15/07/2018

La lucha por Télam, el FMI y el quiebre del cerco mediático

Un análisis sobre el conflicto, los medios y las perspectivas en el movimiento obrero
Por Dylan

Foto: Fede Imas

Eran las 11.46 del viernes 13 de julio cuando en la puerta del Juzgado N°22, en la calle Lavalle 1268, los trabajadores y trabajadoras de la agencia Télam, acompañados por el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (Sipreba), oyeron la noticia: la Justicia hacía lugar al amparo presentado por cinco compañeros -vía Sipreba y la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa- y se ordenaba su reincorporación inmediata, lo que permitía elevar el mismo planteo legal por los otros 349 despedidos de fines de junio.


El fallo, firmado por el juez nacional de Trabajo Ricardo Jorge Tatarsky, significaba una primera victoria de la lucha en Télam y daba más fortaleza para encarar una nueva etapa, no sólo para hacer acatar la sentencia ante cualquier maniobra dilatoria y para reforzar la lucha para la reincorporación general, sino porque el fallo traducía el triunfo de un método.


Es que desde el 26 de junio en la agencia están con ocupación de los dos edificios (Belgrano y Bolívar) y de paro general, con la particularidad de que la medida es acompañada por los periodistas que no han sido despedidos, un dato -una toma de conciencia- que lleva la lucha a otra dimensión sea en el gremio de prensa como en el presente del movimiento obrero.


En ese sentido, las redacciones de las distintas empresas periodísticas de la Ciudad vienen participando de la lucha por Télam, sea a través de fotos, de las movilizaciones, de colectas, de pronunciamientos. Es, en definitiva, una elevación del gremio de prensa sobre la base de la lucha por Télam y en una etapa de un ajuste brutal: miles de despidos, cierres de medios, retiros voluntarios, una reorganización multimedia de los medios -la convergencia- a costa de un estudiado ajuste, y con las peores paritarias del país.


De hecho, la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (Utpba), que aún mantiene el monopolio de la negociación salarial, acaba de firmar un acuerdo del 21% en tres cuotas (23% a los básicos de convenio), la última en enero, hasta el 30 de abril de 2019, cuando las estimaciones de inflación para 2018, según el propio Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del Banco Central, no baja del 30%. No hay mejor gremio para las patronales de prensa que la Utpba.


La pelea por Télam, sin embargo, ha trascendido las fronteras del periodismo y está tocando las fibras de una causa popular, al punto que se ha quebrado el cerco mediático. La propia noticia del fallo del viernes fue difundida por diarios como La Nación, Ámbito Financiero, Perfil y Clarín. En el diario de Magnetto, dos días antes, la asamblea de AGEA, junto a la Comisión Interna, había repudiado la censura de una noticia sobre Télam del portal.


No es menor la ruptura del cerco mediático en los grandes medios, y la consecuente presión de la lucha para que eso ocurra, porque es estratégica la solidaridad entre las patronales de prensa ante los conflictos gremiales. Fue ejemplo de ello la lucha de los compañeros de AGR-Clarín, ante los despidos masivos, que recibió un blindaje sin grietas en las pantallas que fue combatido decididamente, incluso con la salida de una revista armada por los propios trabajadores. El derecho a la información, sea en la lucha por Télam como fue en la de AGR, es una matriz que está en juego en este conflicto.


Horas después de conocerse el fallo por Télam, se revelaron especificaciones del FMI para el acuerdo con el gobierno, como la reducción del empleo público, el congelamiento de contrataciones en la administración federal y el recorte en las transferencias a empresas estatales un 15% en 2019.


En este contexto es que el gobierno, con Hernán Lombardi a la cabeza, intenta ir fondo con el vaciamiento de Télam: Macri, con estos despidos, necesita enviar una señal de fortaleza al FMI y a la propia burguesía -dicho sea de paso, gestora de la corrida cambiaria- de que está capacitada para ejecutar el ajuste. Télam, el primer conflicto grande tras el acuerdo con el FMI, es una prueba de fuego y un desafío para un gobierno sofocado por la deuda de Lebacs, Letes, bonos duales, BOTE y vencimientos de deuda en 2019 de más de 20 mil millones de dólares.


Pero el desafío es también, y sobre todo, de los trabajadores de Télam, del Sipreba, del gremio de prensa y, por supuesto, del clasismo, organizado en el Plenario Combativo de Lanús, que hoy toman la lucha contra los 357 despidos como un eje de orientación contra la crisis, una pelea que se ha convertido, junto al enorme movimiento de mujeres por el aborto legal, en las claves de la vanguardia de hoy.


Porque si gana Télam -y Télam puede ganar- gana el movimiento obrero.

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