29/11/2021

Elecciones gráficas: los resultados y las tareas

Naranja Gráfica

El viernes 26 se realizaron las elecciones de la Federación Gráfica Bonaerense. La Lista Verde se impuso, según los números oficiales, con el 87% de los votos. Sin embargo, allí donde pudimos fiscalizar (un 35% de la elección), el frente Naranja-Bordó alcanzó el 22%, cayendo a un 8% en el resto.

En la abrumadora mayoría (65) de esas urnas no controladas, sacamos cero o un voto, y además la participación superó llamativamente el 90% del padrón. Un contraste con la fuerte abstención que se apreció en los talleres fiscalizados y, sobre todo, en la sede. De conjunto, votaron algo más de 4.600 afiliados, un 40% de los habilitados para votar: un pronunciamiento “con los pies”, en especial de parte de los jubilados, otrora la masa electoral más fiel que ahora se redujo a una décima parte de sus mejores performances.

En ese universo “fuera de control” hubo fraudes evidentes, pero también resultados verosímiles (malos y buenos) respaldados por la honestidad de los compañeros que actuaron allí. Por ejemplo, ganamos en Fagra y en Fachal y Gómez; y sacamos muy buenas votaciones en Iconsur, Guedikian, CG Form, Ciugraf, Ripoli, Level Group y Geograf. Todo esto cuenta en la estadística oficial, pero no puede ser considerado para un análisis.

Nuestro punto de partida es el 22% obtenido en las urnas fiscalizadas, que incluyen talleres grandes, medianos y pequeños. Algunos donde la Verde tiene una influencia importante, y en otros donde la simpatía demostrada en la campaña hacia nuestra lista fue manifiesta. Un muestreo lo bastante amplio que refleja, a nuestro entender, la conciencia actual y las tendencias presentes en la base.

En este segmento ganamos en dos (Papelera Orlando, Aluex), empatamos en una (Barrier) y realizamos excelentes elecciones en seis (Impresores, Ramón Chozas, Luma, Colograf, Pessout, Lamibraz). Aquí hay que contar 18 significativos votos en la clínica de la obra social, un coto cerrado de la Verde con una larga historia de persecuciones.

La mayor brecha entre el registro oficial y los votos reales, con relación a otras elecciones, se explica, ante todo, por el número muy inferior de fiscales que acreditamos (producto del cierre de dos de nuestras principales fábricas).

Una campaña militante

El gremio gráfico fue muy golpeado durante los últimos años. Se perdieron miles de puestos de trabajo y cerraron cientos de talleres ante la parálisis total del sindicato. La Naranja Gráfica no estuvo exenta de los golpes, pero a diferencia de la Verde, protagonizamos enormes luchas que fueron aisladas por la directiva.

En la última etapa, a la crisis económica y el avance de la digitalización, se sumó la pandemia que aceleró la restructuración. La profunda crisis del sector editorial (diarios, libros, folletería, formularios continuos) coincidió con una expansión importante del packaging y las etiquetas.

Esta reestructuración continúa, y los cierres, suspensiones y despidos son moneda corriente (una semana antes de las elecciones cerró Util-Of, por ejemplo). El salario se encuentra en el pelotón del fondo, con las diez categorías bajo la línea de la pobreza.

En este cuadro, poner en pie una lista opositora fue una primera conquista de nuestra agrupación. Nuestro objetivo central fue desarrollar una amplia campaña, tratando de llegar al conjunto de los gráficos con nuestros planteos. Eso nos permitió tomar contacto y abrir un debate con un sector del cuerpo de delegados. El derrumbe salarial y la falta de democracia sindical son temas recurrentes que nos plantean la necesidad de explorar, a partir de la campaña, un trabajo en común con este sector.

Este debate abierto es, sin dudas, un reflejo del rechazo de la base a la política oficial, que pudimos detectar en la abrumadora mayoría de los más de 100 talleres visitados. Sin reunirse las condiciones para disputar la dirección del gremio, nos esforzamos por canalizar parte de ese amplio repudio.

Más allá de la distorsión en los resultados, el voto a la Naranja expresó parcialmente el proceso que se empieza a desenvolver por abajo, aunque se restringió al sector minoritario donde ya ha madurado la necesidad de una ruptura decidida con este estado de cosas.

