08/08/2002 | 766

El rol histórico de las empresas bajo gestión obrera

«Compañeros, he reservado para un lugar especial, porque resume todo el proceso político argentino, la cuestión de las fábricas ocupadas. Si alguien no quiere quemarse los ojos, o quemarse las pestañas leyendo libros teóricos sobre el destino del capitalismo, ¿qué les parece este vaciamiento general de empresas, esta huida general de los patrones de las fábricas?


«¿Qué les parece que ante esta bancarrota general de patrones que huyen por su incompetencia económica y el derrumbe de su sistema de producción, los trabajadores estén ocupando las empresas y poniéndolas en marcha? Es el embrión de la sociedad que este hundimiento del régimen capitalista debe parir. Es una manifestación de la voluntad y, hasta un grado muy alto, de la conciencia de la clase obrera respecto de que ella tiene que hacerse cargo de la reorganización social y política de Argentina sobre nuevas bases. Es un fenómeno de una trascendencia descomunal, por eso nuestro partido, el PO, le ha dado esta gigantesca importancia, y en esa importancia que le hemos dado hemos seguido palmo a palmo, paso a paso este movimiento de lucha; no lo abordamos en forma doctrinaria, por eso planteamos a la luz de toda la experiencia que la salida es la expropiación de las máquinas, de los edificios, del capital de las empresas y su entrega a los trabajadores. Y cuando decimos esto queremos decir que tampoco queremos la estatización burguesa de las empresas ocupadas. No queremos que venga un interventor estatal a reemplazar a la patronal, a someter a los trabajadores y a reducirlos de nuevo a la condición de obediente mano de obra explotada, porque en ese caso inmediatamente la empresa se reconstituiría sobre la base capitalista tradicional. Tampoco queremos decir que van a ser fábricas autogestionadas, donde el obrero haga de capitalista de sí mismo y salga al mercado a probar suerte, porque en ese sentido lo destruye la competencia capitalista y la fuerza superior del capital. Lo que decimos es que esas fábricas expropiadas en manos de los trabajadores deben federarse en una única central de fábricas obreras autogestionadas y elaborar un plan de lucha para que en cualquier fábrica o empresa que se despida a trabajadores, éstos ocupen la empresa, la pongan en funcionamiento, se federen en la central de fábricas ocupadas y se cree un polo de federación obrera de fábricas autogestionadas para luchar contra el capital y contra el Estado capitalista. Esta tarea, la va a discutir seguramente el Encuentro de Fábricas Ocupadas y Gestionadas el 24 de agosto próximo.


«Esta federación plantea, al final, el desafío último al régimen capitalista, porque ni aún federadas ni aún centralizadas podrían subsistir frente a la presión del capital internacional y nacional. Por eso si se federan y defienden así a las empresas expropiadas y defienden la gestión obrera, pueden plantear la nacionalización del sistema bancario y la gestión obrera, y unir a las fábricas ocupadas y gestionadas con el sistema financiero, obrero y gestionado para tener un plan económico independiente de los trabajadores, que va a plantear el problema de quién gobierna la Argentina: si la clase obrera o la clase capitalista. Esta es la perspectiva que el PO señala para el movimiento real y práctico de las fábricas ocupadas.


«Compañeros, y se lo digo en especial a los más jóvenes, estamos ante una cuestión que de sólo pensarla, solamente reflexionar sobre ella, nos muestra que estamos en una situación histórica sin precedentes. ¿Cuándo en la Argentina se planteó de un modo práctico quién dirige la producción? ¿Cuándo en la Argentina se logró que los desocupados tengan una representación en los piqueteros? A quienes no lo hayan leído, se los cuento; y a los que lo leyeron, se los recuerdo: una nota en la tapa de Prensa Obrera, en su anteúltimo número, que cuenta una entrevista televisiva a niños, a los que se les pregunta qué son los piqueteros. Naturalmente, algunos dicen: ‘Son los que hacen quilombo’, pero no faltaron los niños que dijeran: ‘Son los hombres y mujeres que cortan la ruta’, y no faltó la nena, que pusiera el broche de oro y contestara: ‘Mi papá’.»

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