26/01/2017 | 1445

La lucha de Banghó


Tras 24 horas de ocupación de la planta de Banghó, en Vicente López, la UOM y la empresa llegaron a un acuerdo en el marco de una audiencia en el Ministerio de Trabajo, la cartera laboral dictó la conciliación obligatoria con todos los despedidos adentro. Los trabajadores levantaron la toma y se estableció un plan de entrenamiento productivo para una futura localización del personal en otras plantas con un pago parcial del salario. La planta está cerrada por vacaciones y el lunes se presentará la primera tanda de trabajadores para concretar el acuerdo.


 


El viernes 20, en medio de las vacaciones, la patronal mandó telegramas de despidos a 150 metalúrgicos, 40 trabajadores de comercio y 20 fuera de convenio, y trasladó las maquinas de ensamblaje al establecimiento que tienen en Parque Patricios. Esto, después de cuatro meses de obligar a los trabajadores a hacer doce horas diarias para liquidar el stock, mostrando una clara premeditación para llevar adelante el cierre. Algunos trabajadores habían advertido el hecho, y, sumado al goteo de despidos que en el 2016 se cobró 200 puestos más, reclamaban la necesidad de una acción para frenar la ofensiva, un reclamo desoído por la UOM.


 


Banghó alega que entre el 2015-2016 la venta cayó un 43% y que, ante la liberación de las licencias no automáticas y la reducción de los aranceles a 0% a la importación de tecnología, se ve obligada a cerrar la planta. Propone pagar las indemnizaciones al 50%, pretendiendo apoyarse en el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo sobre procedimiento preventivo de crisis, siendo que jamás lo presentó. Aduce la incapacidad de competir con países que “carecen de reglas laborales, y que mediante el dumping bonifican fuertemente sus exportaciones”. Junto al resto de las cámaras empresariales del sector, la patronal reclama que se reduzcan los aranceles a los componentes de los equipos que se producen en sus plantas (Parque Patricios, en el promocionado Polo Tecnológico, y Vicente López). Pero, curándose en salud, han dejado en la calle a más de 200 trabajadores.


 


Banghó jamás se sometió a una auditoría ni mucho menos presentó sus balances. Estas medidas arbitrarias cuentan con el apoyo silencioso del Ministerio de Trabajo, que sólo luego de la ocupación convocó a una reunión para discutir con la UOM y la empresa.


 


La UOM no sólo no hizo nada durante los despidos producidos a lo largo de un año sino que, sabiendo lo que se venía (el día 20 de enero aparecieron declaraciones de la dueña de Banghó anunciando las cesantías) permitió que la patronal vaciara la fábrica sin dejar una máquina.


 


Se trata de una línea de adaptación al ajuste de las patronales. En definitiva, los industriales metalúrgicos han echado a más 20 mil trabajadores en el último año, como supo reconocer el Barba Gutiérrez, directivo del gremio.


 


El Partido Obrero plantea: todo y todos por la victoria en Banghó, extender la lucha a la otra planta y al movimiento obrero, en primer lugar el metalúrgico de Vicente López. Ni un despido. Que se abran los libros de la empresa a un comité electo por los trabajadores.

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