28/10/2020 | 1608

La crisis de la burocracia sindical a la par de la crisis de la burguesía

La lucha por la independencia política de los trabajadores es una tarea estratégica.
Por Sebastián Rodriguez Comisión interna de Morvillo

La ofensiva sobre los trabajadores es en toda la línea. Sin embargo, a las direcciones sindicales no las une, como debería ser, los reclamos obreros: la lucha por el salario, los puestos de trabajo, la defensa de los convenios y protocolos. Al contrario, se dividen en función de los intereses de las fracciones de la burguesía. Las elecciones de la central son un terreno de disputa no solo de las camarillas sindicales.

Maniobras para todos los gustos

Esta semana, Luis Barrionuevo volvió a marchar. Lo hizo con las patronales del juego. Carlos Acuña, su alfil en la CGT, está comprometido a fondo con el desalojo de Guernica y acusa al kirchnerismo de promover las ocupaciones. Sin embargo, el kirchnerismo es Berni con su sed de palo para los ocupantes sin techo.

Mientras el Ministerio de Trabajo acaba de sacarle la representación gremial de los trabajadores estacioneros a Acuña en La Rioja, la Justicia volteó la intervención de la obra social de los vigiladores promovida por Barrionuevo. A este sector hostil a los Gordos hay que sumar a Leonardo Fabre, de la Apops (Anses). Tienen como voceros políticos a Guillermo Moreno y Eduardo Duhalde.

La semana pasada, Acuña acusó a Héctor Daer y compañía de “entregar la CGT al gobierno”. Su acusación es cierta. Pero no lo hace desde una perspectiva de independencia de clase. Está reclamando mayor margen de maniobra para la burocracia, expresa el descontento de un sector de las patronales (sobre todo turismo y hotelería, muy afectados por la pandemia) y se distancia prudentemente de cara a los fracasos permanentes del gobierno.

Pablo Moyano, por su parte, sigue su trabajo de cara a la elecciones de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) y de la CGT. El acercamiento de Moyano y Emiliano Genta (ambos hijos de los históricos burócratas) se suma a la incorporación de los peones de taxis (García) al Fresimona (Frente Sindical para el Modelo Nacional), reeditando la alianza tras la “jubilación” de Omar Viviani. Este último movimiento apunta a fortalecer sus posiciones en la CATT, que también tendrá elecciones en 2021.

El tablero se mueve constantemente. Mientras Barrionuevo amaga con la ruptura de la cúpula sindical, la Corriente Federal, repelida por la actual conducción de la central obrera, participó de un acto homenaje al expresidente Kirchner en la sede de Azopardo.

Otro agrupamiento que movió fichas es el denominado Sindicatos en Marcha por la Unidad Nacional (Semun), encabezado por el ferroviario Sergio Sassia. Lo integran también lucifuercistas, telefónicos y un sector de las 62 Organizaciones, encabezado por el taxista José Ibarra. No participó del 17O y busca cotizarse de cara a las elecciones de la central obrera.

La mesa chica de la CGT (sin Moyano ni el Semun) por ahora parece haber llegado a un acuerdo provisorio y frágil. Gordos, independientes y barrionuevistas acordaron no innovar y convocar a reunión de Consejo Directivo. El próximo 17 de noviembre, “día de la militancia peronista”, convergerían en un acto en común homenaje a Rucci. Una señal hacia el interior de la coalición de gobierno tras el Rucci-gate, desatado hace poco tiempo atrás.

En este cuadro, el gobierno anunció un nuevo desembolso multimillonario de fondos de las obras sociales. Un recurso que es, a su vez, el precio de la regimentación y un elemento de disciplinamiento. La UTA fue la principal beneficiaria. Una respuesta a la movilización de la fracción de Miguel Bustinduy el 17O junto a los Moyano. A modo de garrote y zanahoria, tras las resoluciones sobre estacioneros de La Rioja y la obra social de vigiladores que nombramos anteriormente, la segunda en la lista es la obra social gastronómica.

Como se ve, la agenda obrera no está entre las prioridades de las direcciones sindicales. La burocracia sindical está absolutamente integrada al Estado capitalista y todos sus movimientos son en función de los intereses de las diferentes sectores de la burguesía y los propios.

Los trabajadores tenemos que sacarnos de encima esta pesada losa para liberar las fuerzas contenidas. La batalla por un congreso de delegados de base de todos los sindicatos que discuta un programa de clase frente a la crisis es una tarea estratégica. Para ello debemos impulsar y defender la lucha por la independencia de la clase obrera y el método de frente único.

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