Sindicales

8/6/2026

MENDOZA

La situación en Asemug y la necesidad de defender la democracia sindical

Delegado Asemug

Asemug

En las últimas semanas se viene desarrollando una situación preocupante dentro de Asemug (Asociación Sindical de Empleados Municipales de Guaymallén), vinculada no solo al proceso electoral sino también al propio funcionamiento interno del sindicato.

Muchos compañeros y compañeras tienen dudas o directamente no conocen qué está pasando realmente. Por eso creemos importante explicar algunos puntos de manera clara.

El sindicato que existía y el que se empezó a formar

Hasta finales de 2023, muy pocos conocían la existencia del sindicato, más allá de un grupo reducido de activistas que venían de experiencias en otros sindicatos como ATE o incluso de intentos frustrados de formar una organización paralela al SOEMGM, que actualmente participa de la mesa paritaria.

La expulsión y marginación –por parte de la burocracia de la comisión directiva- de un grupo de delegados y delegadas combativas de la vida interna de Sitea –compañeros reconocidos por protagonizar importantes luchas años atrás y por organizar sus lugares de trabajo- llevó a comenzar un frente único con Asemug, que empezó a plegarse a distintas acciones y reclamos.

La incorporación de estos compañeros a la vida del sindicato, junto con las posteriores elecciones de delegados votados por sus propios compañeros y compañeras, le dio al sindicato una vitalidad jamás pensada. Bajo métodos propios del sindicalismo combativo y clasista, Asemug comenzó a convertirse en un punto de reagrupamiento para sectores que enfrentaban la Ley Bases, las reformas antiobreras y el ajuste general contra los trabajadores. Al mismo tiempo, empezó a transformarse en una referencia para quienes se sentían traicionados por la burocracia sindical que acuerda salarios a la baja con el intendente Calvente.

Esto permitió no solo que el sindicato creciera en cantidad de afiliados y afiliadas, sino también abrir una mesa de diálogo con el actual secretario de Gobierno para avanzar en reclamos puntuales e incluso pelear por la incorporación de Asemug a la mesa paritaria.

Las acciones fueron muchas: asambleas y jornadas en distintos galpones municipales, recorridas, debates y acciones directas en el cuarto piso de la municipalidad, que tuvieron una fuerte repercusión entre las bases.

De la organización desde abajo al surgimiento de una “mini burocracia”

De un momento a otro, esta orientación comenzó a ser cuestionada por parte de la directiva. Esto podría explicarse parcialmente por la situación general del movimiento obrero y la desmoralización de algunos activistas. Sin embargo, lo que empezó a vislumbrarse fue algo más profundo: la consolidación de una “mini burocracia” que comenzó a abandonar los métodos de debate colectivo y a tomar decisiones importantes sin consultar a las bases del sindicato.

El alejamiento de la lucha general de los trabajadores, de sus salarios y reivindicaciones, empezó a transformar el sindicato en una especie de “club social”, enfocado principalmente en beneficios como el camping, convenios con comercios y otros servicios. Pero el problema aparece cuando esa orientación reemplaza completamente la organización gremial y la lucha por las reivindicaciones de los trabajadores.

El punto de quiebre

El punto de inflexión llegó durante el desarrollo de 2026, cuando se abandonó completamente el método de plenarios generales de delegados y delegadas. La actividad sindical pasó a quedar reducida a las decisiones de dos o tres miembros de la comisión directiva.

Esto terminó expresando dos orientaciones completamente distintas: por un lado, quienes defendían la democracia sindical, los métodos de debate y resolución colectiva, el acceso a la información, la participación de las bases y el control colectivo de las finanzas del sindicato, aun sin contar con recursos sindicales; por el otro, quienes comenzaron a manejar el sindicato como una propiedad privada, utilizando todos sus recursos para desarrollar una política de prebendas y construir un pequeño aparato que luego sería la base de una lista única.

Una elección sin legitimidad que debilita la vida sindical

Así fue como, en los primeros días de junio, luego de convocar apresuradamente a una reunión, la comisión directiva resolvió abrir elecciones para renovar autoridades en un plazo de apenas 72 horas, para el día viernes 5 de junio. Se trata de una maniobra que reproduce los peores métodos de la burocracia sindical que durante años se criticaron. Pero además expresa algo aún más grave: la apropiación total del sindicato y de sus herramientas de lucha por parte de un grupo reducido.

Esta elección está viciada por donde se la mire: nadie sabe cuándo se convocó formalmente a asamblea general, quién integra la junta electoral, qué días funciona, cuándo corrieron los plazos de presentación de padrones y de listas, ni los mecanismos de aprobación de candidaturas, entre otras irregularidades.

Por eso, quienes formamos parte de este sector combativo y defendemos los principios de la democracia sindical no avalamos este accionar ni aceptamos que un grupo reducido tome el control de una herramienta que pertenece a todos los trabajadores municipales.

Por esa razón se presentó una impugnación, luego de recorrer los lugares de trabajo denunciando esta situación. Y se seguirá organizando desde abajo la lucha para tirar abajo esta falsa elección y conquistar un verdadero proceso democrático sindical, transparente y participativo.

Defender el sindicato como herramienta de lucha

La consolidación de esta comisión directiva resulta preocupante porque expresa un proceso de burocratización sindical y, por lo tanto, un desvío del rumbo de independencia política de los trabajadores frente a la patronal y sus partidos.

Quienes asuman en estas condiciones lo harán desde la deslegitimación de las bases y serán responsables del debilitamiento de la lucha obrera en Guaymallén.

Lo comprueban los mismos hechos: al momento de publicar esta nota, la propia elección pasó sin pena ni gloria, con una participación paupérrima.

Pero esto no representa el cierre de un proceso. Por el contrario, puede transformarse en el punto de partida para una nueva camada de luchadores y luchadoras que empiezan a formarse bajo los mejores métodos y principios del movimiento obrero: que los sindicatos son y deben ser herramientas de organización y lucha independiente de los trabajadores para defender sus reivindicaciones.

El camino para avanzar en la recomposición salarial, mejorar las condiciones de trabajo y organizar las bases municipales está desarrollándose.

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