Sindicales

24/5/2001|707

Huelga minera: Una experiencia para compartir

El concesionario de la mina de carbón intentó provocar la división entre los compañeros contratados y los de planta permanente. Fracasó y le salió el tiro por la culata.


Cuando se inician las medidas de fuerza (dos horas por turno), en reclamo del pago de la BAE (bonificación anual por eficiencia), que había sido abonada arbitrariamente a unos sí y a otros no, los contratados acatan el paro y ¡no cobran la BAE! La represalia no se hace esperar, despiden a cuatro mineros contratados, pero lejos de amedrentar se profundiza la lucha y se resuelve el paro general por la reincorporación y la BAE. Es decir que los compañeros de planta permanente se solidarizan en forma efectiva con los mineros contratados despedidos.


Cuando se deliberó sobre la convocatoria a conciliación, las posiciones fueron muy combativas. El rechazo se votó por unanimidad, aunque al principio algunos compañeros dudaban. Al no acatar la conciliación obligatoria, llueven las cartas documento intimando a reintegrarse al trabajo en un plazo de 24 horas, con amenaza de despido, a compañeros contratados. Como respuesta a esta nueva provocación patronal, se ocupan las dos municipalidades de la cuenca carbonífera. Si esta no es la clase obrera, la clase obrera ¿dónde está?


Es muy importante la decisión de rechazar la conciliación obligatoria, porque la convocatoria se encuadraba en la ley provincial que establece que primero hay que notificar a la Subsecretaría de Trabajo antes de declarar un conflicto. Esta llama a las partes y si no hay acuerdo se determina la conciliación. Si sigue el desacuerdo se aplica el arbitraje y si los trabajadores no están conformes con lo dictaminado, tienen que ir a la Justicia laboral. Los mineros del carbón voltearon esta ley que, cuando fue sancionada, la denunciamos como una ley anti-huelga. La ley no menciona para nada las medidas de fuerza, ni las sanciones a la patronal si ésta no cumple con un acta acuerdo firmada tras en una conciliación.


La organización y la solidaridad


Es realmente admirable la capacidad de lucha y de organización que mantienen los compañeros, a pesar de la nefasta experiencia que han tenido con la conducción de la Lista Verde.


Estando de paro total, se cumplieron los tres turnos habituales de la jornada laboral, manteniendo el volanteo en la ruta que une las dos localidades y la ocupación de los edificios comunales. En cada sector de trabajo y frente a las municipalidades se hicieron fogatas con cubiertas y maderas, que se mantenían durante las 24 horas del día, desafiando el frío. En esta época, la temperatura está entre los 5 y los 10 grados bajo cero. Allí se deliberaba sobre la evolución del conflicto.


Se colgaron pasacalles donde, entre otras consignas, se destacaban: Por una empresa estatal, bajo el control de los trabajadores; Mientras haya patronal no habrá paz social; Convenio Colectivo - No a los Contratos Basura; El futuro de la cuenca, es el carbón. Los ajos y el turismo... del Gobernador; Maldita Concesión - Fuera Taselli.


Las Mujeres en Lucha no sólo pintaron consignas en los paredones de madrugada, sino que además instalaron ollas populares y cocinaban con los alimentos que acercaban los vecinos y algunos comerciantes expresando su solidaridad, en Río Turbio y 28 de Noviembre. Cocinaron en la calle, en las fogatas, soportando las bajas temperaturas.


La Coordinadora obrero-estudiantil aportó lo suyo, en cuanto a la organización y debates sobre el conflicto. Fueron los convocantes a la movilización y volantearon en las dos localidades.


Viva la lucha minera


El gran paso dado por los compañeros al golpear directamente al poder político, tuvo sus frutos. En medio del desconocimiento de la conciliación obligatoria, de la toma de las municipalidades, del paro total, de las fogatas por doquier, de los pasacalles, el subsecretario de Trabajo y el representante de la patronal ¡viajaron a Río Turbio para destrabar el conflicto! y aceptaron las exigencias de las asambleas mineras, a las que se sumó la reincorporación de nueve compañeros a los que se les había terminado el contrato.


La modalidad empleada también merece ser detallada. El sindicato presentó el mandato de la asamblea, la empresa su contrapropuesta y se pasó a cuarto intermedio. A las seis de la mañana se hizo una asamblea general, en boca de mina, se leyó el acta, se hicieron las modificaciones que plantearon los compañeros y se reanudó la negociación. Hubo una divergencia de quince días con la fecha de incorporación de los contratos vencidos, se llevó a una nueva asamblea a las dos de la tarde, se aceptó que los reingresen a la escuela minera hasta el 1º de junio, como paso previo a su renovación contractual, y recién allí el sindicato firmó el acta acuerdo.


