26/04/2001 | 704

La casita de mis viejos

«La Cooperativa Colonia Solá se fundó el 21 de abril de 1992 para poder lograr la titularidad de nuestras viviendas, créditos y planes de pago, después de muchos intentos, y ahora volvemos a cero con una ley que no tiene presupuesto en el 2001», dice Walter Contreras, presidente de la mutual. El fue uno de los delegados de Kilo 1, del Ferrocarril Roca, contra la privatización. Cuando «arreglaron» el conflicto lo mandaron a casa «por la ley de prescindibilidad», hasta que venció su cobertura gremial y lo echaron. Hijo de ferroviarios, vive en las casas del ferrocarril desde los 7 años, cobra una pensión como ex combatiente de Malvinas y, por suerte, tiene trabajo.


Con historias parecidas, en las 71 casas de Colonia Solá viven, en varios bloques de dos pisos, 82 familias: unas 300 personas, en su mayoría ex ferroviarios desocupados, varias madres solas cabeza de familia y 21 jubilados del ferrocarril que cobran 149 pesos mensuales, bajo los techos de tejuelas que llueven, galerías de madera en peligro de derrumbe y exteriores de ladrillos pequeños y oscuros. Los baños son externos, compartidos cada dos casas. Cada departamento debe tener uno para escriturar como propiedad horizontal.


A la Colonia Solá y a sus trabajadores todos los gobiernos los abandonan. Tal vez por eso en Barracas a esos lindos edificios ingleses semiderruidos los llaman «la Colonia Solá». Monumento Histórico (y como parte de nuestra historia), «tiene tres problemas fundamentales: la inseguridad, la precariedad y la amenaza de desalojo», dice Lucio Rodríguez, otro de sus delegados. Pero Colonia Solá vuelve a reclamar su partida presupuestaria del presupuesto 2001 de la Ciudad, segura de sus derechos.


El cretinismo de un boleto de compraventa


El Ente Nacional de Administración de Bienes Ferroviarios (Enabief *hoy Onabe*), firma el convenio de compraventa en «1999, Año de la Exportación» (sic) con la mutual, por 600.000 pesos. Ahí pagaron 60.000 pesos más 3.025 de sellados (sin un peso de ayuda), y acordaron el pago de 84 cuotas mensuales de 8.685 pesos con interés compensatorio del 9% anual sobre saldos. Sin derecho a reclamo por las instalaciones, se hacen cargo de la totalidad de las deudas pendientes desde el año ‘92 con obligación de cancelación cuando escrituren, bajo el Título V de la Ley 24.441, e hipoteca simultánea por el saldo. No pueden ejercer acción jurídica alguna ni disponer, ni transferir, ni ceder, ni arrendar hasta el pago total. Por atraso pierden todo sin juicio.


La cláusula 9ª es una penitencia del rosario de los pobres: «El Estado Argentino podrá, a su opción y sin necesidad de que medie intimación o interpelación previa… o judicial o extrajudicial», tomar lo pagado como indemnización o iniciar juicio por la deuda más intereses.


La 10ª les multiplica sus penurias: Si se aceptan los pagos fuera de término será con «un interés punitorio de dos veces y media (2,5) la tasa de descuento de documentos a 30 días de plazo que cobra el Banco Nación Argentina sobre el monto de las cuotas vencidas que se adeudaren». Deben compartir y mantener servicios en común con otras propiedades vecinas (por ejemplo, la cementera que se fugó sin pagar el agua) «hasta tanto realicen por su cuenta y cargo las obras (por) sus servicios independientes con un plazo de 360 días a partir de la firma del boleto…». ¡Y a quejarse a la Jurisdicción de la Capital Federal renunciando a todo juicio contra el Ente Nacional!


Han pagado 14 de las 22 cuotas que ya corren, de entre 105 y 144 pesos cada una, o sea el 32% del total, sin préstamo alguno.


De la Rúa se quemó con el choripán en Colonia Solá


Fue en el festejo por la Ley 459, que se sancionó el 3 de agosto de 2000 para rehabilitar la Colonia y normalizar la compra.


Primero les asignaron 200.000 pesos para arreglar «algo». El monto figura en el Ejercicio Anual 2000, parte B, de la Secretaría de Planeamiento Urbano, mes a mes hasta que desaparece en la planilla de agosto. Nunca llegó.


Les asignaron 407.000 pesos a través de la CGP para hacer la vereda de 8 cuadras. Tampoco. Garúa y es una laguna.


La Mutual se anotó en el Registro de Instituciones de Capacitación y Empleo para sus asociados el 15 de marzo de 2000. Ni un empleo.


Los 7 legisladores de la Comisión de Vivienda firmaron el pedido de partidas presupuestarias para cada barrio afectado y cada ley de vivienda. A la Colonia le correspondían 1.700.000 pesos. Los de la Comisión de Presupuesto borraron a Colonia Solá. Ni un centavo.


Tal vez porque no firmaron fichas de afiliación para los sucesivos partidos que se las piden. Partidos que cedieron juntos y gratuitamente todos los derechos sobre tierras y propiedades de Barracas, Patricios y La Boca, para el mega emprendimiento de la Corpo-ración del Sur, porque gobiernan para las multinacionales.


El Partido Obrero dice: hay una salida


Colonia Solá no esta Sola. De Retiro a Pompeya, en villas y barriadas humildes, bajo la traza de las autopistas, en las casas chorizo y en los hoteles infames, con alquileres, gastos y expensas impagables o con trabajadores sin techo propio y bajo el peso de la indigencia, las organizaciones por la vivienda tienen un objetivo común: luchar por la vivienda social de los trabajadores ocupados y desocupados que viven y trabajan en la Capital, por un trabajo de 600 pesos de mínimo o un subsidio de 500 pesos, por salud y educación gratuitas, por guarderías y comedores públicos.


La necesidad de un partido propio de la clase obrera y de todos los explotados, quema.


¡Basta de verso! En la Legislatura, presupuesto para los trabajadores y no para los especuladores. Planes de empleo con cargas sociales.


Por un programa piquetero para accionar de conjunto.

 

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