Sindicales

31/3/2024

La responsabilidad del peronismo frente a los despidos de Milei

Milei lanzó un plan de guerra contra los trabajadores

En un reciente reportaje Máximo Kirchner halagó a Milei porque hace lo que propuso en la campaña, dándole así legitimidad a los miles de despidos, suspensiones, licuación de salarios y jubilaciones del gobierno reaccionario. Palabras similares tuvo también Massa que, como el hijo de Cristina, postula que hay que esperar el final del mandato del gobierno antiobrero: “nuestro rol más importante en esta etapa no es hablar, sino escuchar” – dijo- mientras vaticinaba “que la sociedad argentina tendrá pérdida de puestos de trabajo y que había que prepararse para tener espalda para ayudar a vecinos y comercios que no van a poder pagar la luz, y ni les cuento si se confirma el aumento del gas” (Clarín, 28/3). Cristina directamente estableció coincidencias claves con Milei respecto de achicar el Estado, ir hacia una reforma laboral y avanzar sobre la escuela pública.

Con esta orientación de fondo, las burocracias sindicales peronistas de las CTAs de Hugo Yasky y de Hugo “Cachorro” Godoy y de la cegetista UPCN de Andrés Rodríguez están dejando pasar sin mover un pelo los más de 15 mil despidos que Milei pretende implementar culminando el mes de marzo, cesantías que apenas serían una parte de una ofensiva declarada de no menos de 70 mil despidos en el aparato del Estado nacional.

Daniel Catalano, secretario general del ATE yaskysta, acepta las cesantías masivas con pleno conocimiento de causa: “Llevamos un poquito más de 10 mil despidos. Es muy probable que lo que dijo Milei sobre los 15.000 despidos quizás sea así. Quizás un poco más o menos. Lamentablemente estamos en ese número con compañeros que tiene más de 20 años de antigüedad” (Clarín, 29/3).

Aguiar sostuvo algo todavía peor, que “no aceptaremos ningún despido ilegal” y que “los despidos de Milei no son propios de la democracia”. Lo primero es una entregada de las decenas de miles de contratados acumulados durante 40 años de “democracia”, justamente por los gobiernos peronistas más que ninguno. Lo segundo, una lavada de cara a todos los gobiernos de ofensiva contra la clase obrera paridos por los partidos del sistema y una falsedad, porque el democrático gobierno reelecto de Menem hizo una masacre hasta llevar la desocupación al 18% en 1998.

Andrés Rodríguez directamente negó que fuera necesaria ninguna acción de fuerza, mucho menos un paro.

Despidos y suspensiones en el ámbito privado

Pero la sangría no sólo es estatal. Sólo en el mes de febrero, se registraron 16.480 despidos, frente a ninguno en el mismo mes de 2023, y se debieron a la “pronunciada caída de ventas, cierres de empresas, ajuste de gastos de municipios y paralización de la obra pública”. A su vez, hubo 16.553 suspensiones contabilizadas, como las de Acíndar, y cientos de retiros voluntarios, que no son otra cosa que cesantías encubiertas.

En la Uocra, desde la asunción de Milei, “se han perdido 50 mil puestos de trabajo directos y más de 100 mil indirectos” (Página 12, 30/3). Hay suspensiones masivas en la UOM. Mientras, su secretario general, Abel Furlán, hace esfuerzos para contener la bronca de los metalúrgicos, a pesar de reconocer que “la apertura de importaciones y la reforma laboral en ciernes generarán que la merma de puestos de labor se cifre en 70.000 personas (Anred, 23/3). A eso sumemos miles de despidos en la industrias textil, calzado, alimentación, frigoríficos, en el comercio, la madera, fábricas  de muebles, alimentación, y un largo etcétera.

La CGT, estratégica para que pasen los despidos

“Días atrás, Pablo Moyano, uno de los secretarios generales de la CGT, aseguró que a Javier Milei hay que cansarlo hasta que se vaya. No obstante, aclaró que nadie quiere que (Milei) se vaya antes, un 2001, hay que derrotarlo con los votos” (Ámbito, 28/3). Las declaraciones de Moyano coinciden plenamente con la actitud de los “gordos” de la CGT, como Daer y Acuña, que han comenzado un raudo proceso de negociación con el gobierno nacional, a partir del “desembarco de Julio Cordero, el abogado del grupo Techint, al frente de la Secretaría de Trabajo. Cordero es un viejo conocido para los jefes cegetistas. Hay una interacción y trabajo compartido por años, señalaron varios de los gremialistas que lo llamaron la semana pasada apenas trascendió su nombramiento” (Clarín, 30/3). Para la burocracia sindical el lejano y aislado paro del 24 de enero ha dado sus frutos.

La política criminal de dejar pasar el intento de 15/20 mil despidos estatales de un saque es un aporte estratégico del peronismo y de la burocracia sindical en favor del gobierno minoritario de Milei, que enfrenta una resistencia creciente desde abajo de parte de los trabajadores estatales y del conjunto de la clase obrera y de los sectores explotados. Hay que frenar con la lucha lo que sería un golpe enorme para el conjunto de la clase obrera.

Para derrotar a Milei, delimitación del nacionalismo burgués

La resistencia obrera y popular al gobierno reaccionario es una de las principales características de los primeros 100 días de Milei en el poder. Los 500 piquetes contra el desabastecimiento de los comedores populares, los paros de la docencia de las provincias y de las universidades, las movilizaciones metalúrgicas, el 8M y el 24M, el repudio popular contra el ajuste previsional, contra los tarifazos que vienen crecen, junto a la lucha de los trabajadores estatales que, a pesar de la parálisis de las burocracias sindicales, salen a enfrentar los despidos.
Estas luchas son la base para imponerle el paro general a las centrales burocráticas, y un plan de lucha ascendente que derrote a Milei. Esa lucha va asociada necesariamente a la necesidad de romper con el peronismo que, al igual que con Macri, le está permitiendo a Milei avanzar con el plan de guerra contra el pueblo argentino.

¡Paro nacional y movilización a Plaza de Mayo ya, para derrotar los despidos estatales de Milei!