12/04/2021

La huelga de Salud en Neuquén: el viejo topo hace su trabajo

Es la crisis capitalista.

Los gobiernos y las burocracias sindicales están sorprendidos, porque los viejos métodos con los cuales, hasta en el pasado cercano, podían entregar conquistas o hacer pasar los diversos ajustes, ahora terminan provocando rebeliones desde las bases sindicales.

La repetición de fórmulas y maniobras que eran exitosas en el pasado como factor de contención, hoy causan el efecto contrario, y el régimen de conjunto se encuentra en una encrucijada, no terminal, pero sí que madura un choque de clases de características históricas.

Es a la luz de este concepto que hay que analizar lo ocurrido con la huelga de más de 40 días que desarrolla el sector Salud de Neuquén.

La dirigencia de ATE aceptó y convalidó que el gobierno incumpliera el acta firmada y que no aplicara durante el segundo semestre la actualización salarial por IPC, como estaba pactado.
Amparada en el “quedate en casa”, “no movilizar en pandemia” y excusas por el estilo, pudo contener cualquier intento de reacción que el activismo y las bases intentaron.

Convencidos que tenían “la sartén por el mango” firmaron para el 2021 un incremento salarial del 12%. Un síntoma de la rebelión que estallaría horas después, es que 40 asambleas del sector Salud, a lo largo y ancho de la provincia, y otras de algunos sectores estatales, rechazaron ese acuerdo salarial. Sin embargo, la burocracia “K” de Quintriqueo armó un amañado plenario y aprobó el acuerdo, según él, con el apoyo de las bases. No había terminado de decirlo, cuando estalló la rebelión y la huelga que hoy lleva más de 40 días.

El burócrata ni se inquietó en un inicio. Se basó en su poder de maniobra que otras veces aisló al activismo y las agrupaciones de izquierda y frenó a las bases. Es más, provocó al movimiento tildandolo de “carecer de una dirección”, al punto que lo comparó con un elefante: “No está claro dónde está la cabeza y donde la cola”.
Hoy el elefante lo está pasando por encima, y ha despertado un apoyo popular casi sin precedentes. En tanto el burócrata y el gobernador no dejan de ser criticados masivamente.

Una nueva situación

¿Que cambió en unos pocos meses? No se trata de un proceso espontáneo. Esta huelga expresa un lento y prolongado proceso de maduración, apuntalado en la tarea de explicación y concientización de los sectores, que como Tribuna Estatal no depositaron durante los últimos años la menor expectativa en que la burocracia podía “corregirse con exigencias para que haga lo que no quiere hacer”.

Los arrebatos macartistas de la burocracia de ATE-CTA (y en lo suyo de la burocracia del TEP que dirige Aten contra el PO) chocan contra las conclusiones que comienzan a sacar los huelguistas respecto al incondicional apoyo de esa izquierda y de nuestro partido en particular.

Dentro de ese proceso de maduración se empiezan a comprender las dos estrategias que se juegan desde adentro de la propia huelga: una que abre las puertas a poner la lucha en manos de los sectores ligados al gobierno nacional y otra que plantea la independencia de todas las fracciones del régimen, incluída la frentepopulista. Esta huelga marca un surco en toda la vida sindical y política de la provincia.

Es lo nuevo lo que los gobiernos y las burocracias sindicales no logran manejar, aferradas a una defensa del régimen de conjunto, para que no se sienten precedentes de huelgas de fondo con alto contenido político.

La convocatoria de la Fiscalía

La convocatoria de la Fiscalía a una “mediación” tiene esas características. En primer lugar es una victoria de la huelga, pero en segundo lugar es un mecanismo remanido que la Fiscalía finja como “mediación” lo que es un ultimátum para la rendición de los huelguistas. De hecho, por segundo día las ministras se presentan sin propuesta y con la sola exigencia que se levanten los piquetes.

Los piquetes en toda la provincia, pero especialmente en las zonas petroleras, son el principal objetivo a ser desmontado por el llamado a “mediación” de la Fiscalía. El operativo de sectores ligados al Frente de Todos para levantarlos, para “facilitar la mediación”, fue un gran apriete a la huelga. De hecho lo consiguieron en uno de los piquetes más estratégicos: el que bloqueaba el acceso a Fortín de Piedra de Tecpetrol, del “nacional” Paolo Rocca, un amigo de otro “nacional”, el secretario de Energía de Nación, el neuquino Darío Martínez.

Un operativo de levantamiento que buscó desmoralizar al resto de los piquetes, pero que por la intervención firme del activismo clasista y de Tribuna Estatal no lo consiguieron. El resto se mantuvo y finalmente el piquete sobre Fortín de Piedra se retomó.

Las recorridas de diputados del Frente de Todos por los piquetes, y la influencia que pudieron ganar con las organizaciones sociales y étnicas que se acercaron con su apoyo, los lanzó a quebrar los piquetes en el momento de mayor ultimátum de la Fiscalía.

Pero también fracasaron. Chocan una y otra vez con un nuevo estado de ánimo y nuevas conclusiones políticas de los huelguistas, pero también de los sectores populares y el resto del movimiento obrero.

Horas “bisagra”

La burocracia sindical y la política ha fracasado, hasta ahora, para derrotar la huelga. Le queda al gobierno el recurso de última instancia que tiene el Estado burgués. Pero eso también se le dificulta en la medida que con el apoyo popular a la huelga podría terminar siendo un boomerang para ambos gobiernos. Incluso, hasta por sus expectativas electorales de este año. El MPN atravesado por una despiadada lucha interna por candidaturas, y el Frente de Todos con menos eco público, pero también con choques internos.

El gran paso obtenido cuando la Fiscalía tuvo que admitir que en vez de cinco delegados ingresara una veintena (un representante por cada hospital) marca la vitalidad de la huelga.
Este lunes se abre la posibilidad de nuevas movilizaciones populares y nuevos piquetes. El gobierno se enfrenta a una escalada de la huelga y una pueblada provincial. Se viven horas decisivas.
Por la victoria de la huelga de Salud, si ganan ellas/os, ganamos todas/os.

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