02/03/2021

Elecciones en Cicop: la independencia política de los sindicatos y el nuevo activismo

Por Jimena Lettieri Militante de Tribuna de Salud y trabajadora del Hospital Posadas.

El 3, 4 y 5 de marzo se realizarán las elecciones en Cicop -que agrupa a los profesionales de la salud de la provincia de Buenos Aires- tanto de dirección provincial como de seccionales. A nivel provincial se presentan dos listas. La 1+3, formada por sectores kirchneristas y filo K, el PCR, el MST e IS. Y la 5, del PTS.

La propia convocatoria ha sido motivo de polémica: el PTS acusa a la directiva de lanzarla ignorando la pandemia, y esta la defiende rechazando la injerencia estatal y reivindicando la libertad de acción de los sindicatos; aunque el argumento del oficialismo es correcto, y refuta “por izquierda” la pusilanimidad del PTS, la distancia con la realidad es grande.

Durante todo el 2020 los trabajadores de la salud salieron a la calle a lo largo y ancho de todo el país: las autoconvocatorias proliferaron. En Buenos Aires se formó la Comisión Provincial de Residentes, inspirada en la Asamblea de Residentes y Concurrentes de CABA. La Cicop no superó las acciones aisladas y minoritarias. Fue incapaz de ofrecer un plan de lucha consecuente y progresivo en defensa de las reivindicaciones de los trabajadores.

Lejos de la autonomía que declama, su principal orientación fue sumarse a los Comité de Crisis, que en casi todos lados actúan como correa de transmisión de la política gubernamental, dirigida a administrar la escasez de recursos. En contraposición, nuestro planteo de independencia fue impulsar Comisiones de Seguridad e Higiene de todo el personal de los hospitales, sin distinción de afiliaciones ni tareas, con poder de veto y bajo control de los trabajadores.

El sindicato se caracterizó históricamente por tener una intensa vida interna, con funcionamiento de sus organismos (congresos, plenario de delegados, reuniones de CD), aunque con escasa llegada a la masa de los trabajadores. Este funcionamiento y el carácter democrático de sus estatutos, que contrasta con el dominio burocrático que reina en otros gremios estatales, no pueden disimular su integración al Estado, que se ha reforzado con el avance kirchnerista al interior de su dirección.

Un hecho que lo demuestra sin atenuantes fue el acta rubricada en momentos del motín policial. Cicop firmó junto a otros sindicatos oficialistas (ATE, FEB, Soeme, Suteba, etc.) un texto que reivindica el “Estado de derecho”, como si el “Estado de derecho” no fuera el marco jurídico para imponer el ajuste más brutal contra los trabajadores, avasallando todos sus derechos vitales, empezando por la salud. La izquierda de Cicop no produjo la menor delimitación pública de esta verdadera “acta democrática”.

Este episodio retrata lo que ha sido una norma en estos años: la ausencia, por parte del MST y de IS -miembros de la fracción mayoritaria de la dirección- de toda lucha política para contrarrestar el sometimiento del sindicato al kirchnerismo y al Estado. Jamás batallaron por debatir y hacer votar en la directiva, o en las instancias colectivas, los planteos e iniciativas del Plenario del Sindicalismo Combativo (PSC). La crítica vale en especial para el MST que chapea con la secretaría general (aunque el cargo más importante no es éste sino la presidencia) sin tener, ni empeñarse en tener alguna vez, la más mínima incidencia en el desarrollo político del sindicato ni de la base.

El PTS, de otro lado, despotrica contra la adaptación de la directiva (¡que ellos integran como minoría!) pero “desde afuera”, tal como hacen en el Sutna y en los pocos lugares de dirección que ocupan. Bombardean y rechazan en los hechos toda acción de frente único en función de una construcción estrecha, basada en la autoproclamación marquetinera. Es otra variante del abandono a la lucha política, que no abre ninguna vía de superación. El único rasgo que puede rescatarse de su presentación electoral es que lo hace en nombre de un programa clasista.

La elección presenta además diversos problemas organizativos que deben atenderse para garantizar plenamente la participación y el derecho de expresión y proselitismo de todos los afiliados (incluidos los aislados, los licenciados y los trabajadores afectados a rotaciones semanales). Se debería reforzar también el control, otorgando permisos gremiales con el día abonado para todos los fiscales.

En ausencia de una real opción de lucha e independencia nos inclinamos por llamar a votar a la lista 5 a nivel provincial en tanto expresa, de manera formal, una alternativa de izquierda al proceso de cooptación creciente del sindicato; nuestro voto a la 5 apunta a separar al activismo combativo de la izquierda que hace de furgón de cola de la burocracia centroizquierdista-kirchnerista.

Seccional Hospital Posadas

En la seccional del Hospital Posadas, una de las más grandes de Cicop, se presentan tres listas: a las que lo hacen a nivel provincial se suma la 7, ligada a la dirección de ATE de Cachorro Godoy.

Otra particularidad de la elección en esta seccional es que la 1+3 agrupa aquí a una porción muy importante de los activistas independientes que protagonizaron la gran experiencia de lucha que devino en la reincorporación de 200 trabajadores despedidos bajo el macrismo.

Por esta razón, porque es la que mejor expresa lo más dinámico que emergió de los últimos conflictos y porque apostamos a su evolución futura en términos clasistas, en la seccional Posadas llamamos a votar a la lista 1+3, impulsando el frente único como método de lucha y batallando por la independencia política de los trabajadores.

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