25/07/2002 | 764

El PTS hace uso divisionista del Sindicato Ceramista

El PTS ha resuelto armar una tendencia «propia», bajo su exclusivo control, con el único objetivo de enfrentar al frente único de organizaciones piqueteras que se ha gestado en torno al Bloque Piquetero Nacional y, por sobre todo, a las Asambleas Nacionales de Trabajadores ocupados y desocupados (Bloque, Mijd, sindicatos clasistas y asambleas populares). Para crear su propio «sello» divisionista, el PTS no duda en valerse del Sindicato Ceramista de Neuquén y de Zanón.


Este propósito quedó meridianamente en claro en la reunión de la Mesa Coordinadora Regional de Neuquén realizada el pasado 18 de julio. Allí, el PTS rechazó la convocatoria al Encuentro de Fábricas ocupadas y el plan de lucha votados en la última Asamblea Nacional de Trabajadores ocupados y desocupados. En su lugar, presentó la convocatoria a un «Plenario» que tendría por objeto discutir un programa, un funcionamiento y hasta una Mesa Directiva. Es decir, la convocatoria a formar una tendencia política. Para ello, no dudó en desnaturalizar el carácter de la Coordinadora Regional presentándola como «un agrupamiento», algo que fue rechazado por la mayoría de los asistentes.


La resolución de elegir una «Mesa Directiva» –por otra parte, sin ninguna delimitación política– es un divisionismo de aparato, como muy gráficamente lo explicó Godoy, de Ceramistas, en la reunión: «para no ser floreros de Néstor Pitrola» (¡sic, sic, sic!), refiriéndose así a una Asamblea Nacional donde hubo 360 intervenciones y se votó cada punto resuelto, primero en comisiones y luego en plenario.


Este planteo fue rechazado por Aten Capital, de Neuquén, por Aten Cipolleti y por el Polo Obrero. Antes lo había hecho la Unter. Sólo recibió el respaldo del PTS, de Ceramistas, del MTD de Neuquén, y de un grupo llamado POR.


El PTS pretende desconocer que la Asamblea Nacional ganó el centro político con un plan de lucha que superó la represión y desató una crisis política en el gobierno, que se reflejó en el «adelantamiento» de las elecciones y hasta en la crisis en el PJ. Esto le impone a toda tendencia obrera auténticamente combativa la obligación militante de apoyar y desarrollar el plan de lucha nacional, incluso si hubiera una oposición a la Resolución Política y al programa reivindicativo clasista aprobado en la Asamblea Nacional… algo que el PTS jamás hizo.


El PTS pretende desnaturalizar la Mesa Coordinadora formada para «coordinar» las luchas entre distintas organizaciones, las cuales rechazaron el planteo del PTS de formar un nuevo «agrupamiento».


Con esta convocatoria a un «plenario», el PTS sabotea otra vez la perspectiva de una Asamblea Regional de Trabajadores ocupados y desocupados, además de su negativa a participar en la Asamblea Nacional.


El Bloque Piquetero no llamó a un Plenario de sus propias organizaciones, sino que convocó a una Asamblea Nacional de Trabajadores ocupados y desocupados. Giró su convocatoria para ser debatida con el Sindicatro Ceramista (de la misma manera que lo hizo con los compañeros de la Verón, del Mijp y de Barrios de Pie), a lo que el compañero Godoy, en nombre del sindicato, se negó. El acierto de esta convocatoria fue indiscutible: casi 1.000 delegados de distintas organizaciones, que no se consideraron floreros de nadie, abrieron una perspectiva al conjunto del movimiento obrero, ¡que luego además concretaron!


La Asamblea Nacional nucleó además a 37 Asambleas Populares y el plan de lucha que salió de ella tuvo un alcance nacional excepcional, porque respondía, no a una «aparateada», sino a una necesidad objetiva del movimiento obrero: establecer mediante una deliberación política común, una resolución política, un pliego de reivindicaciones y un plan de lucha; una salida para las masas. Las fuerzas de la Asamblea Nacional son las únicas que se están movilizando en el plano político para echar a Duhalde y disolver el Congreso y la Corte.


El Encuentro de Fábricas en lucha resuelto en esa Asamblea Nacional responde al mismo método político y constituye también una necesidad objetiva del movimiento obrero: debatir colectivamente cómo sacar a las fábricas ocupadas y en lucha de las garras del Estado y de la burocracia, cómo impulsar el control obrero efectivo mediante un pliego de reivindicaciones transitorias, cómo extender el movimiento, cómo poner en pie una red nacional de fábricas ocupadas y en lucha, cómo establecer un plan de lucha nacional conjunto de las fábricas en lucha y de todo el movimiento obrero y piquetero.


Con su «plenario» divisionista, su » reglamento de funcionamiento» y su «mesa directiva», el PTS boicotea esta necesidad objetiva de la clase obrera y esta lucha revolucionaria concreta.


Peor para el PTS, pero muy negativo para Ceramistas y Zanón.

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