06/03/1997 | 529

La clave es el plan de lucha en Fiat

¿Cómo superamos la encrucijada en que se encuentra la lucha por la reincorporación de los 42 cesantes de Fiat Auto?


Después del vencimiento de la conciliación obligatoria trucha establecida por el Ministerio de Trabajo para lograr el levantamiento de la toma, se decretó una conciliación ‘voluntaria’, cuyo objetivo era negociar caso por caso los 42 despidos. Pero ésta ha fracasado. El 99% de los despedidos ha rechazado la cesantía. La patronal y el gobierno no han logrado romper, hasta ahora, la unidad de los desocupados entre sí y con el resto de la fábrica.


La clave es hoy, más que nunca, la lucha de los trabajadores de Fiat Auto. El pacto entre la empresa y la burocracia del Smata, que se niega a representar a los trabajadores en conflicto y avala los despidos, tiene otros protagonistas. El MOAS (en que actúan el Smata y la UOM) y la CGT mantienen un absoluto inmovilismo, que sólo busca el entierro del conflicto por el aislamiento y el desangre. En el caso de la CTA, que ha formado una ‘intergremial’ con el Sitramf, y que cuenta entre sus filas al Sindicato de Obras Sanitarias, enfrentado a la ‘privatización’ de la DAS y al desconocimiento del convenio, ha llamado a una «jornada de protesta por el paro activo provincial». Pero aún no le han puesto fecha.


Las condiciones en la fábrica están intactas para un plan de lucha, pero existe una deliberación en la dirección del Sitramf y el activismo sobre la oportunidad para lanzarlo. Este es, en nuestra opinión, el punto clave. La lucha dentro de Fiat plantea la inviabilidad del convenio negrero que la patronal no pudo imponer en setiembre por la toma de la fábrica. La patronal y el gobierno no pueden soportar por mucho tiempo el cimbronazo político que implica una lucha que abarque a todos los trabajadores y que los coloque en el centro de la situación. Le temen a este hecho porque podría dar vuelta todo lo que creyó conseguir con la conciliación trucha, que ha dejado a los 42 compañeros fuera de planta. Las energías del activismo y la directiva del Sitramf deben estar puestas en una dirección fundamental: organizar a fondo un plan de lucha en la planta, lo que significa unir a los despedidos y al conjunto de la fábrica en una lucha única que imponga la reincorporación y las conquistas frente al convenio infame. Esto implica también llamar a un paro general del Smata y formar la interfabril automotriz, en momentos en que la patronal de Ciadea planteó la discusión del convenio colectivo (vencido hace tiempo), lo que preanuncia el intento de aplicar el convenio Fiat en la Renault. A su vez, la ‘tercerizada’ Polymont ha tomado a su cargo el ‘gerenciamiento’ de Mantenimiento de Ciadea y ha lanzado una campaña para imponer el traspaso a la contratista, aunque el 90% de los operarios decidió mantener su relación con la terminal. Ante una situación de estas características y una burocracia en estado terminal, la interfabril de base de Fiat Auto, Ciadea, Transax y otras plantas está dictada, por una situación objetiva, como una herramienta fundamental para lanzar un plan de lucha conjunto. Hasta ahora la interfabril no ha pasado de acuerdos verbales entre el Sitramf y la oposición a Campellone en el Smata, pero no se ha planteado ninguna acción común. La interfabril debe ser el resultado de la deliberación y la adopción de resoluciones comunes de los activistas y delegados de las principales fábricas, y constituir en los hechos el plenario de «delegados» del Smata, para superar la política propatronal de Campellone y la parálisis del conjunto de las centrales obreras.

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