25/09/2003 | 818

La huelga general rompe el congelamiento salarial

Sigamos este ejemplo: Estado de Asamblea en todos los sindicatos

El 15 de septiembre, un plenario de delegados de Foetra Sindicato Buenos Aires voto por unanimidad retomar el plan de lucha por un aumento salarial de 500 pesos. Se resolvió convocar a la realización de «asambleas permanentes» en los lugares de trabajo, figura con la que se organizó el paro total en cada edificio. Esta decisión se tomó luego de rechazar la extensión de la «conciliación obligatoria», que el Ministerio de Trabajo había impuesto para frenar el plan de lucha de los telefónicos por el aumento. Como lo denunció la directiva sindical, las empresas utilizaron la ‘conciliación’ para dilatar la situación. El estado de «asamblea permanente» que se inició con 48 horas, fue cumplido con un acatamiento histórico, que en la mayoría de los sectores llegó al 100% de los trabajadores convencionados y pasantes e incluso a gran cantidad de trabajadores fuera de convenio que, a su vez, han comenzado a afiliarse al sindicato. Fue ampliado nuevamente por otras 48 horas de «asamblea permanente», hasta que el viernes se declaró la «asamblea permanente por tiempo indeterminado», es decir la huelga general.


Esta situación, luego de 7 días de paro general, (en la que hubo incluso piquetes para detener derivaciones de trabajo a terceros) y la amenaza que el plenario de delegados convocado para el lunes 22, profundizara con movilizaciones la huelga en marcha, obligó a las empresas a ceder. El lunes en audiencia ministerial las patronales terminaron ofreciendo un aumento de 250 pesos para todas las categorías del convenio y de una suma fija por única vez de 600 pesos para todos. Para los ‘pasantes’ la recomposición alcanzada es de 150 pesos para los trabajadores de 4 y 6 horas, respectivamente y 550 pesos de suma extraordinaria. El acuerdo es hasta agosto del 2004. Una cláusula plantea que podrá ser revisado en caso de cambios excepcionales. Sumando un prorrateo mensual de los 600 pesos de bonificación, da un aumento de 300 pesos para todos los trabajadores. Un triunfo directo de la lucha.


La Asamblea General del 1º de octubre


La directiva ha hecho votar, al plenario de delegados, la aceptación de la oferta patronal y el levantamiento de las medidas de fuerza, pero ad referendum de un nuevo plenario de delegados con mandatos de las oficinas y edificios que se realizará el miércoles 23 (al cierre de esta edición) y de la asamblea general de afiliados que se realizará el 1º de octubre En varios edificios la opinión de los compañeros de base es de continuar con las medidas de lucha considerando que se puede conseguir una recomposición salarial mayor. Otros plantean volver al reclamo salarial en marzo. Esto generó un debate sobre lo acertado o no de la decisión del plenario de delegados de suspender las medidas hasta tanto la asamblea definiera. En el plenario de delegados del lunes 22 no se procesó un debate sobre el contexto político y las presiones de las empresas y el Ministerio de Trabajo. Estos debates en los edificios reflejan la disposición de lucha y el espíritu combativo en el gremio telefónico.


El aumento fue arrancado con la lucha


Esta lucha se inició hace varios meses, con un cese de actividades y una gran movilización de más de 4.500 compañeros hacia la puerta de las dos empresas. Posteriormente, se realizaron dos jornadas con más de 20 cortes de calle y piquetes simultáneos en importantes avenidas de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires logrando, de esa manera, desbloquear el cerrojo informativo establecido por los medios de comunicación. La magnitud del acatamiento a las medidas fue mostrando claramente la voluntad de los telefónicos de arrancarle a las empresas la recomposición salarial de 500 pesos para todas las categorías del convenio y de 200 pesos para los pasantes. Sin olvidar que ya en Telecom los pasantes, luego de una ocupación de edificios que duro 5 días, habían logrado su pase a convenio y que los de Telefónica van en camino de la contratación también.


Las pérdidas económicas y los problemas ocasionados en los distintos servicios tendían a agravarse cada día que pasaba. El Ministerio de Trabajo había comenzado una política de presión para que los trabajadores bajaran sus pretensiones y aceptaran la propuesta que firmó la burocracia menemista de Foessitra (sindicato de los telefónicos del interior) a espalda de sus trabajadores; 100 pesos (50 en ticket y 50 al básico sujeto a descuento).


Estado de Asamblea en todos los sindicatos


Las medidas impulsadas por Foetra comenzaban a sentirse en el interior del país donde los telefónicos de distintas localidades y provincias estaban organizando su incorporación al plan de lucha porteño a partir de la semana que se abría bajo distintas modalidades. Rechazaban así que la patronal derivara parte de los servicios a ser cumplidos desde el interior.


Esta lucha y el triunfo obtenido irrumpen en un momento en que la pretensión del FMI le ha impuesto al gobierno que se mantenga el congelamiento salarial de empleados públicos y privados (Clarín, 19/9). El Polo Obrero telefónico que estuvo empeñado en el triunfo de esta lucha, llama a seguir este ejemplo: estado de Asamblea en fábricas y sindicatos y plan de lucha por un aumento salarial del 50% y un salario mínimo de 800 pesos.