Sindicales

3/10/2019

Elecciones en ATE Enacom: la lista Naranja realizó una gran campaña contra el pacto social

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Los resultados de las recientes elecciones de ATE Enacom, ratificaron lo ocurrido el pasado 07/08 en las elecciones nacionales de ATEla Verde y Blanca se impuso en el resultado global con un 60% de los votos, así como en el Iser, el CAU y Lima 1007. En Perú 103 (sede central del organismo), el resultado para delegados de sector arrojó un empate con la lista Verde, por lo que se deberá convocar a nuevas elecciones entre las dos listas sólo en ese sector. La Verde obtuvo un global del 31% y la Naranja el 9%.


El avance de la Verde y Blanca ha sido tanto sobre la Naranja como sobre la Verde. No solo se trata de un fenómeno de cooptación por la vía de “gestionar” mejoras aprovechando la “llegada” a la patronal (categorías y pases fundamentalmente), sino porque su predicamento político está en alza: la bancarrota de Macri y su gobierno, hoy refuerza a la fórmula Fernández–Fernández–Massa, de la cual la Verde y Blanca es representante directo.


Se ha impuesto entre los trabajadores la contención más general que atraviesa al movimiento obrero: los despidos, las paritarias a la baja y la pérdida del poder adquisitivo, el vaciamiento, la flexibilización laboral, son aceptados en función de que el nuevo gobierno debería corregirlas. En ese contexto, las conquistas “individuales” (pocas categorías y algunos pases), son el horizonte “posible” frente a un retroceso general de las condiciones laborales.


La Verde, a punto de perder todos sus delegados, enfrenta un desafío mayor: ¿podrá sobrevivir como agrupación sin las posiciones gremiales que tuvieron en el pasado? La campaña basada en “fake news” y reivindicando logros descontextualizados del momento político, y sobre todo, del movimiento que los conquistaron, solo pueden augurar un mayor retroceso. Han pagado el precio en entregar la conducción a la Verde y Blanca hace dos años.



La Naranja, una conquista del activismo


El reforzamiento de la Verde y Blanca, tiene lugar con el retorno del peronismo al poder, pero también luego del enorme proceso de vaciamiento que sufrió el Enacom con cientos de despidos y retiros voluntarios. Las luchas parciales no lograron superar la contención y el aislamiento que se impuso tanto desde ATE como de UPCN.


En este cuadro, la presentación de la Naranja fue un triunfo en sí mismo, a pesar de ser sometida a un cuadro de  polarización y de una enorme presión para bajar la única lista combativa. La votación obtenida, en torno al 9%, es un retroceso respecto de la de 2017, cuándo habíamos conquistado el 23%, así como respecto de las tres elecciones de la CTA de 2018, donde obtuvimos entre el 22% y el 35%.


Sin embargo, desarrollamos una campaña puesta al servicio de una preparación de los trabajadores frente a la próxima etapa. Pusimos a consideración una plataforma integral con ejes generales (la lucha del movimiento de mujeres, la lucha contra el ajuste del FMI y por la reapertura de las paritarias, etc.) y con demandas sectoriales específicas que recogieron importantes problemáticas, como el vaciamiento y la flexibilización: todo un programa de movilización y organización.


Fuimos los únicos en señalar que la “paz social” que Fernández le reclama a los pilotos o a los piqueteros, es el anticipo del “pacto social” que prepara junto a la UIA, a partir de los lineamientos del FMI. De allí que la CTA y la CGT se unifiquen: ATE y UPCN, ahora serán parte de la misma central obrera. Los mismos que entregaron una a una las conquistas y fueron colaboradores de Macri, ahora son socios.


La Naranja reafirmó su lugar como agrupación clasista e ingresa a la próxima etapa con esta claridad. Ha sido la continuidad de un proceso que de construcción de casi una década y que es una referencia para todo el activismo de ATE. Constituye un aporte a la construcción una nueva dirección democrática y de lucha, en ATE y en el movimiento obrero.