13/08/1998 | 596

La burocracia de Ctera apuñala a los docentes

En una decisión tomada por completo a espaldas de los docentes Ctera levantó el paro y la marcha federal previstos para el 12, 13 y 14 de agosto. La inconsistencia de esta decisión esta probada por el hecho de que amenaza con ir a un paro en setiembre, si sus reclamos no quedan, al final, satisfechos. Es decir que, nuevamente, la burocracia que ha presidido el mayor retroceso educativo y docente de la historia, ha vuelto a capitular ante el mero ofrecimiento de una nueva promesa. Una promesa que representa, además, una nueva pérdida de derechos, la liquidación del estatuto docente y un nuevo engaño en materia salarial. Ni aun así, sin embargo, el Congreso o el gobierno tienen la intención de cumplir con lo prometido. Otra prueba descomunal de la impostura de la decisión de Ctera, es su convocatoria a una ‘consulta’ sobre la promesa en cuestión, o sea el proyecto de «Incentivo Docente», elaborado por la ministro Decibe. Porque: ¿si éste es tan ‘bueno’, para qué plebiscitarlo? Lo que se quiere es utilizar la confusión existente para que los docentes avalemos con el voto el suicidio que quiere la burocracia de Ctera.


La premura para ‘consultar’ a los docentes, en un plazo de 48 ó 72 horas, apunta precisamente a aprovechar el clima de confusión e impedir un debate esclarecedor. No se da tiempo para una campaña. La única campana que se podrá escuchar, al menos a escala general, será la ‘oficial’ del sindicato.


Se obliga a los docentes a definirse sobre un proyecto que recién conocerán al momento de emitir su voto. Ni hablar de que no existe ningún mecanismo de fiscalización.


La consulta tampoco compromete a Ctera. No es cierto que «tu voto decide», pues «más allá de la opinión de los docentes, el órgano que toma las decisiones finales es el Congreso de delegados de Ctera» (declaraciones de Hugo Yasky, La Nación 7/8).


La consulta, por lo tanto, es más que un fraude; es un atropello. Si estuviéramos frente a la conquista de una reivindicación no habría necesidad de consultar a nadie. Lo que se pretende a través de este mecanismo fraudulento, es presentar la entrega del Estatuto docente por parte de la dirección de Ctera, como una decisión colectiva y democrática de los docentes.


De esto se trata, pues el núcleo del proyecto consiste en la revisión integral del régimen laboral docente, es decir, en la flexibilidad laboral. La versión actual, va más lejos inclusive, que el proyecto original (ver nota adjunta). Pero el proyecto objeto de la consulta es, apenas, el dictamen de una de las comisiones de una de las Cámaras. El impuesto a los automotores debe recorrer, todavía, un largo y tortuoso trámite parlamentario y enfrenta la oposición de la mayoría de los legisladores, de las cámaras patronales y en particular, de las terminales automotrices y del FMI.


Es decir, que a cambio de nada, Ctera levantó las medidas de fuerza y pretende a través de la consulta que cedamos nuestros derechos en forma incondicional e irrevocable. La consulta trucha al igual que el proyecto Decibe deben ser rechazados. No a la consulta. Asamblea para votar por un básico de 700 pesos, el respeto integral del Estatuto, la convocatoria de un Congreso de bases y el lanzamiento de un plan de lucha.

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