Sindicales
31/8/2026
En Industrias Erpla la patronal de Marcelo Vergagni quiere trabajadores obedientes, prolijos y desorganizados
Una “Guía de Convivencia y Comportamiento” para imponer mayor explotación.
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En Industrias Erpla la patronal puso en circulación una “Guía de Convivencia y Comportamiento”. Presentada como una herramienta para garantizar el respeto y la dignidad, el documento parece tener una preocupación bastante más concreta: disciplinar a los trabajadores y dificultar su organización colectiva.
El reglamento llega en un contexto de presión para imponer nuevas modalidades de trabajo, aumentar los ritmos y hacer que los trabajadores atiendan dos máquinas donde antes atendían una. También hubo presiones para aceptar retiros voluntarios y amenazas de despido contra quienes se resistieran.
Pero la patronal no se conforma con controlar cómo se trabaja. También quiere controlar cómo se vive dentro de la fábrica.
La guía establece que los trabajadores deben presentarse “en condiciones de higiene” y exige que la ropa sea lavada y planchada al menos una vez por semana, dejando en manos de la empresa decidir si permite ingresar a quien considere que no cumple con esas condiciones.
La producción podrá tener problemas, pero tranquilos: la camisa tiene que estar impecablemente planchada. Quizás próximamente incorporen un supervisor de planchado en el portón.
Y hay más. También se pretende impedir que los trabajadores tomen mate, porque aparentemente el peligro para la productividad no es el aumento de los ritmos de trabajo sino que dos compañeros se sienten cinco minutos a compartir un mate y, peor todavía, puedan empezar a conversar.
El mate, entonces, se convierte en una peligrosa herramienta de organización obrera: junta compañeros, genera conversación y permite intercambiar opiniones. Mejor prohibirlo antes de que alguien termine preguntando cuánto produce realmente cada máquina o qué piensa el compañero sobre las nuevas condiciones de trabajo.
No es casual, además, que la guía intente limitar conversaciones sobre política y otros temas. La organización obrera comienza por algo tan sencillo como hablar con otro trabajador. Discutir, comparar situaciones, intercambiar opiniones y ponerse de acuerdo son pasos elementales para enfrentar colectivamente una imposición patronal.
Por eso, detrás de una supuesta guía de convivencia aparece una política bastante clara: trabajadores prolijos, obedientes, ocupados y, sobre todo, separados entre sí.
La patronal puede reglamentar la camisa, perseguir el mate y pretender controlar las conversaciones. Lo que no puede reglamentar es la conciencia ni la organización de los trabajadores.
Porque el problema de fondo no es si la ropa está planchada o si el mate se comparte. El problema es que Marcelo Vergagni quiere aumentar el control sobre los trabajadores mientras reduce sus posibilidades de discutir y organizarse.
Y frente a eso, la respuesta tiene que ser exactamente la contraria: más discusión, más organización y más unidad entre los trabajadores.