De más está aclarar que los mineros desconfían del cumplimiento por la empresa de lo pactado.


Las actitudes de unos y otros


En mi carácter de secretaria general de la CTA-Santa Cruz quiero hacer público mi reconocimiento a los compañeros que permitieron que ingrese al interior de mina, cuando se hizo la asamblea para discutir sobre la convocatoria a la conciliación obligatoria. Recordemos que las mujeres sólo podemos entrar a la mina el 4 de diciembre.


Resalto también el respeto con el que me escucharon cuando fijé mi posición y expresé las razones por las que debían rechazar la conciliación, denunciando que las leyes, la Subsecretaría y el Ministerio de Trabajo están al servicio de los patrones y del gobierno y así lo demostraban los fundamentos a esa medida esgrimidos por la Subsecretaría. Entre otras cosas, mencionaba que la empresa había comunicado el paro total, en fecha anterior a que se determinara. En ningún párrafo de la Resolución se mencionaban las permanentes denuncias del sindicato contra el concesionario.


En el sindicato, en días posteriores, Jorge Rivolta, vecino rioturbiense, miembro del Consejo Directivo Nacional de ATE, me cuestionó mi intervención en esa asamblea, no sólo por hablar sino también por lo que dije.


Por supuesto que le refuté y le eché en cara su lavada de manos, porque cuando lo increparon para que dé su opinión, se limitó a decir que el Consejo Directivo Nacional de ATE, iba a bancar lo que los compañeros decidieran. En ningún momento denunció a la patronal ni se jugó a plantear sus verdaderas intenciones, acatar la conciliación, porque arrugó ante el ánimo de la asamblea.


Quiero destacar, además, la actitud de la Comisión Directiva de la seccional Río Turbio de ATE, la de los delegados y los activistas que sin ningún tipo de reparos me abrieron sus puertas de par en par. Participé activamente en asambleas, debates internos, trámites administrativo-legales, reuniones y, por supuesto, compartimos litros y litros de mate amargo. Y como si todo esto fuera poco, me delegaron la responsabilidad de dirigir el Acto el día de la movilización popular. Conclusión: me incorporaron a la tarea haciendo realidad la consigna Hoy somos todos mineros.


La movilización popular y el acto


Más de mil personas recorrimos las calles de Río Turbio entonando cánticos contra el gobierno y el concesionario, acompañados por los bombos y redoblantes, con pancartas y carteles.


El Acto fue en un lugar céntrico, leí las adhesiones que llegaron desde distintos puntos del país, las locales y de nuestra provincia.


Hubo tres oradores: un compañero minero, en representación de los contratados; el secretario gremial de la CTA Santa Cruz (Daniel Cortés, minero) y el secretario general de la Seccional (Raúl Wanzo, minero).


Las encendidas intervenciones de los compañeros, ovacionadas en gran parte de sus tramos, denunciaron el vaciamiento y desmantelamiento de la empresa, las pésimas condiciones laborales, la falta de seguridad en los distintos sectores, la privatización de las empresas estatales, la política de la Alianza como continuidad del menemismo. Repudiaron al mediador que había enviado el concesionario, recordando que en el ‘98 "les bajó la palanca" (en relación al corte de energía al interior de mina cuando tomaron el socavón, porque pertenece a Luz y Fuerza).


Fustigaron al gobierno provincial y a los representantes políticos de la cuenca carbonífera. Denunciaron a Kirchner porque intenta gobernar el país haciendo creer que la provincia es el paraíso, cuando los trabajadores de Santa Cruz también padecemos hambre, miseria, desocupación y superexplotación.


Cuestionaron duramente que haya pretendido engañar con sus expresiones de solidaridad a los compañeros de Aerolíneas, mientras le da la espalda a la cuenca carbonífera.


Le exigieron al gobierno provincial la construcción de la Superusina a carbón para generar energía eléctrica, mediante interconectados, para distintos puntos geográficos. Denunciaron las promesas incumplidas de Kirchner al respecto.


Destacaron la presencia y el acompañamiento que siempre tienen de la comunidad y en particular de los estudiantes, porque de la mina depende el futuro y la vida de sus pueblos.


Reflejaron la bronca que les produce ver el deterioro y la destrucción de su fuente de trabajo. Reafirmaron la exigencia al gobierno nacional para que mantenga el subsidio, y al gobierno provincial para que lo administre, bajo el control de los trabajadores.


Tres mineros hicieron entrega del petitorio a los representantes políticos presentes que habían sido convocados. Los obligaron a hablar. Fue vergonzoso, estaban asustados. Uno planteó dos o tres cuestiones sin importancia y el otro no pudo articular palabra. ¡Cómo le temen a la movilización popular!


¡¡Mineros unidos jamás serán vencidos!