14/07/2020

Fast Food: primeras reflexiones de la lucha de KFC y Wendy´s

Chino y Seba de Combo de Lucha

Lxs trabajadores de Wendy’s y KFC -ambos dependientes de la empresa Degasa- fueron protagonistas, la semana pasada, de grandes jornadas de lucha. Que dicha empresa no abonara los aguinaldos correspondientes fue la gota que rebalsó el vaso para que lxs trabajadorxs de los distintos locales emprendieran una experiencia de organización y lucha que no tiene precedentes en los últimos años en los Fast Foods.

Con paros -algunos de 24 y otros de 48 horas- y manifestaciones en distintas sucursales, como Abasto, Alto Avellaneda, Unicenter, San Miguel, Ramos Mejía, La Plata y Palermo, acompañado de tuitazos y denuncias al Ministerio de Trabajo, lxs trabajadorxs lograron que sus reclamos se escuchen: el sindicato pasteleros tomó nota y buscando contener el movimiento que se estaba desarrollando, convocó a una reunión con la empresa Degasa.

Lxs compañerxs elaboraron un pliego de reivindicaciones para presentar en dicha reunión, donde se destacan el rechazo a la multifunción de tareas, la necesidad de un verdadero protocolo ante los casos de Covid-19, el llamado a elecciones de delegados en cada lugar de trabajo, la devolución y el pago íntegro del aguinaldo y el repudio a los recibos de sueldo en negativo. Estas reivindicaciones tienen el valor de trascender los límites de KFC y Wendy´s, ya que abarca a una situación que sufren los trabajadores del resto de las empresas como Mc Donalds, Burguer King, etc.

Luego de tres horas de reunión, la empresa se comprometió a devolver el aguinaldo y cancelar la “deuda” que mantienen con lxs empleadxs a partir del cobro del ATP. Una clara conquista de la lucha que estas empresas, que nunca brindan ningún tipo de respuesta, se comprometan a hacerlo. Sin embargo, la patronal se negó a firmar un compromiso y por lo tanto los trabajadores, desconfiando (y con razones), decidieron continuar con medidas de fuerza.

Lock out patronal y un Ministerio de Trabajo pintado

Las medidas de fuerza post reunión tomaron la forma de retención de tareas, teniendo en cuenta que el martes habría un compromiso patronal y que el sindicato se negó abiertamente a respaldar posibles paros.

A pesar de que lxs trabajadorx no dejaron de trabajar, la patronal Degasa comenzó una ofensiva brutal para quebrar al movimiento de lucha y amedrentar a los trabajadores. A través de amenazas y aprietes individuales, comandados por los gerentes (que seguramente también sean amenazados), comenzaron a decir que si continuaban las medidas de fuerza se iban a quedar todos sin trabajo, se cerrarían los locales y hasta esbozaron que Wendy´s dejaría de funcionar en el país.

Estas extorsiones no son nuevas entre los capitalistas, pero en este caso cobran más fuerza por la dispersión organizativa de los trabajadores que se encuentran totalmente desamparados por el sindicato. Los aprietes tienen como único objetivo quebrar la lucha y dividir los intereses de los trabajadores. Es poco serio creerse que estas empresas, con las ganancias extraordinarias que obtienen, tengan que cerrar. Lo de irse de Argentina roza lo ridículo ¿o piensan exportar hamburguesas desde otro país? Finalmente los cierres truchos se concretaron en los locales donde los trabajadores no dieron el brazo a torcer frente a las amenazas y realizaron la retención de tareas. Al día de hoy los Wendys y KFC de Unicenter y Alto Avellaneda continúan cerrados. Se han conocido mensajes en donde la patronal trata de cooptar trabajadores para reabrir, dando lugar a despidos masivos en los locales.

Frente a este lock out patronal, lxs trabajadorxs realizaron presentaciones en el Ministerio de Trabajo, desde donde aún no se ha tomado ninguna carta en el asunto, dando vía libre a los atropellos, en línea con las reducciones salariales firmadas en marzo. La razón de la no intervención del ministerio y del gobierno, en estos casos, es fruto de su orientación política. En los últimos dos meses se calculan más de 100 mil despidos (sin contar los trabajadores en negro) y cientos de cierres de fábricas y empresas. El gobierno de Alberto Fernández, preocupado por un acuerdo con los acreedores de la deuda, avala esta ofensiva capitalista contra las masas trabajadoras.

El rol del sindicato de pasteleros

La conducción de Luis Hlebowicz del “grupo de las 62 organizaciones”, el ala más derechista del sindicalismo, se ausentó completamente en todos los paros y medidas de fuerza que llevaron adelante lxs trabajadorxs. La convocatoria a una reunión meramente informativa –en un día feriado– marca que la lucha desenvuelta preocupó en las oficinas del gremio. Cabe destacar el modus operandi de la burocracia frente a la reunión con la empresa y los trabajadores: algunos representantes del sindicato (que sus sueldos son mucho más altos que los trabajadores Fast Food) se pararon en la puerta negando el ingreso a lxs abogadxs de lxs trabajadorxs, así como también de la totalidad de lxs representantes elegidxs por los distintos locales, siendo ellos quienes seleccionaban quien entraba y quién no.

Ya van cuatro días en que los locales están cerrados y el sindicato sigue sin tomar ninguna medida frente a los cierres truchos, avalando que muchos trabajadores puedan quedar en la calle.

Consolidar la organización y desarrollar el movimiento

La tarea inmediata se encuentra en defender los puestos de trabajo de los compañeros de las sucursales cerradas y la lucha por el cobro de salario y aguinaldo. Esta lucha común debe desenvolverse mediante asambleas de todos los KFC y Wendy´s, votando un plan de acción y exigiendo que el Ministerio de Trabajo actúe ante esta fraudulenta acción de la empresa.

Los álgidos días sin duda han sido difíciles para todos lxs compañerxs, que en su mayoría quizás, están atrevesando su primera experiencia de lucha contra la patronal, peleando por sus reclamos. Las empresas de Fast Food tienen como génesis la persecución, el control y la superexplotación a sus trabajadores, dificultando la capacidad de respuesta de éstos.

Sin embargo, el saldo positivo es enorme. No solo para lxs trabajadorxs que han logrado un compromiso de pago de lo adeudado, sino que le mostraron a la patronal (y a ellos mismos) que es posible organizarse, reclamar por lo justo y no darse por vencido ante el hecho consumado.

Estas experiencias deben servir de puntapié para la organización sindical en cada sucursal. Una de las grandes conclusiones que sacaron los trabajadores es la necesidad de recuperar el sindicato y ponerlo al servicio de los intereses de los propios trabajadores. La lucha por delegados reconocidos será una de las tareas de aquí en adelante.

Otro de los desafíos que se presentan es superar la dispersión que promueve la burocracia entre lxs trabajadorxs de Fast Food. Las pésimas condiciones laborales repercuten en todas las empresas y resulta indispensable la unidad de los trabajadores para enfrentar esta situación con un solo puño.

Asambleas regionales de trabajadores de Fast Foods (con la perspectiva de nacionalizarlas) es el camino para enfrentar esta crisis que intenta ser descargada contra los laburantes. Desde Combo de Lucha promovemos esta perspectiva, impulsando la organización independiente del Estado y las conducciones burocráticas en todos los Fast Food del país.

 

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