15/02/1998 | 573

Firestone: La productividad es nuestra, los beneficios de la patronal

Una asamblea general de los trabajadores aprobó un «borrador de acuerdo» entre la Comisión Interna de la fábrica y la patronal, que reincorpora a 13 compañeros despedidos el mes pasado, a cambio de la aprobación de un «paquete de ocho puntos», entre ellos, un acuerdo para elevar la productividad en un 10% en todas las secciones de la fábrica. La patronal propone distribuir los beneficios de este mayor rendimiento del siguiente modo: un tercio redundaría en una reducción de precios de las cubiertas; otro tercio será embolsado por la patronal y, finalmente, el tercio restante redundará en un aumento salarial del 3,3% (la tercera parte del 10%).


Productividad


Para subir el 10%, Firestone propone aplicar «nuevos métodos» de trabajo. La propia CI señaló que, con ‘su’ tercio, la empresa espera reunir recursos para «hacer inversiones» … más adelante.


La empresa presenta la rebaja de precios de las cubiertas como un beneficio ‘trasladado’ a los consumidores. Pero esa rebaja, en verdad, ya le viene impuesta a la patronal por la caída de ventas de autos y el exceso de inventarios, que la patronal ‘traslada’ sobre las espaldas de los trabajadores a través de la multiplicación de sus ritmos de trabajo. Si la patronal logra capturar una mayor ‘participación de mercado’ a expensas de sus competidores, esto redundará en mayores ganancias para ella. No es cierto, entonces, que sólo se embolsa un tercio del «aumento de productividad»: la parte que dice ‘trasladar al consumidor’ también representa nuevos beneficios patronales a costa de los trabajadores.


Pero ¿se trata de sólo un 10% de mayor productividad? En la propia asamblea, distintos compañeros denunciaron que la patronal pretendía elevar el número de cubiertas producidas por hora en un 35%. La patronal mantiene el monopolio sobre la implementación de los ‘nuevos métodos’ de trabajo; los trabajadores no tienen, por lo tanto, forma de saber a cuánto, efectivamente, ascenderá el «aumento de productividad».


Ultimátum


Ahora se ve con claridad que, con trece despidos, la patronal no pretendía otra cosa que someter a los trabajadores a un chantaje; la CI aceptó la discusión de ese ‘paquete’ de pretensiones patronales. Cuando se trató la cuestión del pago de los días de huelga, los trabajadores votaron en contra de la posición patronal de absorberlos con las vacaciones. La directiva señaló, entonces, que no se estaba votando «un punto», sino «el rechazo a todo el acuerdo», ya que «la reincorporación de los despedidos dependía de la aceptación de todo el paquete». Ante el ultimátum, los trabajadores revieron su votación.


Acuerdo precario


Es difícil que el ‘acuerdo’ impuesto a los trabajadores abra un período de ‘paz social’ en Firestone. Los nuevos ritmos resultarán insoportables para los trabajadores. La patronal reclama también un ‘convenio especial’ (con menores salarios) para la sección textiles, que representa el 20% del personal. La patronal amenaza con cerrar esa sección y tercerizar su producción. Es necesario enfrentar la etapa que se viene con un programa contra la ofensiva patronal:


  • No a la superexplotación: control de los trabajadores sobre los ‘nuevos métodos de trabajo’.
  • Ningún despido: compromiso de estabilidad laboral para todas las secciones de la fábrica.
  • Aumento salarial del 20%.

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