17/07/1997 | 548

«La Asamblea es una generalizadora de experiencias»

Entrevista a Martín Rodrigou, de Ciadea, congresal del Smata por la Lista Blanca;  José Barraza, de la Lista Violeta del Sindicato de Empleados Públicos (Córdoba)


P: ¿Qué propuestas y qué expectativas traen a esta Asamblea Nacional?


José Barraza: En síntesis, aún con los matices que podamos tener —yo pertenezco a un gremio de servicios y el compañero a un gremio de la producción—, hay un denominador común: la política que se sintetiza en la flexibilización laboral, la hemos visto como un proceso global, como un aspecto particular de la crisis del capitalismo, en el sentido de un avance sobre el movimiento obrero, para sostener desesperadamente la tasa de beneficio. Mi punto de vista es un enfoque hasta cierto punto limitado en el sentido de que las patronales, a nivel mundial, están apuntando a avanzar más allá de una cuestión meramente económica y de costos, para producir —a partir de lo que se ha tratado en la Asamblea de la ‘insularización’— un retroceso político del movimiento y hasta en sus formas evolutivas de lucha. Es un poco lo que nosotros ya hemos estado discutiendo. El movimiento obrero ya ha sintetizado su experiencia en los sindicatos, en las confederaciones, y hoy vemos cómo eso involuciona y nos lleva a luchas por fábrica, luchas por reparticiones, por hospitales, por escuela, cuando si uno analiza, hay un denominador común de esas luchas, que son los mismos problemas para todos los trabajadores. Entonces aparece una perversidad en este planteo y es una cuestión que le es un poco difícil al movimiento obrero comprender. Esa es la expectativa que nosotros traemos a la Asamblea, que el debate empiece a apuntar en el sentido que podamos ir encontrando las puntas de esta madeja.


Martín Rodrigou: Lo que pretenden los empresarios, las discusiones de los convenios por las comisiones internas de las fábricas, demuestra que quieren destruir los sindicatos y aislar al trabajador sólo en esa fábrica o en ese lugar de trabajo. Creo que eso es perverso. Los empresarios ya no van más por una reforma laboral o una flexibilización; van por la sangre del trabajador. Y es una crisis mundial, como dijo José. Apuntan a quebrar la solidaridad de clase; que lo que pase en una fábrica no se sepa en la fábrica de al lado. Es gravísimo que las discusiones sean solamente con las comisiones internas, porque les va a ser mucho más fácil a las patronales aun cuando se trate de sindicatos dirigidos por burócratas. Y aíslan más los procesos de lucha. Por más que tengamos una comisión interna que sea representativa y luchadora. Lo tenemos en el caso de la gente de Atlántida, que quedó aislada y donde el sindicato no respondió.


P: ¿Cómo ven el debate que se está desarrollando en la Asamblea?


José Barraza: Para ser crítico de la Asamblea, la veo a mitad de camino. Es un debate que recién se insinúa; creo que hay que profundizarlo. Un poco por lo que decíamos antes y un poco por lo que plantean los compañeros desocupados. La importancia de la Asamblea es su actuación como mecanismo nivelador de las experiencias, para revertir lo que estamos señalando. Un mecanismo de transferencia de experiencias, que permita acelerar los tiempos para la comprensión de determinados problemas. En ese sentido, creo que la Asamblea aparece como un organismo y como un instrumento. Ahora, es fundamental su continuidad y su desarrollo en el tiempo como forma organizativa. Acá, con la Asamblea, no estamos inventando nada nuevo; es una síntesis de lo que está pasando en el país, donde hay millones de asambleas. El problema es sintetizar esa experiencia y después volcarla en un denominador común, porque lo que le está faltando a la clase obrera es golpear de conjunto en determinados problemas.


P: ¿También pensás que está a mitad de camino?


Martín Rodrigou: Sí, y no sólo por las consideraciones que hizo él. También porque desde los sectores de la misma izquierda o de los mismos sectores que dicen estar contra este ‘modelo’, no hay un reagrupamiento ni deseos de unificar todo este tipo de luchas. Acá no estamos hablando sólo políticamente; estamos hablando de defender los derechos de los trabajadores, los convenios colectivos de trabajo. Estamos a mitad de camino porque parece que no entendemos, o no entienden ciertos sectores, cuáles son las soluciones, qué se debe hacer. Es como se ha dicho otras veces, la izquierda no da respuestas a los desafíos que tiene planteados. El pueblo lo entiende; necesita y sabe que se debe unificar. Las respuestas no las dan los dirigentes.

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