03/10/1998 | 599

La campaña de la Rosa

Llevo visitadas más de 80 escuelas entre Capital y Gran Buenos Aires. Las reuniones que realizamos con los docentes en cada una de ellas tienen el valor de producir un intercambio entre las propuestas de la lista Rosa y sus reclamos.


El clima es de un gran repudio, tanto al levantamiento del paro como al acuerdo Decibe-Maffei, alrededor del «Incentivo Docente».


La mayoría de las escuelas no contestó la encuesta trucha enviada por el sindicato, considerando que «ya está todo cocinado entre el gobierno y la Ctera». «Nos toman el pelo, para levantar el paro». «No nos consultaron», etcétera.


La bronca es mayor donde se votó por el Sí, al reparar que lo que verdaderamente implica el proyecto es la modificación del Estatuto.


Hubo una escuela, la Nº14 de La Boca, en la que tuve que aclarar expresamente y varias veces que pertenecía a la lista de oposición, porque los docentes se negaban a recibir a alguien de Ctera. Luego de reunirnos plantearon que ya habían firmado el aval y que esperaban que ganáramos las elecciones para volver a confiar en algún dirigente.


En Capital, Lomas, Varela y Lanús, escuelas «celestes» votaron No y debatieron en profundidad nuestras posiciones, sobre todo lo referido a de dónde sacar fondos para sostener los 700 pesos de básico que planteamos. La breve explicación de cómo el gobierno subsidia las privatizaciones, a los exportadores, cómo cubre las quiebras bancarias con fondos estatales, sirvió para esclarecer el fundamento del aumento del presupuesto para aumentar los salarios. En todas las escuelas se expresan contra el impuesto al automotor. «El impuesto a los cigarrillos para los jubilados nunca fue al bolsillo de éstos», colocan como ejemplo.


Ha ido creciendo la postura de defender incondicionalmente el Estatuto frente a la traición de Ctera, de avenirse a discutirlo en el seno de una Comisión formada por el Consejo Federal de Educación (los ministros), de clara composición gubernamental.


Nuestro planteo de que las escuelas se pronuncien y se coordinen para iniciar la lucha para impedir la reforma del Estatuto ha dado una perspectiva al clima de rebelión que se vive. Muchas compañeras plantearon que luego de comprender que Maffei ponía en juego el Estatuto con el ‘incentivo’, aún habiendo sido delegadas o constructoras de la Celeste desde siempre, hoy promovían el voto a la Rosa como forma de superar a los dirigentes que «se vendieron», como lo expresan en las ruedas de maestros en las que hacemos nuestras propuestas.


Cientos de ejemplares de Tribuna Docente vendidas, decenas y decenas de fiscales que se anotan conscientes de que la re-reelección de Maffei y la Celeste se puede lograr con fraude, la Rosa como canal de organización de los reclamos docentes: éste es el balance.

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