Sindicales
20/6/2026
En el marco del paro provincial, la docencia de San Fernando paró conmovida por la situación de la Secundaria 14

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Concentración frente a palacio Pizurno en le marco de la jornada de lucha.
El contundente paro docente que recorrió la provincia de Buenos Aires tuvo una importante expresión en San Fernando, particularmente en el nivel secundario, donde la adhesión fue masiva. La medida de fuerza estuvo atravesada por los reclamos generales de la docencia bonaerense por salario, condiciones de trabajo y defensa de la escuela pública, pero también por la profunda conmoción que generó la situación que atraviesa la Escuela Secundaria N° 14 de Virreyes.
La comunidad educativa de la Secundaria 14 viene denunciando una grave situación de violencia escolar que vulnerabiliza a docentes, auxiliares, directivos y estudiantes. La violencia que atraviesa a esta escuela no es un hecho aislado, sino la expresión más aguda de una problemática que golpea a numerosas instituciones educativas de la provincia. Sin embargo, lejos de brindar respuestas integrales, las decisiones de la Jefatura Distrital han sido arbitrarias y han avanzado sobre el proyecto institucional de la escuela sin garantizar las condiciones de cuidado necesarias para quienes estudian y trabajan allí.
La escuela ha sido reiteradamente violentada y quienes sostienen cotidianamente la tarea educativa han quedado expuestos sin respuestas concretas por parte de las autoridades. Esta situación generó una enorme solidaridad entre los trabajadores de la educación del distrito, que vieron en la lucha de la Secundaria 14 una expresión de problemas que afectan al conjunto de la docencia.
Por eso, en el marco del paro provincial convocado por las seccionales Multicolor, la docencia de San Fernando decidió sumarse masivamente a la medida. El paro fue una forma de expresar la solidaridad con la comunidad educativa de la Secundaria 14, pero también de levantar los reclamos de toda la docencia por salarios acordes a la canasta familiar, mejores condiciones laborales y escuelas seguras para enseñar y aprender.
La contundencia de la medida puso de manifiesto el agotamiento de una docencia que ya no llega a fin de mes y que trabaja en escuelas cada vez más golpeadas por el ajuste. En momentos en que el gobierno provincial de Axel Kicillof dilata la reapertura de las paritarias, crece el reclamo por un salario por cargo equivalente a la canasta familiar, la actualización automática de los haberes frente a la inflación y condiciones laborales que permitan sostener la tarea educativa sin sobrecarga, precarización ni situaciones de violencia que recaen sobre trabajadores y estudiantes.
Mientras la docencia se organizaba para hacer oír sus reclamos, la conducción Celeste de Suteba San Fernando, que hasta el momento se había mantenido ausente frente a la situación de la Secundaria 14, se hizo presente para desalentar la medida de fuerza. Por su parte, la Jefatura Distrital buscó deslegitimar el paro y, junto con algunos directivos afines a la burocracia Celeste, promovió amenazas de cargar injustificadas a quienes ejercieran su derecho a huelga, desconociendo incluso la cautelar judicial vigente que protege la realización de la medida.
Frente a esta situación, delegados y congresales de la Multicolor de San Fernando nos presentamos ese mismo día en la Jefatura Distrital para entregar una nota exigiendo el respeto irrestricto al derecho de huelga y el cumplimiento de la cautelar vigente. Defendimos el derecho de los trabajadores a parar y a organizarse frente a las presiones de las autoridades.
El paro tuvo una enorme adhesión y se transformó en una muestra del hartazgo de la docencia sanfernandina. Fue un pronunciamiento contra la violencia en las escuelas, contra los salarios de pobreza y contra el deterioro permanente de las condiciones de trabajo. La lucha de la Secundaria 14 logró conmover y movilizar a buena parte de la docencia del distrito porque expresó una realidad que atraviesa a muchas escuelas de San Fernando y de toda la provincia.
El paro del 18 de junio mostró que existe una enorme reserva de fuerza entre los trabajadores de la educación para enfrentar el ajuste, la precarización laboral y el abandono de las escuelas. La contundencia de la medida dejó en claro que la docencia está dispuesta a organizarse cuando están en juego sus condiciones de trabajo, su salario y la defensa de la escuela pública. La tarea que se abre ahora es darle continuidad a esa fuerza, profundizar la organización desde las escuelas y unificar los reclamos contra la violencia escolar, por el salario y por condiciones dignas para enseñar y aprender.



