14/04/2011 | 1172

Paritarias: La ‘pauta’ de Moyano no funciona

Por 5.000 de básico, pase a planta y paritarios con mandato

El movimiento obrero argentino no tiene la menor intención de seguir la ‘pauta’ Moyano: 12% en julio y cuotas del 6% en noviembre y marzo de 2012. En Camioneros, el rechazo es amplio, porque se esperaba un importante refuerzo salarial antes de paritarias -que recién vencen en junio- y sólo se obtuvieron dos cuotas, de 350 pesos cada una, para todo el primer semestre, que ya fue establecido. El básico de 2.668 pesos, en el conductor de primera, se incrementa en un exiguo 12% a partir de julio. Lo que los patrones exhiben como «adicionales por debajo de la mesa» es el cobro de un importe por comida. Nada. En un gremio cuyas paritarias llevan la vaca atada de los subsidios al gasoil, se prefigura el peor convenio de 2011.

El salario de bolsillo de Camioneros está muy condicionado a viáticos, kilómetros recorridos, cartas distribuidas, días trabajados, entre otros, según la rama. Es decir que es un salario precario, flexible, a destajo. La movilización que Moyano tiene programada para el 29 de abril no tiene, en consecuencia, ningún contenido reivindicativo. Se trata de una jornada que viene ‘arreglada’ con cada patronal. Lo que ocurre en Camioneros derriba la extraña ‘teoría’ de un sector de la izquierda (como Pianelli-Segovia en el subte o Sobrero en ferroviarios), según la cual Moyano sería un «buen dirigente» de su gremio. Faltaría que hagan un remedo del slogan de ellos mismos de los ’80 (cuando reivindicaban al presidente de Perú, Alan García) y digan «cómo me gustaría que mi sindicato tuviera un dirigente como Moyano».

En el resto de los gremios, donde los reclamos arrancan de un 30%, los porcentajes y plazos de Moyano no corren. Además, se introdujo el reclamo de 4 mil pesos para el básico, aunque la canasta familiar cotiza en 5 mil. Con este planteo, Cavallieri quiere correr por izquierda a su competidor moyanista, Nievas, en las elecciones de Comercio.

Con respecto a las paritarias, la burocracia de la UOM se encuentra empantanada como consecuencia de los pronunciamientos de congresos seccionales y asambleas fabriles que no bajan del 35 o el 40%. Esos porcentajes no alcanzarían, sin embargo, para llevar el báscio a los 4 mil pesos -salvo en la rama automotriz, llamada laudo 29.

En Gráficos, la escala salarial arranca en 2.478 pesos, por eso sería insuficiente un aumento del 30% que las patronales ofrecen en cuotas (o sea que el aumento anual promedio sería del 20%). Una convocatoria de delegados y activistas en la zona norte reclamó un 40% directo, 5% por año de antigüedad y recategorización de un convenio que no se toca desde 1975. La cuestión salarial se metió incluso en una reunión de «juventud» de la Lista Verde ongarista, que rechazó la oferta patronal. La Lista Naranja impulsa el reclamo de 4.000 pesos para la categoría uno -un aumento del 60%.

Hay que tener en cuenta, además, que Moyano aceptó un aumento del mínimo no imponible del 20%, un porcentaje inferior a la inflación, lo cual implica pérdidas salariales para las escalas superiores. Esta entregada del ‘hombre del camión’ ha provocado la rebelión de los petroleros. En Santa Cruz, 120 delegados del gremio petrolero, en rebeldía contra el kirchnerista «Chaco» Segovia, protagonizan una huelga general (ver artículo) en rechazo del 25% firmado por la burocracia del gremio. La huelga santacruceña se extendió a la petrolera Refinor, en Salta.

La aplicación de un sistema de aumentos en cuotas significa que la inflación ha puesto en crisis a las paritarias: los convenios que se firmen por este sistema -el cual apenas compensa la mitad del porcentaje de carestía en los primeros seis meses de vigencia- quedarán caducos antes de su vencimiento. Estamos hablando de los salarios convencionados, porque el trabajo en negro y tercerizado es responsable de que el 50% de los trabajadores gane menos de 2.500 pesos, la mitad del costo de la canasta familiar.

Llamamos a los partidos de izquierda -con los que estamos discutiendo un frente electoral- y al conjunto del activismo a iniciar una campaña por un básico de 5.000 pesos, por un aumento general promedio mínimo del 30%, que el mínimo no imponible se suba un 50%, que se incorporen a convenio los tercerizados y de agencia, que los convenios se ratifiquen por asambleas o congresos con mandatos y que el mínimo nacional para el personal no convencionado sea igual al costo de la canasta familiar.

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