03/10/1996 | 513

“Fuera Menem” une a los obreros de Bosch

Por Daniel K.

Cuando el gobierno dispuso la reducción del salario familiar, dos ideas unificaron a los trabajadores de Bosch: la necesidad de imponer la derogación de los decretos anti­salariales y la convicción de poder lograrlo a través de un paro activo. Esto significó que 23 compañeros nos movilizáramos el 26 de julio a la convocatoria del CTA-MTA. Se había quebrado el retroceso que comenzó con la traición al plan de lucha de la Uom, en el ‘94.


El carácter masivo del paro del 8 de agosto unificó aún más a los compañeros. Se discutió en forma abierta el significado de la unifica­ción de la CGT. Mayoritariamente, quedó en claro el carácter buro­crático del MTA y de su acuerdo con el miguelismo. El operativo de blanqueo de la cúpula de la CGT nació muerto. Las demoras y la dilación en convocar el paro del 26 y 27 de setiembre terminaron por confirmarlo.


Pero mientras la CGT se tomaba dos meses y los capitalistas discutían en forma pública el tipo de ´flexibilización’ que aplica­rían sobre nuestras espaldas, la patronal no perdía el tiempo: im­puso el pago de salarios con cheques o tarjetas; aumentó la jorna­da laboral efectivamente trabaja­da; impuso -bajo amenaza- la realización de horas extras. Si a alguien le quedaba la esperanza de que agachando la cabeza, Bosch podía ‘zafar’ al guadañazo ge­neral contra la clase obrera, estas ilusiones se terminaron. Se termi­nó la idea ‘negociadora’. La si­tuación hizo comprender la necesidad de una acción de conjunto de los trabajadores. Entre el sector más activo de la fábrica se comen­zó a discutir la necesidad de echar a Menem.


También el PO volanteó plan­teando “Que la salida al hundi­miento nacional sólo es posi­ble echando a Menem”; el vo­lante fue muy discutido. Es aquí donde el trabajo previo del PO demostró toda su potencia. Un activista explicó en forma breve la necesidad de mantener la unidad de la fábrica detrás de dos ideas,


que debían transformarse en un cartel: No a la flexibilidad. Fue­ra Menem. El delegado que orde­naba el debate (de la Lista Azul) trató de maniobrar para evitar que se vote la moción, pero no pudo impedir que la asamblea lo apruebe.


A la marcha concurrieron 33 compañeros. El cartel se transfor­mó en un imán, no sólo para la unidad de la marcha, sino que también atrajo a otros delegados de la UOM de San Martín que terminaron encolumnados junto a nosotros. Tal el caso de Decker (“Menem traidor”); a la Lista Blanca de Capital (“Menem re­nuncié”); a Plata Lapas (“Fuera Menem”) y, sobre la desconcen­tración, con Lix Klett (“Fuera Menem traidor”).

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