15/05/2018

En defensa de una CTA-Bahía Blanca democrática y de lucha

Vamos con la lista 3 Naranja. Por una CTA independiente de todas las facciones burocráticas

La agrupación Granate, mayoría en la conducción de la CTA de Bahía Blanca, encabezada por Enrique Gandolfo, decidió unilateralmente participar en las elecciones de la CTA de Pablo Micheli, una de las tres facciones en las que las burocracias sindicales dividieron a nuestra central.


Fue una decisión a puertas cerradas, de parte de una mayoría circunstancial, sin debate ni con el resto de los integrantes de la conducción de la CTA de Bahía ni con los afiliados, que tampoco fueron consultados.


Micheli es un aliado incondicional de Hugo Yasky, de Roberto Baradel y de Pedro Wasiejko, éste último desplazado de la conducción del Sindicato Único de los Trabajadores del Neumático de la Argentina (Sutna) por la clasista Lista Negra del Neumático. La otra CTA es la de la Verde de Hugo “Cachorro” Godoy, que también ha dejado pasar decenas de miles de despidos de estatales. 


Las tres burocracias son responsables del aislamiento de las luchas de la clase obrera contra el plan de guerra de Macri y los gobernadores y sostenedores de la gobernabilidad de Cambiemos


Para los docentes y todos los estatales en particular, son los que han aislado  luchas heroicas, como la actual huelga de paros renovables de cinco días desde hace casi un mes de los docentes de la provincia de Neuquén o de los trabajadores que ocuparon el INTI contra cientos de despidos.


Una decisión inconsulta que condiciona a nuestra CTA


La resolución de intervenir en las elecciones de Micheli, y sin la menor delimitación con este sector, fue parte de un acuerdo unilateral de la agrupación Granate con aquél.


Ese pacto tiene como motivación esencial retener la conducción de la CTA bahiense en manos de la Granate, frente a la posible maniobra de aparato de la otra CTA de Godoy de incluir a la CTA Bahía en una gran regional, para disolver en un padrón manipulado la votación de una lista antiburocrática.


A una maniobra de aparato, la Granate le dio otra respuesta de aparato: a cambio de mantener una elección circunscripta al padrón bahiense (una lucha que estábamos y estamos de acuerdo en desenvolver en común), pactó su intervención en la CTA Micheli, pero con una política de convivencia cordial con ese sector de la burocracia sindical. Todo lo contrario a lo sucedido en el 2014, cuando con otra política logramos derrotar esa maniobra de la conducción de Micheli y Godoy, cuando todavía estaban juntos.


Por el contrario, las agrupaciones que integramos la minoría de la actual central bahiense (Tribuna Docente, Tribuna Estatal, la Naranja Universitaria), integrantes de un frente único desde 2014 con los compañeros de la Granate, enterados del hecho consumado,  planteamos la importancia fundamental de una clara delimitación de los tres sectores (Yasky, Micheli, Godoy) responsables del actual cuadro de división de la CTA y de colaboración con la política antiobrera de Cambiemos y de todos los gobernadores. Una actitud contraria –señalamos- sería un golpe mortal a la independencia política de nuestra central.


La respuesta de la Granate fue una cerrada negativa a ratificar esa delimitación política. 


Giro hacia el yaskysmo 


Este pacto  fue ratificado, entre otras cosas, con la apertura de la lista al sector K que dirige el sindicato de docentes universitarios Aduns, encabezado por Sergio Zaninelli, militante y ex candidato de Unidad Ciudadana, privilegio que compartió con destacados integrantes de la patota de la Uocra local, actualmente  encarcelada. Lógicamente, el pacto incluyó la negativa rotunda a sumarse a una lista antiburocrática que enfrente a Micheli a nivel nacional.


El giro se completó con la ruptura del frente único que teníamos en la CTA Bahía con los compañeros de la Granate, en defensa de un sindicalismo antiburocrático cimentado en la  democracia sindical. Contrario a ese método,  la Granate  impuso esta orientación de adaptación a la burocracia por la vía del ultimátum,  y la reducción drástica de nuestra participación en la nueva conducción. 


Este giro fue justificado señalando las divergencias políticas que se han manifestado en la CTA en este último tiempo, las cuales, efectivamente, fueron manifiestas. 

No hemos estado de acuerdo en realizar un acto común en Bahía con Baradel, blanqueando su política de entrega de la lucha docente, ni con disolver la CTA en actos y acciones  organizados por la CGT de Humberto Monteros (Uocra). Tampoco con boicotear actos y acciones comunes con diversos sindicatos combativos, como en los paros y marchas del 6 de diciembre o del 15 de febrero pasados.

 

En definitiva, hemos rechazado colocar al Suteba y a la CTA independientes en un rol subordinado a la burocracia sindical y al pejota-kirchnerismo.

 

Pero además también rechazamos que las divergencias se resuelvan por la vía de golpes de estado, como el actual ultimátum de la conducción granate. Es el método manifiestamente contrario al de la Lista Multicolor de Suteba, que mantiene una intervención común –la mayor parte de las veces ignorada por la agrupación Granate-  siempre procesando sus diferencias en el marco del Frente Unico.


Más que nunca, defender una CTA-Bahía clasista y antiburocrática


Ese es el compromiso de la Lista 3-Naranja.

 

Máxime cuando frente al pacto Macri-FMI todas las variantes de la burocracia sindical, tanto de la CGT cuanto de la CTA,  refuerzan su política de contención de las luchas obreras.


La lista 3 Naranja a nivel local está encabezada por Emiliano Fabris, secretario de Finanzas del Suteba Bahía Blanca; Eugenia Fermento, delegada de ATE Conicet e integrante de la CD de Aduns; Juan Cappa, secretario de Cultura y  paritario de ADUNS; y Natalia Betti, delegada de Suteba.


Nuestro compromiso es sumar a la CTA-Bahía a la lucha común con todos los sindicatos clasistas recuperados, contra la tregua Macri-CGT-CTAs, sostenida en asambleas y plenarios de delegados, por congresos de delegados mandatados por la base de todo el movimiento obrero, para discutir un programa de salida de los trabajadores al plan de guerra de Cambiemos y los gobernadores, desde Alicia Kirchner hasta Miguel Lifschitz,  y poner en pie el paro activo nacional y un plan de lucha hasta quebrar el ajustazo. 


El divisionismo y subordinación a la burocracia sindical de la CGT y de Micheli-Yasky-Godoy  en la CTA debe ser superado,  para abrir paso a una política independiente de los trabajadores, en todo el país y también en Bahía.

Por un congreso de delegados mandatados por la base de todos los gremios  que integraron la Central, para refundar sobre otras bases a la CTA.


Sumate a la  lista 3 de  Bahía y  a la Lista 3 nacional, encabezada por Daniel Luna, dirigente de la gran lucha del INTI; Gustavo Burne, adjunto de la importante seccional capital de Aten Neuquén; y Lucía Maffey, referente de Jóvenes Científicos Precarizados y dirigente de ocupación del Ministerio de Ciencia y Técnica contra los despidos de Lino Barañao.


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