21/04/2011 | 1173

La «Juventud Gráfica» ongarista

El 23 de marzo se realizó el plenario de fundación de la Juventud Gráfica, un proyecto que tiene ya varios años. Se formó una mesa de coordinación y se aprobó (aunque sin debate) una especie de declaración.

La juventud y la política

El documento caracteriza un «resurgir de la juventud» como «fruto de la intervención de la política», cuyo origen remonta a «la resistencia a la dictadura» y a las «históricas jornadas del 19 y 20 de diciembre», a las cuales la lista Verde atacó sistemáticamente (asambleas populares y movimiento piquetero). Es claro, entonces, que para el ongarismo ese ‘resurgir’ empieza en «el cambio de escenario de 2003», sin mencionar que Kirchner reprimió aquellas jornadas en su patria chica (como volvió a ocurrir hace poco en la cuenca del Turbio). Esa «intervención de la política» apoya un «modelo nacional y popular» de tercerizaciones, trabajo eventual y trabajo en negro, así como la regimentación de las paritarias por parte de la burocracia sindical. El texto recuerda a «nuestros compañeros» víctimas de la represión estatal «de ayer y de hoy», pero no llega a la exigencia de castigo para los asesinos e instigadores del crimen de Mariano Ferreyra, ni denuncia a las patotas que «tercerizan la represión». Omite toda referencia a los más de 4.000 luchadores obreros y estudiantiles procesados por distintas causas y se olvida del apoyo de Ongaro al indulto de Carlos Menem, oportunamente denunciado por Hebe de Bonafini.

Las cooperativas no son el socialismo

Una perlita es la afirmación de que en «épocas del sálvese quien pueda (…) mientras muchos negociaban el achique de sus gremios dejando miles de desocupados sin ninguna resistencia (…) la Federación Gráfica Bonaerense luchaba por las fuentes laborales resistiendo los desalojos frente al abandono de las patronales».

El sindicato gráfico jamás resistió los despidos; por el contrario, se empeñó en enchalecar a los despedidos en cooperativas que, en general, se constituyeron con acuerdo de las patronales a cambio de reparaciones económicas o la cesión de deudas salariales. El gremio aceptó los desalojos con el argumento «de evitar nuevas Brukman». El caso más emblemático ha sido Indugraf, donde se asoció al Estado kirchnerista para quebrar la ocupación y la cooperativa de gestión obrera. Luego reintrodujo al vaciador Martínez en la fábrica, a partir de una precarización laboral total.

Decir, además, que las cooperativas son la forma de «destruir hasta sus cimientos el sistema capitalista de producción y distribución» raya el cinismo, porque son un sistema de autoexplotación que priva a los trabajadores de los derechos laborales que rigen en empresas privadas. Operan como subsidiarias de otras empresas; basta observar el estado de precariedad en que sobrevive la mayoría de los talleres de la Red Gráfica.

Como medio de preservación de las fuentes de trabajo, se plantea primero la expropiación sin pago por parte del Estado, que debe garantizar la continuidad productiva, bajo el control de los trabajadores.

Operación ocultamiento

El documento es una lavada de cara del ongarismo y un ocultamiento de su rol durante los «años oscuros del neoliberalismo». Ongaro apoyó sin reservas la política del menemismo y de la Alianza (aún circula por allí la foto del abrazo con la Bullrich, cuando era ministra de Trabajo).

Ni se asoma a valorar las entregadas ongaristas de tres décadas frente a los cierres de numerosos talleres, la complicidad con las sucesivas reformas laborales y su asociación en Activa AFJP, propiedad nada menos que del Grupo Clarín.

Jamás el sindicato enfrentó los miles de despidos que devastaron al gremio y boicoteó activamente las luchas que, aisladamente, se dieron en algunos talleres como la huelga de Interpack del año 2000, Ciccone en 2001 o AGR de 2004.

El documento elogia «al sistema solidario de las obras sociales sindicales», sin decir nada de la bancarrota de la OSPG, de los curros permanentes, el recorte sistemático de prestaciones y el éxodo de afiliados; con una bancarrota de 28 millones de deuda y envuelta en las causas por medicamentos truchos.

Al rescate de La Verde

El documento propone «recuperar el dinámico sistema de plenarios participativos», o sea que no ha habido plenarios generales de delegados, pero no dice nada de convocarlos. Las dos convocatorias que menciona se refieren a los plenarios de la Juventud Gráfica. En la zona norte, cancelaron el proceso de plenarios cuando los delegados plantearon sus exigencias para la paritaria del gremio.

Se trata de un operativo de reciclamiento de la Lista Verde ongarista, dividida y desprestigiada. Resulta llamativo que no se posicionan en torno a los jóvenes moyanistas que bloquearon Clarín por orden de Moyano -mientras pedían una jugosa indemnización y excluían a Pablo Viñas, el único delegado clasista, del reingreso a AGR.

Por acá no pasa, es evidente, una perspectiva para la juventud gráfica.

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