15/07/2004 | 859

La tercera recuperación del Soip

Dirigida por su secretario gremial y en presencia del sector de la C.D. que ha organizado la rebelión obrera contra la entrega del convenio colectivo, sesionó la Asamblea General del Soip.


Las resoluciones arman a todos los delegados y activistas presentes para reorganizar a todo el gremio y superar la traición en sus filas, recuperando su organización sindical.


La primera resolución ratifica el rechazo al acta-acuerdo de paz social que ya había expresado el Cuerpo de Delegados, y resuelve el lanzamiento de un plan de lucha por aumento de salarios y por el cese del trabajo en negro sin ningún acuerdo basura.


La segunda resolución, unánime, es la expulsión de Samuel Salas y los hermanos Verón, por práctica desleal, prevista en el estatuto del Soip; la firma masiva de estas resoluciones por todos los trabajadores del gremio, y la asunción del sector no vendido de la C.D., con el Cuerpo de Delegados, a la dirección del gremio.


La tercera resolución, votada por amplia mayoría, es impulsar la autonormalización del Soip, contra la moción impulsada por diez delegados presentes partidarios de una intervención del Ministerio de Trabajo.


Finalmente, se convocó a una nueva asamblea extraordinaria para el jueves 22, a las 15 horas, para cumplimentar el trámite de expulsión (derecho a descargo previsto en el estatuto), la asunción de la nueva directiva y el lanzamiento del plan de lucha para enterrar en la práctica el “acta de paz social”.


Descomposición sin límites


La Asamblea General debió sesionar en la puerta de la sede gremial, no sólo por la cantidad de participantes, sino porque el local se encontraba ocupado por unos treinta matones ajenos al gremio. La decisión de no ingresar a la fuerza fue impulsada reiteradamente por los organizadores de la asamblea para evitar una carnicería.


La policía (que supuestamente investigaba la ola de amenazas y agresiones contra la comisión paritaria), a pesar de ser advertida de la presencia de matones haciendo ostentación de armas en la sede del Soip desde 48 horas antes de la asamblea, no sólo no detuvo a los delincuentes sino que “liberó la zona”.


La asamblea fue precedida por una campaña mediática a cargo de Samuel Salas y Mamerto Verón, señalando que los que se oponían al acta-acuerdo y a la paz social eran del Polo Obrero. Participaron de reuniones con distintos dirigentes sindicales para pedir apoyo “para sacar a los zurdos del sindicato”.


La rápida evolución de este grupo hacia la práctica macartista y el armado de bandas contra el activismo y la izquierda, en complicidad con la policía, impone aislar a este grupo neo-fascista de todas las organizaciones populares marplatenses.


El Partido Obrero sale fortalecido de esta crisis del Soip; sus dirigentes sindicales son visualizados como invendibles, militan con o sin rentas, enfrentan la represión y no se aferran a ningún cargo en sí mismo. Por eso seguramente formarán parte, sin condiciones, de la tercera recuperación del Soip.


 

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