14/10/2020

La reforma laboral y el ajuste salarial en el petróleo

Las burocracias compiten en su entreguismo.

El pasado 29 de agosto, la conducción del sindicato petrolero de Neuquén, Río Negro y La Pampa suscribió con las patronales de la Cámara de Exploración y Producción y con la de Operaciones Especiales, un pomposamente llamado acuerdo para la “Sustentabilidad y el Empleo”. Resulta que este acuerdo es una gran conquista patronal, ya que le reserva, en un acta a la baja, el privilegio de la ultractividad, una cláusula convencional que fue derogada cuando se trata de conservar conquistas obreras, pero que por este acuerdo se le reconoce a la parte patronal.

Pero eso no es todo. Hay mucha tela para cortar en ese acuerdo.

YPF-Guillermo Pereyra: acuerdan el paraíso patronal para todo el país

Este acuerdo del 29 de agosto se firmó en el marco de los reclamos de mayor productividad y baja de costos que reclamaba YPF, que opera en todo el territorio nacional. El secretario general del sindicato petrolero de Neuquén, Río Negro y La Pampa, ya había sido puntal en la primer adenda al Convenio Colectivo (en enero de 2017), que flexibilizó las cláusulas a aplicar para las tareas de la producción No Convencional de hidrocarburos, pero restringida a la zona de Vaca Muerta, que es la jurisdicción del sindicato que dirige.

Pero en agosto firmó que este acuerdo para la “Sustentabilidad y el Empleo” se aplique a toda la actividad en los yacimientos, cualquiera sea su modalidad productiva o región, por eso está redactado sin la restricción jurisdiccional del sindicato que firma, sino para ser aplicado en todo el territorio nacional, incluso para la explotación costa afuera. De esta forma Guillermo Pereyra se arrogó la representación de todos los trabajadores petroleros del país para extender esas adendas a la baja al conjunto del país.
Y por si quedaba alguna duda, en la cláusula de Actividad Regulada, se deja negro sobre blanco que “comprende a todas las actividades de yacimientos de la industria hidrocarburífera privada, en el continente y costa afuera relacionadas con la exploración, explotación y producción de hidrocarburos convencionales y no convencionales”.
Cualquiera sabe que ni Neuquén, ni La Pampa tienen costas oceánicas. Y en Río Negro no hay explotación “off-shore”. Es decir, se refiere a las plataformas del sur del país.

La adenda del 2017 como modelo nacional

Las patronales, frotándose las manos se han preocupado, también, en dejar sentado en ese texto que ambas partes “ratifican la necesidad de concretar su absoluto cumplimiento (se refiere a la adenda del 2017), acordando asimismo la extensión del plazo de vigencia, en tanto constituye un instrumento complementario al presente y al CCT 644/12 que regula pautas específicas para lograr los niveles de eficiencia que requieren las actividades en yacimiento”.
De esta forma no solo se la extiende territorialmente, sino en el tiempo, pues queda abierta así la aplicación de las cláusulas de aquella adenda flexibilizadora que se firmó en 2017. El salario y el trabajo por la caja sindical.

Pero como entre bueyes sí hay cornadas, otras burocracias dejadas de lado, pusieron en crisis lo firmado el 29 de agosto. Además las petroleras no querían perder semejante oportunidad de sacar mayor tajada, y el acuerdo por la “Sustentabilidad y el Empleo” quedó en suspenso, a pesar de haberse firmado. Lo que llevó al propio Pereyra a decir el 24 de setiembre que el acuerdo “Por la Sustentabilidad y el Empleo” se había caído. Tampoco lo aprobaron ni en su propio cuerpo de delegados.

Esto precipitó la oficialización en el Boletín Oficial del decreto de designación de Darío Martínez en la secretaría de Energía, nada menos dos días después de declararse caído lo firmado tres semanas antes.
El flamante funcionario, previamente, había hecho una ronda de reuniones con la cúpula de YPF (impulsora de punta del acuerdo “Por la Sustentabilidad y el Empleo” y la rebaja de costos laborales y del aumento de la productividad), y con los popes que lideran la producción de petóleo en Chubut (Bulgheroni) y el gas en Vaca Muerta (Paolo Rocca). Con ellos arregló, bajo la bendición del gobierno nacional, las nuevas normas convencionales y los subsidios a la producción.

Guillermo Pereyra y el gobernador de Neuquén manifestaron sus elogios al nuevo secretario de Energía. Se reconstituía la santa alianza.

La asociación del burócrata sindical, la plana mayor de YPF, Darío Martínez en la Secretaría de Energía y del gobernador Omar Gutiérrez, bajo la batuta de Techint y PAE tardó menos de diez días en lograr que el “caído” acuerdo “Por la sustentabilidad…..”, se levantara como Lázaro y fuera aceptado, a cambio de nuevas bajas salariales y convencionales de parte del sindicato de conduce Pereyra en primer término, quienes el 2 de octubre firmó con las cámaras patronales un acta que otorga “plena aplicabilidad y la plena validez en todos su términos a todos los efectos convencionales al acuerdo Por la Sustentabilidad y el Empleo”.

Las burocracias de Chubut y Santa Cruz tardaron apenas horas en firmar también, asegurando un multimillonario aporte para sus arcas ($ 10.000 por cada petrolero), y terminaron aceptando el acuerdo por la “Sustentabilidad y el Empleo” y salarialmente un 15% extra en dos cuotas el año entrante para sus respectivas provincias.
Es absolutamente instructivo, y debe ser motivo de balance en las bases petroleras, el raid que siguió esta nueva entregada.

Por lo pronto, aportamos algunas conclusiones.

La ofensiva flexibilizadora provino del riñón del gobierno “nacional y popular”, a través de sus directores en YPF y del secretario de Energía actual, Darío Martínez.

Las burocracias de todo color, han facturado para los fondos que ellas administran a discreción, sumas multimillonarias con cada firma estampada. Es decir, que actúan objetivamente como una casta enquistada en la dirección de los sindicatos y ya no expresan, ni deformadamente, los intereses de sus bases. De allí la necesidad de ir preparando las condiciones para expulsarlas y recuperar los sindicatos, en el camino de lo realizado por los compañeros del SUTNA.Estas burocracias, han borrado la paritaria del corriente año en los sindicatos petroleros, a cambio de chirolas en sumas fijas, no remunerativas y por única vez.

En el mismo sentido, han entregado conquistas históricas y claves como la estabilidad laboral y el contrato por tiempo indeterminado, que era considerado la modalidad general de contratación, reemplazándolo por contrataciones precarias y a término. Por supuesto siguen miles y miles de petroleros suspendidos o “retirados”, cobrando la mitad o menos de sus salarios habituales.

De allí que la salida de un boletín nacional de las agrupaciones petroleras de la CSC y un Encuentro nacional de referentes de las mismas, toma un nivel de importancia cada día mayor.

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