06/06/1995 | 450

La nueva moda para romper huelgas

Por N.P.

Antes que el Parlamento hiciera ley la “flexibilidad” para las Pymes, la Naranja Grá­fica advirtió que su “aceptación (por parte del Sindicato Gráfico) sería la mayor entrega en sus 138 años de existencia”.


La realidad no tardó en confirmarlo, sólo que con rasgos más salvajes de los que imagi­namos.


Ramos Mejía, líder en Offset, el primer taller con planas y rotativas computadas de 4 y 6 colores, otrora con los mejores salarios de la rama, presentó recurso de crisis y echó a 15 compañeros, para encuadrarse en Pyme y apli­car de lleno la “flexibilidad laboral”, aun cuando el Sindicato no habilitó la norma en el convenio tal cual lo establece la propia ley


El paro de los trabajadores movió al Sindi­cato a pedir “consensuar» los cambios y la conciliación al Ministerio. No consiguió ni una cosa ni la otra.


El Ministerio de Trabajo ha mudado los métodos de su vieja función de rompehuelgas. Las conciliaciones obligatorias requieren personal administrativo en el departamento de relaciones laborales y llevan tiempo y gaste las patronales.


Ahora la moda es otra. En Ramos Mejía hicieron lo mismo que la UTPBA en Página/ 12: “conciliación voluntaria”. La conciliación obligatoria tendía a enfriar y a desgastar, pero formalmente debía hacerse “retrotra­yendo las partes a la situación anterior al conflicto”.


La conciliación voluntaria, en cambio, como su nombre lo indica se hace a voluntad… de la patronal, o sea con los despedidos afuera.


La esencia del problema es que la burgue­sía ha impuesto un cuadro de Estado de sitio al movimiento obrero mediante los contratados, la ilegalidad de las medidas de acción directa y el concurso de una burocracia que gira contra las masas al compás del gobierno


Por la ruta de Ramos Mejía, el 80% del gremio gráfico estará flexibilizado con la Ley de Pymes en cosa de meses. No hay otro camino que la expulsión de la burocracia taller por taller, hasta encontrar una línea de resistencia en defensa de cada conquista.


Semejante desaparición de todo convenio debilitará adicionalmente a la propia burocracia, creando las condiciones para imponer una dirección clasista a escala del Sindicato.


Cuando un taller responde con la huelga al despido masivo, nuestra propuesta no es conciliación alguna, sino sostener la huelga, rodearla de solidaridad y extenderla hasta llevarla al triunfo.

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