25/08/2005 | 914

Huelgas en Coto y otros súper

Contra el convenio antiobrero

El domingo 6 de agosto, los Coto de Las Cañitas y Núñez (en la zona Norte de la Ciudad de Buenos Aires) pararon en forma simultánea para reclamar por un mínimo de 1.200 pesos y en defensa del descanso dominical. Los trabajadores habían decidido la acción en masivas asambleas realizadas el día anterior.


Estos paros fueron una de las manifestaciones de la extendida bronca que generó entre los trabajadores mercantiles el convenio antiobrero pactado entre Cavalieri y la Cámara de Comercio.


Luego de esta medida, la empresa encaró una ofensiva sobre la organización de las dos sucursales.


Como respuesta a represalias tomadas por la patronal, Coto Núñez fue a una huelga de dos horas el miércoles siguiente. Frente a un intento de ataque aún más profundo en Las Cañitas (traslados forzosos de quienes habían participado de las asambleas), los compañeros fueron a una huelga de 48 horas con permanencia. La medida se levantó con el compromiso de la empresa de no efectuar más traslados compulsivos.


Además de la aguerrida decisión de los huelguistas jugó un rol fundamental la solidaridad obrera y estudiantil (Fuba, telefónicos, llevadores de McDonald’s, gráficos, Afip, Metrovías, etc.).


También fue muy importante la solidaridad de los vecinos y clientes de Las Cañitas. Aportaron alimentos (asado y torta incluidos), mate y frazadas para quienes hacían el aguante en la puerta. Al comenzar a juntar firmas, hacían cola para firmar, o nos pedían petitorios para hacerlos firmar en su manzana. Esta solidaridad es políticamente significativa.


Un proceso extendido


La bronca no se agota en dos Coto. Huelgas y cientos de asambleas masivas se han repetido en los más variados supermercados (otros Coto, Carrefour, Disco, Jumbo, Easy, Macro, etc.). El convenio ha provocado una convulsión: los delegados son repudiados por sus bases, o repudian al sindicato ante la entregada escandalosa que representa el convenio y la imposibilidad de poder explicárselo a sus bases. Han tenido lugar reuniones espontáneas en lugares desorganizados.


Frente a la presión, algunos sindicatos zonales (San Martín, San Justo) amagaron con una postura “combativa” pero no pasaron de la pose. Al contrario, hubo “retos” de los sindicatos zonales para los delegados que impulsaron medidas de acción.


Se trata de un fenómeno no visto en años, que trasciende por lejos la capacidad de registro de nuestra propia agrupación. La juventud de comercio (fundamentalmente en los súper) comienza a hacer escuchar su voz.


Nos enorgullece que en este contexto nuestra lucha y nuestro programa comiencen a ser tomados como referencia por la mirada atenta de miles de trabajadores mercantiles, y nos da a su vez una responsabilidad enorme. Es que frente a tanta oposición trucha que come de los platos de lentejas que les ofrece Cavalieri, Combativos Mercantiles comienza a refenciarse como una oposición consecuente. Esto lo reflejan los comentarios que nos llegan de los más variados supermercados, los compañeros que se acercan, los boletines que siguen circulando más allá de donde los repartimos, y el hecho de que inclusive los propios medios comienzan a “consultarnos” como “la oposición” a Cavalieri.


Debemos cosechar en más y más organización la autoridad que nos da haber pronosticado que ningún supermercado pagaría el aumento, lo que nos preparó para esta lucha que ahora estamos desenvolviendo. La tarea es coordinar a quienes en el gremio están luchando por un aumento en serio y ayudar a organizarse a los trabajadores que están hartos de tener a la cabeza a delegados truchos.


Fortalezcamos el agrupamiento clasista e independiente del gobierno en el Sindicato de Empleados de Comercio.

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