Las maniobras infaltables

Los apoderados de la Naranja presentamos en el Ministerio de Trabajo una denuncia sobre las irregularidades de la Junta Electoral, destinadas a obstaculizar la fiscalización del proceso electoral.

No nos entregaron el padrón discriminado por taller, como marca la ley. Un padrón que extrañamente presentó la misma cantidad de afiliados que hace cinco años. La Junta, a seis días hábiles de la elección, nos agregó 20 lugares nuevos de votación, mantuvo urnas que no contaban con el mínimo de 15 afiliados para votar y cerró la presentación de fiscales 10 días antes, cuando habitualmente son 48 horas previas a los comicios.

Tampoco fueron claras las condiciones para sufragar en la sede central: no faltaron las urnas con padrón completo votando al oficialismo (Impreba, Zaniello, Envaplast, Sacerdotti, Velton, Zanet, entre otras) o casi completo (Russ, Boldt, Lever Arch, Formato, Franco y sigue), hubo lugares donde no se permitió el ingreso a nuestros fiscales (Valid) o solo llegaron boletas de la Verde (Convertidor Papelero), incluso tuvieron lugar elecciones que arrancaron en otros horarios y hubo que reiniciar (Multilabel), entre otras perlitas similares.

La elección de la Verde en Morvillo

El resultado en términos nominales de la elección en Morvillo -38 a 78- es relativo por la cantidad de fiscales naranjas que votaron en otros lugares (la lucha contra el fraude recayó en gran medida en el aporte del taller). A lo que, además, se agregan numerosos ausentes debido a las burbujas y las vacaciones. Lo significativo son los 78 votos de la Verde, que no responden a la disputa general por el gremio, sino a la lucha planteada al interior de la planta.

La producción en Morvillo se encuentra en un 30% de los valores históricos. La patronal exige una drástica reducción de personal, que la interna rechaza al tiempo que ha venido defendiendo con éxito el cobro integral de los salarios. La Verde que, junto a un sector patronal, milita a favor del ajuste, fue derrotada en numerosas asambleas y en la reciente elección de delegados no logró colar un solo candidato.

Estos 78 votos reflejan esa lucha y, obviamente, un reforzamiento de la posición propatronal que propone una reducción de personal como vía de salida (falsa) a la crisis de la empresa.

La deserción de la Bordó

La agrupación Bordó (Madygráf) se ufanó de haber ganado en su planta por 46 a 8 (un modesto resultado, considerando que es una cooperativa y tiene 121 afiliados). Pero el debate importa más allá de ese dato.

La campaña fue de punta a punta realizada por la Naranja Gráfica. La Bordó no aportó uno solo de los 750 avales que acompañaron la presentación de la lista; no sacó ninguna declaración pública ni material de campaña durante el año y nueve meses que transcurrió desde la convocatoria hasta las elecciones; y, lo más grave, no movilizó a ningún fiscal (como señalamos, la batalla por la minoría se podría haber definido en ese flanco) siendo una gestión obrera, sin restricciones para sacar compañeros. Su contribución se redujo a los votos de Madygráf, menos del 1% del total.

Obviamente se trató de una decisión política: desertar de la lucha contra la burocracia sindical coloca a Madygráf en el terreno del productivismo y del cooperativismo, compatible con los principios de la economía social que promueve históricamente el ongarismo.

Las tareas planteadas

Se abre una etapa signada por la profundización del ajuste. El acuerdo con el FMI agravará las condiciones de las masas trabajadoras. La burocracia de la CGT se unió detrás del gobierno y el acuerdo con el capital financiero; esta política, más allá de algunos discursos de ocasión, es compartida por la Corriente Federal kirchnerista (integrada por la conducción gráfica) que acaba de ingresar al consejo directivo de la CGT unificada.

La tarea fundamental del clasismo es organizar a la vanguardia obrera para enfrentar el ajuste. El desafío inmediato de la Naranja Gráfica es empalmar con los delegados honestos y combativos del gremio que estén dispuesto a dar la batalla por recuperar el salario, levantando el reclamo de un bono para fin de año y reapertura de paritarias sobre la base de asambleas de talleres y plenarios de delegados.

El desarrollo de una fracción antiburocrática y combativa en el cuerpo de delegados contribuiría al desarrollo de una corriente clasista en el gremio y preparará al conjunto de los trabajadores para enfrentar los desafíos de una etapa convulsiva.

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