Sindicales

6/6/2002|757

El XII Congreso extraordinario de Suteba, ¿para liquidar la lucha?

Hacía tiempo que no se realizaba un Congreso extraordinario de Suteba; ese lugar lo ocupaban los plenarios de secretarios generales, un órgano más restringido y regimentador. Hasta el momento sólo se realizaban anualmente congresos de memoria y balance.


Cualquiera fuera su carácter (ordinario o extraordinario) esos congresos nunca han tenido que ver con el movimiento vivo de lucha, antes bien, lo han hundido o han tenido la pretensión de hacerlo. Dicho esto, el Congreso extraordinario de Suteba del 31 de mayo no escapó a estas características; es más, las pronunció, puesto que se realizó en circunstancias convulsivas de la lucha docente, de rupturas con el molde orgánico del aparato sindical, de repudio a la burocracia liderada por Yaski por la traición del año pasado a la huelga por tiempo indeterminado, por el pertinaz bloqueo a las iniciativas de lucha de las escuelas en cada distrito y especialmente por las autoconvocatorias en varias seccionales, cuyo punto más alto es el paro en formas y permanencia en las escuelas y toma del Consejo Escolar de Ensenada que lleva dos semanas de duración, y que es seguido por seccionales como Lomas de Zamora, donde el cuerpo de delegados ha desplazado en la práctica a una burocracia aislada, y otras autoconvocatorias como las de Almirante Brown y Varela.


Las asambleas para dar mandato a ese Congreso expresaron esta profunda tendencia: los mandatos de Varela, Lomas, Brown, Bahía Blanca, Ensenada, Moreno, La Matanza y Mar del Plata votaron que se convoque a un Congreso de delegados de escuelas para votar un plan de lucha como forma de superar a esta dirección responsable de la imposición, por parte de Solá, del régimen de presentismo rabioso, de anulación de las bonificaciones por desfavorabilidad y del nuevo régimen de licencias.


Hay que mencionar que Lomas, Brown, Florencio Varela, Bahía, Moreno y Mar del Plata son seccionales celestes, que Ensenada es Azul y Blanca y el resto de las seccionales de este color no llevaron ese mandato. En este cuadro se desarrolló el Congreso. La intervención de Yaski, de una hora y media, condenó las autoconvocatorias, defendió el aparato y sus procedimientos e intentó (otra vez) justificar el levantamiento de la huelga del año pasado, en un intento desesperado por disciplinar a su tropa en defensa de un aparato que se resquebraja, y cuya política es el reaseguro de la imposición de la rebaja salarial y otros ataques.


No hay que olvidar que siendo Bordón director general de Cultura y Educación, había un acuerdo de liquidar las bonificaciones por desfavorabilidad. Por eso, las resoluciones adoptadas por el Congreso son concordantes con eso, dejando de lado la existencia de una condena formal en los papeles, en el programa de derogación de la ley de ajuste hecha por el Suteba, sólo un señuelo para encubrir el propósito de dejar pasar lo que se dice censurar. Las resoluciones están en contra del paro, se enfatiza en que hay que ir a las escuelas a trabajar en una expresa oposición a medidas de permanencia y paro con firmas ya adoptadas en Ensenada unánimemente, y en parte de La Plata y Solano (Quilmes), cuyas perspectivas y corolario son la huelga indefinida. La “medida de lucha” votada es, a partir del 10 de junio, carpas en La Plata y en los distritos y permanencia en La Plata y un mandato de paro de 24 horas de Ctera ¡en julio! Para garantizar lo que es sinónimo de derrota se terminó votando sanciones a los afiliados a Suteba que promuevan autoconvocatorias.


Las seccionales azules y blancas, aunque no votaron las sanciones, sí pavimentaron el sendero. La secretaria general de Quilmes censuró la autoconvocatoria ensenadense en una seccional, cuya secretaria general (de esa lista) estuvo ausente de esa lucha. La Azul y Blanca (los congresales de esas seccionales) pergeñaron un acuerdo con Yaski (expresión del acuerdo nacional entre la CTA y la CCC) sobre la base de convocar eventualmente a congresos de delegados provinciales, cuestión que Yaski someterá, según afirmó, a un Congreso especialmente convocado (de los orgánicos) para considerar la forma estatutaria de que ese Congreso sea viable. Nada más lejos de un Congreso de base docente, que será el fruto de la ruptura con los procedimientos orgánicos, es decir de luchas como la de Ensenada, que rompa con la regimentación y la capitulación reiterada de Suteba frente al gobierno bonaerense. Esa es la perspectiva del plenario realizado en Ensenada y del que se hará en La Matanza.