16/01/2021

La coordinación en salud: un debate con el PTS

Sobre la reunión del 5 de enero en el Garrahan.

El 5 de enero tuvo lugar en el Hospital Garrahan una fallida reunión para “coordinar la lucha de salud”. Aunque el propósito declarado era “unir amplios sectores”, la convocatoria fue marginal. Como si esto fuera poco, lejos de unir, concluyó en una división. Es preciso, entonces, explicar el fracaso.

La cita tenía un defecto de origen: aunque fue votada en una asamblea algunas semanas antes, no había existido debate sobre su propósito y metodología. Para coordinar, lógicamente, es preciso “empezar por casa”. Sin embargo, la Marrón-PTS había propuesto la moción sin intención alguna de que fuera una convocatoria que partiera de acuerdos entre la Junta Interna -que integran- y las otras organizaciones que encabezan la lucha del Garrahan, como la Asociación o Autoconvocadxs no del Garrahan. Como es lógico que las y los trabajadores veamos con buenos ojos la necesidad de impulsar la más amplia unidad de todos los sectores de salud, la moción de una reunión “genérica” había sido votada en forma favorable -por nuestra parte nos abstuvimos. Luego, con la “validación” del Garrahan, se propuso la participación en la Asamblea de Residentes y Concurrentes -otro sector con protagonismo en las luchas del último período. Pero no solo con “buenas intenciones” se allana el camino de la unidad de las bases que están luchando.

Para avanzar verdaderamente en la unidad de los que luchan, no es menor el tipo de reunión que se convoca y, mucho menos, evitar imposiciones o arbitrariedades. Dada la enorme disparidad de ritmos en la lucha de cada hospital, había acuerdo en la Junta Interna respecto de considerar la reunión como un primer paso para explorar acciones comunes. Sin embargo, La Izquierda Diario difundió unilateralmente que iba a realizarse “una asamblea interhospitalaria” a pesar de que sus convocantes no acordaban con darle este carácter. Vale destacar que denominar a cualquier reunión como “asamblea”, independientemente de la representatividad de sus participantes, está lejos de constituir un hecho “democrático”. Muy por el contrario, que un pequeño colectivo se arrogue la capacidad de convocar medidas generales independientemente de que sus compañeros y compañeras de trabajo sigan esa orientación oscila entre la autocomplacencia y el aparatismo. Esta orientación va de la mano de una pretensión mediática despegada de la organización real de la base.

Nuestro señalamiento como Naranja-PO fue claro: la coordinación no puede ser un sello -tiene que implicar pasos concretos del movimiento real. Por eso, era indiscutiblemente correcta  la búsqueda de una agenda común que parta de las principales luchas del momento. En ese momento las del Garrahan y residentes-concurrentes, lo cual es dinámico porque hace unos meses enfermería estaba fuertemente en las calles por sus reivindicaciones pendientes. En cualquier caso, es imprescindible partir de las organizaciones reales en cada lugar de trabajo, mediante asambleas y sindicatos recuperados.

Finalmente, participaron de esta pequeña reunión delegados y delegadas de ATE Garrahan, una representación de los residentes de ciudad, Enfermería Autoconvocada de CABA (ex Interhospitalaria) y una delegación de la Marrón-PTS.

En la reunión propiamente dicha se materializaron todos los problemas que veníamos anticipando. Los compañeros y compañeras de la agrupación “enfermerxs autoconvocadxs” entienden que las asambleas que hace dos años (2018/2019) definieron el curso de acción de un puñado de nutridas reuniones “interhospitalarias”, donde se elegían delegados en masivos espacios de deliberación y resolución, hoy deben ser desechadas en nombre de que todas se “burocratizaron”. Las dificultades que sin dudas tiene realizar convocatorias en los hospitales no pueden significar el rechazo de estas asambleas como método. En todo caso, se verá la forma de superar en la práctica cada una de las dificultades que se presenten.

A la vez, quienes hablaron en nombre de este espacio, dejaron bien en claro su rechazo a los sindicatos. El rechazo furioso a la burocracia sindical es un hecho decisivo para que cualquier trabajador pueda pelear sin ataduras. Pero poner el signo igual a la burocracia con las juntas internas clasistas, que están al servicio de la lucha, es una orientación incorrecta. Busca hacer del defecto una virtud, pues se combina con el rechazo a la organización de amplias masas obreras,para eso peleamos por recuperar los sindicatos. No es casual la confluencia en este punto con el PTS, que suele equiparar a las direcciones combativas con la burocracia. Así, rechaza la coordinación de frente único de falsos “desbordes por abajo”, como si las organizaciones recuperadas no expresaran precisamente una tendencia progresiva “de los de abajo”. En realidad, este tipo de iniciativas no están dictadas por las necesidades del movimiento y el impulso a desarrollar la conciencia y la independencia de clase, sino más bien por intereses mezquinos y de corto alcance.

Así las cosas, el encuentro culminó en acusaciones y descalificaciones indignas a quienes no aceptábamos fundar un sello ficticio, que no servía para lo que sí queríamos -coordinar acciones.

La otra cara de esta moneda es su accionar en el Plenario del Sindicalismo Combativo, donde el PTS es hostil a la coordinación de acciones con organizaciones reales de la clase. Los mismos y permanentes ataques que llevan adelante contra los sindicatos clasistas (Sutna, Suteba La Matanza, etc.) se repiten en la Junta Interna del Garrahan. Esta actitud de correr un pie por fuera del gremio, al que muchas veces pertenecen, para impulsar un ataque  al resto de las agrupaciones que forman parte de un sindicato clasista termina teniendo consecuencias negativas y desmoralizantes tanto para la vanguardia como para el propio movimiento, mucho más en medio de paros y movilizaciones.

Desde nuestra militancia hospitalaria, tanto del Partido Obrero como de La Naranja del Garrahan, estamos fuertemente comprometidos en la coordinación real, en unificar medidas y sostener un plan de acción común y sostenido con trabajadores de hospitales y demás lugares de trabajo. Sin embargo, no creemos que este objetivo pueda ser llevado adelante por medio de imposiciones y métodos ajenos a la amplia deliberación y resolución de los trabajadores, la cual defendemos sin miramientos. No hay atajos, pero tampoco hay obstáculos que no puedan ser superados con la organización y la lucha.

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