del Ministerio de Trabajo que convierten los recursos destinados a los planes en subsidios a las empresas capitalistas.


Detrás de esta conspiración política contra las organizaciones de desocupados existe un vasto frente político que no existió en los anteriores cortes. El intendente de La Matanza «prometió colaborar en la confección de un padrón único de beneficiarios que tiene como objetivo controlar los fondos (sociales)» (La Nación, 16/2). El Frepaso, a su vez, es la punta de lanza de esta ofensiva.


(El empadronamiento se ha convertido así en un acto de clarificación política. Los partidos patronales que se lanzaron junto a la jerarquía eclesiástica a construir el Comité de Emergencia para encuadrar a las organizaciones de desocupados y mantener en sus manos la distribución de los planes, se han colocado sin disimulo en la vereda del empadronamiento oficial y el rechazo a los cortes.)


El Futrade (Frente Unico de Trabajadores Desocupados) de La Matanza ha hecho un llamamiento público «a todas las organizaciones con las que hemos compartido día a día cada una de las luchas», a organizar en común el boicot al ataque del gobierno, un enorme piquete obrero sobre cada una de las oficinas de empleo para defender cada uno de los planes, exigir nuevos planes para todos los empadronados y defender el control de los planes por las organizaciones creadas por los trabajadores.


«La gente quiere seguir luchando, pero recibió un golpe»


La sensación que quedó en el activismo luego del levantamiento de la marcha al Ministerio de Trabajo fue sintetizada de este modo a Crónica (23/3) por una «fuente» del movimiento de lucha, pero fue aun mejor sintetizada por una compañera de Laferrere: «Siempre ganábamos y ahora no, lo que hizo más duro el golpe».


Cualquiera puede darse cuenta que los reclamos enarbolados por La Matanza *10.000 planes Trabajar y el cumplimiento de los compromisos asumidos en cuanto a reconstrucción de escuelas e infraestructura* suponían un monto ínfimo en las cuentas públicas. Pero las organizaciones de desocupados tuvieron que actuar esta vez frente a un pacto político del gobierno de la Alianza y los gobernadores del PJ contra los piqueteros, enderezado a quebrar un movimiento de lucha en ascenso y el surgimiento de una dirección obrera de alcance nacional. La provocación montada contra los dirigentes de la FTV (CTA) de La Matanza, el empadronamiento, el planteo de utilizar a los planes como mano de obra para las empresas, son todos aspectos de una política de «Estado» que ha unido a la Alianza, al PJ y al Frepaso.


La tregua


Diez días de corte en La Matanza, 22 en el norte de Salta, 12 en Varela, los cortes en la zona sur, la marcha de los desocupados a la Capital, la inmolación del compañero Rubén Arias en Neuquén en lucha por su vivienda, los despidos masivos en Alpargatas y la industria automotriz; nada de esto fue suficiente para alterar la tregua de la CGT «rebelde» y de la CTA. Hugo Moyano ni apareció en el corte de la ruta 4, la CTA no organizó siquiera un paro regional. Por todo esto sonó a burla, en la asamblea final en el Ministerio de Trabajo, el planteo de De Gennaro de convocar a un paro «recién» el 4 y 5 de abril. La política de «concertación» de la CGT «rebelde» y de «gabinete de emergencia» de la CTA (que ha tenido su catástrofe final con la designación de López Murphy) mostró, de cara a los desocupados en lucha, que su función es paralizar al movimiento obrero y preservar un gobierno en crisis.


En el corte se planteó una salida


En las asambleas previas a la decisión del nuevo corte en La Matanza, dirigentes de la FTV (CTA) y de la CCC tuvieron que enfrentar votaciones mayoritarias a favor de ocupar la ruta 3, el lugar histórico de los cortes, o el puente del Km 29. La posición final de ir a la ruta 4 (una ruta provincial de menor movimiento) fue duramente resistida desde el inicio porque «si no se corta en un punto más neurálgico, significa que hay un retroceso político» (José Villalba, Futrade, PO 697). Fue un señalamiento de la CTA y la CCC sobre los límites dentro de los cuales se pretendía orientar al movimiento. Por estos mismos límites no se planteó el reclamo de un inmediato paro general (expuesto en la tribuna de la asamblea que decidió la marcha al Ministerio de Trabajo por el Futrade) y se hostilizó el planteo, hecho por el Polo Clasista en el mismo escenario, de convocar un plenario de representantes de todos los cortes y movimientos de lucha para «ocupar» el centro de la Capital en función de un reclamo y un comando común de lucha.


Aun la propuesta de «acampar en la Plaza de Mayo» o en el Ministerio de Trabajo hasta arrancar los reclamos, que fuera expresada en la tribuna del corte por dirigentes de la CCC, se fue deshilachando a medida que la movilización marchaba hacia el centro de la Capital, y luego fue directamente desechada.


De conjunto, la política de adaptación a la tregua de las centrales sindicales enchalecó la conducta de las organizaciones de mayor peso en la movilización. Vale para la FTV, parte orgánica de la CTA, pero también para la CCC, cuya «unidad popular» consiste en el reflotamiento del fracasado «comité de enlace», es decir el frente «único» con las burocracias alternativas.


Qué proponemos


Llamamos a intervenir masiva y activamente en el encuentro de las organizaciones de desocupados para fijar un programa y un plan de lucha. Los convocantes han lanzado el llamado a una movilización de los desocupados a pie hacia la Plaza de Mayo para el martes 20 de marzo, llamado que debe ser apoyado y organizado en cada uno de los distritos. Un objetivo aún más importante debe ser intervenir en la movilización del 24 de Marzo, para convertir esta marcha en una imponente demostración de fuerzas de los desocupados, de los activos y de los jóvenes contra el gobierno colonizado (más que nunca) por el FMI.


Pero, ¿nos quedamos ahí? Por los tiempos limitados con que se ha convocado el encuentro, no existe la posibilidad de que éste se convierta realmente en una reunión nacional. Por eso planteamos que uno de los objetivos del encuentro es el llamado y la convocatoria a un Congreso Nacional de Piqueteros y representantes de la clase obrera en el período inmediato, que puede convertirse en la referencia nacional de todo el movimiento de lucha existente en el país.


El encuentro del 12 puede avanzar hacia el objetivo de quebrar el empadronamiento, convocando a una acción común en cada distrito para defender cada uno de los planes y arrancar los miles que están pendientes. Esto, como el conjunto de los reclamos, supone la puesta en pie de plenarios de organizaciones y representantes en cada distrito para actuar como un solo puño.


El movimiento de lucha de los desocupados debe fijar un programa propio frente a los que pretenden convertirlo en una «masa asistencial crítica» sin derecho alguno. El horizonte de la clase obrera no puede ser el plan Trabajar o un bolso alimentario, sino exigir trabajo o subsidio de 500 pesos, un salario mínimo de 600, la recuperación del 82% móvil para los jubilados, la derogación de la reforma laboral, la jornada de ocho horas, la eliminación de los impuestos al consumo y la concentración de la carga impositiva en las ganancias y lucros de los grandes capitalistas.

 

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